Isidro Lángara en el recuerdo

El goleador vasco cumplió 21 años de fallecido, pretexto suficiente para ser recordado por cronistas españoles, argentinos y mexicanos. Aquí, unos trozos de su historia

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CIUDAD DE MÉXICO, 27 de agosto.- Isidro Lángara cumplió 21 años de fallecido, el pasado 21 de agosto, lo que ocasionó que cronistas deportivos de España, Argentina y México rescataran del olvido el paso de aquel legendario goleador vasco en las ligas de los países mencionados.

Jesús Ruiz, periodista de El País, recordó que se trató de un goleador que llegó a desafiar a tres dictadores (Franco, Hitler y Mussolini) “que hubiesen deseado verle muerto”.

“Franco, por haber formado parte de la selección vasca que durante la Guerra Civil hizo una gira mundial para concientizar al planeta de que resultaba necesario defender los valores de la democracia y la Segunda República. Mussolini, al temblar cuando en sus intentos por amañar el Mundial de Italia en 1934 —el primero que jugó España y que finalmente ganó el país anfitrión— veía cómo este depredador que remataba de cabeza como si chutara con la pierna podía amargarle un triunfo local cuando marcó los dos goles que le dieron a la selección la victoria ante Brasil (3-1) y la eliminación de ésta. Y también Hitler, cuando en un amistoso disputado entre Alemania y España en Colonia, Lángara les endilgó un par de colines que arruinaron la fiesta a los nazis, con el ceño fruncido incluidos los de algunos representantes del Gobierno presentes en el campo.”

Antes del exilio y la selección de Euskadi que recorrió Europa y América, Isidro Lángara fue goleador e ídolo del Real Oviedo (1933-34 (27 goles), 1934-35 (26 goles) y 1935-36 (27 goles). Esta época se cerró de forma dramática en julio de 1936 cuando estalló la Guerra Civil en España. En su primera etapa con el Oviedo Lángara jugó 220 partidos oficiales y marcó 281 goles.

David Álvarez, jefe de deportes de ABC, que trabaja en una biografía sobre El Tanque Lángara, recuerda que Isidro combatió la Guerra Civil en el bando republicano, que dejó el Oviedo para enrolarse a la Selección de Euskadi, combinado creado por el gobierno vasco para recabar fondos en Europa para los refugiados vascos. “Esa selección realizó gira por Europa y, tras caer Bilbao en manos franquistas, mira hacia América. Así llegó la Selección Euskadi a México (1938) para jugar un torneo en la Liga Mayor”.

José Luis Lamadrid, ex jugador mexicano de los años 40, recuerda que dicha liga mexicana “no figuraba en el mapa de FIFA. Así que el Euskadi no tuvo problemas para jugar un torneo en México y quedar segundo, sólo por debajo del Asturias. Jugaban en el Parque Necaxa, cerca de Obrero Mundial y junto al Parque Delta”.

Al finalizar la guerra, con derrota republicana, Lángara optó por irse al futbol argentino.

Su llegada al San Lorenzo de Almagro

Dice el periodista argentino Waldemar Iglesias, en el Blog Planeta Redondo de Clarín, que si Isidro Lángara hiciera ahora todos los goles que hacía en su tiempo, su cláusula de rescisión no sería muy distinta a la del sueco Zlatan Ibrahimovivc: unos 250 millones de euros. “Tanpoco estarían tan solos Lionel Messi y Cristiano Ronaldo en la disputa del Balón de Oro o del FIFA World Player. Pero tenía una desventaja ese vasco inolvidable: sus goles no recorrían el mundo por televisión. Por el contrario, él los llevaba a cada lugar donde las circunstancias y su espíritu lo trasladaban”.

Y es que Isidro Lángara tuvo el “descaro” de ser líder goleador en cualquier liga que se presentara (España, Argentina y México).

“Su debut con la camiseta azulgrana (San Lorenzo) fue propio de una película de guión inverosimil. El español llegó a Buenos Aires, se bajó del barco e hizo cuatro goles a River”.

Los primeros 45 minutos fueron imborrables: Lángara marcó cuatro goles; a los 7’, a los 13’, a los 21’ y a los 39’. La radio transmitía los goles de este grandote desconocido para el futbol argentino. Nadie sabía quién era este nuevo ídolo que humillaba al poderoso River que tenía a jugadores de la talla de Minella, Moreno, Pedernera y Peucelle, un gérmen de lo que sería La Máquina. No había marcha atrás, esa tarde todos los españoles, perseguidos o no, republicanos y falangistas, sintieron que Isidro Lángara era un motivo de orgullo nacional y se encariñaron para siempre con la camiseta roja y azul de San Lorenzo.

Jugó cuatro temporadas para el club de Boedo. En 121 encuentros convirtió 110 goles, que le permiten estar en el top ten de la historia del club. No ganó ningún título en el futbol argentino, pero resultó el máximo anotador de 1940.

Dos años más tarde siguió paseando su facilidad para convertir: en 1942, su San Lorenzo se fue de gira por México. Fueron diez partidos en los cuales los Gauchos de Boedo convirtieron 42 tantos, 23 de los cuales estuvieron a cargo del inmenso Isidro. Ahora, en el Salón de Trofeos del Nuevo Gasómetro, un busto con la clásica boina vasca lo evoca cada día.

“Llegué a la Argentina con el equipo vasco, pero por cuestiones políticas no se nos permitió jugar. Sin embargo, nos entrenábamos en la quinta Las Delicias, de Adrogué. Allí, me contacté con directivos de San Lorenzo. Después seguimos la gira. Y desde Buenos Aires, mi amigo Evaristo Palacios influyó para que fuera contratado por San Lorenzo, cuando parecía que pasaría a River Plate”, contó Lángara alguna vez.

El ídolo en el Real España

Cada vez que José Luis Lamadrid recuerda aquellos años del Real Club España los pantalones se le hacen cortos y la sonrisa de niño se dibuja en su rostro. En su infancia fue el Pirata Fuente el que lo hizo soñar con llegar a ser futbolista. Después, en la adolescencia, su ídolo se llamó Isidro Lángara.

“Fui mascota del Real España en los tiempos del Pirata y jugador de fuerzas básicas a mediados de los años 40, cuando el equipo tenía entre sus filas al Charro Moreno e Isidro Lángara”.

José Luis o El niño artillero debutó en la temporada 1949-50, cuando Lángara se había retirado como jugador activo (Oviedo 1946-48). “Sin embargo tuvimos muchas tardes de charla en el Centro Vasco y en los estadios. Lángara se juntaba con los amigos para jugar dominó y hablar de futbol y a veces iba a vernos  jugar en los partidos preliminares. A los chamacos siempre nos platicaba de aquel equipo Euskadi que se formó para una gira por Europa y de cómo dicha aventura terminó en territorio mexicano”.

Lángara fue contratado por el Real Club España en 1943. En su primera campaña marcó 27 tantos; y en las dos siguientes marcó 38 y 40 goles, respectivamente. Aquí ganó una Copa y una Liga. Resultó, además, máximo anotador en dos ocasiones.

“La llegada de vascos como Luis Regueiro padre e  Isidro Lángara cambió el destino de nuestro balompié. Quizá muchos no lo recuerden o no conozcan su historia, pero Lángara ha sido uno de los futbolistas extranjeros más influyentes en México.”

Quizá por ello exista la molestia de José Luis Lamadrid, quien no se explica cómo es que el nombre de este goleador no aparezca en la lista de los futbolistas que han sido investidos en el Salón de la Fama del Futbol que dirige el periodista Antonio Moreno.

Lamadrid cambiaría de colores (América, Necaxa, Toluca y Cuautla) además de vestir la camiseta tricolor en el Mundial de Suiza 54. Recuerda que en una ocasión Lángara, ya como técnico del Puebla, lo llamó como refuerzo para un cotejo ante el brasileño Vasco da Gama.

José Luis Lamadrid se convertiría en comentarista televisivo y ahora tiene un programa radiofónico. Actualmente tiene 83 años de edad.

Luego de su exilio en las Ligas de México y Argentina, Isidro Lángara volvió a España en 1946. Volvió al Oviedo para hacer 23 goles en 29 encuentros. Luego se dedicó a la dirección técnica en Chile, México y Argentina. Falleció en 1992, en España, su lugar en el mundo.

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