Brasil a la izquierda, con todo y futbol

Setenta y cinco por ciento de los brasileños está en desacuerdo con la realización del Mundial.

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Ruth Zavaleta Salgado 06/06/2014 01:44
Brasil a la izquierda, con todo y futbol

Al margen de las curiosas teorías del complot relacionadas con la discusión de las leyes secundarias en materia energética en México, Brasil —gracias al futbol— está a punto de tener la atención de millones de personas. Y mientras el escenario se prepara, el del conflicto y las manifestaciones se incrementa, al grado de que no pocos dudan de que el Mundial de Futbol sea ensombrecido.

En estos momentos, 4.5 millones de usuarios están afectados por el inicio de la huelga de los trabajadores del Metro de San Pablo. Nueve mil 700 de ellos buscan un aumento de 16.5 por ciento. “Si hay dinero para el Itaquerao y el Mundial, ¿cómo no tienen dinero para el transporte público?”, reza una de sus leyendas en las manifestaciones. A ese descontento hay que sumarle el de otras fuerzas sociales como el Movimiento de los Trabajadores Sin Techo, que también reclama recursos públicos para la construcción de vivienda.

Una encuesta publicada recientemente señala que 75% de los brasileños está en desacuerdo con la realización del Mundial de Futbol. Dato que no deja de sorprendernos cuando la historia de ese país ha estado muy relacionada con ese deporte que, en coyunturas de competencia mundial, se convierte en una religión. Pero la duda para los brasileños surgió cuando se les prometió que este Mundial reportaría ganancias a todos y mejoras para el desarrollo. Las manifestaciones no se han hecho esperar con claros tintes de lucha social que confronta a un Poder Ejecutivo emanado de “la izquierda”. Es decir, frente a los gobiernos considerados de derecha, liberales o neoliberales, se entiende cuando hay reclamos y manifestaciones para inferir en las políticas públicas, ¿pero frente a los gobiernos de izquierda? ¿Qué está sucediendo en Brasil? ¿Acaso la visión del gobierno toma otro rumbo y su relación con el sustento social se ha perdido?

La experiencia de Brasil replantea las perspectivas del trato o consideración que la misma izquierda tiene en su relación con la sociedad. Y también es una lección para la propia oposición en México que, de forma maniquea, ponen de pretexto las fechas del evento deportivo para no aprobar las leyes secundarias necesarias para concretar la Reforma Energética.

El reforzamiento del programa contra el hambre que esta semana planteó el Presidente de la República advierte una intención para ir al fondo de los asuntos de combate a la pobreza y la desigualdad social. El desarrollo de la sociedad, de sus integrantes, requiere un piso básico de alimentación y, para ello, tiene que haber mayores recursos económicos, por ello, durante el evento del programa contra el hambre, el presidente Enrique Peña Nieto señaló: “…vale la pena hoy rescatar que el principio de la política, la ética de la política es, precisamente, dedicarse en ese empeño transformador a atender y procurar por quienes menos tienen, por quienes más lo necesitan, por quienes requieren y demandan la mano del gobierno y del Estado mexicano para salir adelante”.

En esa frase conviven también todas las posiciones políticas que trabajan en este país y que, desde décadas atrás, vemos a la política como un medio de transformar lo real en favor de que quienes menos tienen; la guerra de declaraciones que cuestiona hasta la hora del posible inicio de las sesiones, 11 de la mañana, hora en que iniciarán varios partidos de futbol, olvida tendenciosamente que una costumbre normativa e histórica definió, en el Congreso de la Unión, y en muchos otros congresos estatales, las once como inicio de sesiones.

Los brasileños están preocupados por un evento que ya no tiene retroceso y señalan a su gobierno la importancia de atender sus demandas antes de invertir en eventos deportivos. En México, una parte de la clase política se opone a que los ciudadanos tengan la información de los cambios normativos. En Brasil, la gente va contra las decisiones de su gobierno; en México, una parte de los dirigentes van en contra de las decisiones ciudadanas porque, no hay que olvidarlo, el gobierno de la República y el Congreso de la Unión tienen la legitimidad del voto ciudadano.

                *Maestra en derecho constitucional por la UNAM

                ruthzavaletas@hotmail.com

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