La última feliz Navidad de los corruptos

El avance más importante que México tuvo en 2016 
fue la aprobación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA). En este espacio resumo lo que pasó en 2016 y lo que tiene 
que pasar en 2017 para hacerlo efectivo. Mi predicción: 
Si para 2017 el SNA está operando, ésta es la última 
Navidad que los corruptos pasarán sin que sus crímenes 
sean llevados la justicia.

La lucha anticorrupción de 2016 comenzó el 2 de febrero cuando varias organizaciones de la sociedad civil presentaron en conferencia de prensa una iniciativa ciudadana que llamaron “Ley 3de3”. Se buscaba recolectar 120 mil firmas para que se pudiera legalmente exigir que el Congreso discutiera una reforma que permitiera la creación del Sistema Nacional Anticorrupción.

La búsqueda de firmas se entendió públicamente como una iniciativa para exigir que los políticos presentaran tres declaraciones (patrimonial, intereses y fiscal), sin embargo, era mucho más. La “Ley 3de3” era en realidad una reforma que aprobaba y cambiaba siete leyes a fin de poder coordinar, prevenir, controlar y sancionar la corrupción de forma efectiva. Se cambiaban o creaban: (1) la Ley del Sistema Nacional Anticorrupción, (2) la Ley Federal de Fiscalización y Rendición de cuentas, (3) la Ley General de Responsabilidades Administrativas de Servidores Públicos, (4) la Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Administrativa (5) la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, (6) el Código Penal Federal y (7) la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República.

En abril, la sociedad civil presentó la iniciativa ciudadana ante el congreso con 630 mil firmas. Las discusiones legislativas comenzaron.

Luego de muchos retrasos, en parte debido a que el Congreso evitaba tocar el tema durante el proceso electoral estatal, por fin se aprobó el 17 de junio. De hecho, se “aprobó” dos veces porque la primera versión requería que todas las personas que recibieran recursos del gobierno presentaran también sus tres declaraciones. Esto era operativamente inviable. Un veto del Ejecutivo permitió que se cambiara esta sección, y que a su vez se protegiera la seguridad y privacidad de los declarantes en sus documentos patrimoniales.

Lo que hace único al SNA, aprobado en 2016, no es sólo que surgió del clamor ciudadano (ya de por sí una gran innovación), sino que también será encabezado por un grupo ciudadano. El SNA está integrado por un grupo ciudadano (conocido como el Comité de Participación Ciudadana) y por seis instituciones públicas que ya se dedican a luchar contra la corrupción desde antes, pero que fueron reformadas para darles mejores y mayores facultades. Las instituciones son el Tribunal Federal de la Justicia Administrativa (antes Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, TFJFA), la Secretaría de la Función Pública, la Auditoría Superior de la Federación, la Fiscalía Especializada Anticorrupción, el INAI y el Consejo de la Judicatura. El Comité de Participación Ciudadana constituye la posibilidad por parte de los ciudadanos de dirigir los esfuerzos contra la corrupción, ya que tendrá facultades de proponer políticas anticorrupción, metodologías e indicadores de evaluación y, sobre todo, vigilar el funcionamiento del SNA.

Los primeros pasos para crear el Comité de Participación Ciudadana se dieron el 18 de octubre cuando se integró la Comisión de Selección con nueve expertos y miembros honorarios de la sociedad civil. Yo soy una de ellas. Nuestra labor consiste en designar a los cinco miembros del Comité de Participación Ciudadana (CPC). Para identificar candidatos tuvimos una convocatoria pública de la que se obtuvieron 59 candidatos. Todos los detalles están disponibles en www.comisionsna.mx

En 2017 se darán a conocer a los cinco ciudadanos seleccionados, y con ello se estará cada vez más cerca de que el SNA comience a operar. El próximo año será muy interesante para todos, y esperemos, 2016 será la última feliz Navidad de los corruptos.

Twitter: @Viri_Rios

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