Recorte en ciencia y tecnología

El mundo transita en una era que ha sido identificada como: “La Sociedad del Conocimiento, Sociedad de la Información o Sociedad Red”, que se caracteriza por las transformaciones de los grupos sociales que se generan como resultado de los procesos educativos y ...

El mundo transita en una era que ha sido identificada como: “La Sociedad del Conocimiento, Sociedad de la Información o Sociedad Red”, que se caracteriza por las transformaciones de los grupos sociales que se generan como resultado de los procesos educativos y formativos, basados en la tecnología, la producción, reproducción y distribución de la información y la comunicación.

Lo anterior es importante saberlo y reflexionarlo, ante el riesgo que implica que en 2017 el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología sufre un recorte presupuestal de 23.3%, con respecto a los recursos que le fueron destinados el año anterior.

Especial preocupación e inquietud ha despertado esta reducción entre los estudiantes becarios beneficiados para los programas de posgrado, no obstante que las autoridades del Consejo han declarado que —a pesar de la reducción presupuestal— se mantendrá el monto de becas y los estímulos destinados para el Sistema Nacional de Investigadores y las Cátedras Conacyt; aunque advierten que se deberán reducir los apoyos para financiar sus proyectos de trabajo.

Al parecer las autoridades financieras y educativas no han terminado de entender que si bien se debe apostar por la educación básica, también tiene que hacerse por la educación superior y la investigación.

La inversión que México destina a ciencia, tecnología e innovación equivale a menos de 0.5% del Producto Interno Bruto, una diferencia importante respecto de países como Israel, que destina 4.21% de su PIB o del resto de los países miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que en promedio invierten 2.40% del PIB.

Con reducciones tan brutales a la inversión de nuestro futuro: ¿Cómo vamos a poder cumplir con los compromisos internacionales adquiridos en este tema y con las metas propuestas por el gobierno federal, de alcanzar al menos 1% de inversión del PIB en este renglón?

Las autoridades deben ser conscientes de la urgencia de priorizar la investigación científica en nuestro país, asignándole un mayor porcentaje del gasto público. Se tiene que pasar del discurso, al compromiso real.

Se deben crear políticas públicas y estrategias eficaces que promuevan un incremento de inversión del sector privado en la investigación. El gran éxito de naciones con mayor inversión en ciencia, tecnología e innovación es, precisamente, que el grueso de esta inversión proviene del sector privado.

La inversión en ciencia y la tecnología nunca ha sido una preocupación constante de nuestros gobernantes, pero es momento de revertir esa visión corta, ante las amenazas que México está recibiendo de su vecino del norte.

Las opciones son muy sencillas: apostamos por el desarrollo de nuestros investigadores y científicos o aceptamos la condena al fracaso, el subdesarrollo y la pobreza.

No podemos continuar desaprovechando y exportando la incalculable e invaluable riqueza que representan nuestros mejores talentos, quienes se van hacia aquellos países que con acierto han entendido que un pueblo educado y preparado es un pueblo exitoso por excelencia.

El presupuesto que se destina al desarrollo del conocimiento científico es un gasto estratégico y una inversión para generar en el futuro el progreso del país.

Como Corolario la frase del político estadunidense Abraham Lincoln: “El conocimiento es la mejor inversión que se puede hacer”.

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