¿Cómo resolver la incredulidad política?

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Victor Gordoa 07/05/2014 01:46
¿Cómo resolver la incredulidad política?

Las encuestas lo revelan con mucha claridad: no importa qué de bueno intente hacer un gobernante, de todas formas la ciudadanía dudará de la intención de su actuación, lo descalificará a priori y simplemente no le creerá. Si aprehenden a un maleante, la gente creerá que lo soltarán después; si construyen obra pública, la gente dirá que no funcionará o que se llevaron mucho dinero de por medio. Si se presentan en un caso de emergencia a supervisar los trabajos de rescate los tacharán de hipócritas y si no lo hacen entonces los tildarán de apáticos o indolentes. Sea cual fuere el caso, las autoridades siempre llevarán las de perder, aunque intenten dar las explicaciones que consideran pertinentes, aunque presenten pruebas fehacientes y contundentes de su buena actuación, simplemente la ciudadanía los verá, oirá, pero descalificará y ya no creerá ni un ápice de lo que ofrezcan. Este escenario tan negativo bien podría ser causa a su vez de la falta de interés en la gobernanza por parte de quienes paradójicamente han sido elegidos por los ciudadanos que después los descalificarán, creándose así un peligroso círculo vicioso. Vamos a analizarlo por partes.

Círculo Vicioso…

Ya podrá algún gobernante estar trabajando por el bien común o tratando de cambiar algo para mejorar las cosas que al final su esfuerzo será inútil debido al gran escepticismo preexistente en la población, actitud ciudadana generada a su vez por la actuación de los gobernantes que estuvieron antes, quienes a su vez heredaron la mala percepción de otros que los precedieron, de tal manera que entre todos habrán creado una pésima reputación que antecederá cualquier actuación. Antecedente que a su vez producirá una gran frustración en quienes recién ingresen a las filas del poder quienes, al saberse descalificados de antemano, preferirán actuar negligentemente, pues de todas formas sus esfuerzos no serán bien percibidos, y así sucesivamente.

Un poco de Teoría…

El asunto de la credibilidad como patrimonio y su relación con la reputación está íntimamente ligado con la imagen pública. Lo explicaré en tres patadas. Primera: imagen es la percepción que se origina por los estímulos que algo o alguien nos envían. Estos serán una fuente de gran información que nuestra mente descodificará rápidamente, otorgando una identidad a lo percibido. Esto es tan natural y fácil como decir “lo que acabo de percibir (sobre todo ver y oír) me gustó y lo acepto… o malo y, por ende, lo rechazo”. Si nuestros sentidos siguen percibiendo los mismos estímulos en diferentes ocasiones durante un periodo suficientemente largo, nuestra mente habrá arraigado la identidad con tal fuerza que será capaz de otorgar una reputación. Entonces, la reputación no será otra cosa que una imagen pública sostenida en el tiempo. Segunda: nuestra mente necesita de la coherencia para poder actuar. Cuando detecta algo incoherente en lo percibido, prefiere rechazarlo o abstenerse de actuar, lo que finalmente es una forma sutil de rechazo. Tercera: la coherencia debe darse en dos sentidos: entre el nivel verbal de comunicación (lo que se dice con palabras) y el no verbal (lo que se dice sin palabras) que funciona de manera oculta y complicada. El otro sentido de la coherencia debe darse entre la esencia y la imagen, es decir entre el ser y el parecer. La esencia es el fundamento de la imagen de tal manera que de nada sirve parecer cuando no se es, y nadie creerá que eres algo si no lo pareces. Ahora traslade lo anterior al terreno de la práctica política y encontrará la explicación de por qué se descalifica a los políticos aunque hayan hecho algo bueno: porque o son incoherentes o son malos comunicadores. A través de esas fallas, su mala reputación se ha cimentado y aunque cambiarla es posible, todavía falta que aparezca el primero que demuestre con coherencia y buena comunicación que la gobernanza sí es posible.

                *Rector del Colegiode Imagen Pública

                www.imagenpublica.mx

                Twitter: @victor_gordoa

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