La rebelión del Joven Maravilla

Hace exactamente 50 años, en agosto de 1965, el número 342 de la historieta ilustrada Batman dio cuenta de la rebelión de Robin, el Joven Maravilla, contra el hombre murciélago, su jefe superhéroe. Dicha entrega, escrita por John Broome y titulada “La redada de ...

Hace exactamente 50 años, en agosto de 1965, el número 342 de la historieta ilustrada Batman dio cuenta de la rebelión de Robin, el Joven Maravilla, contra el hombre murciélago, su jefe superhéroe.

Dicha entrega, escrita por John Broome y titulada “La redada de medianoche de la banda de los Robin”, comienza con una nota en el periódico de Ciudad Gótica que habla de una rivalidad entre los integrantes del Dúo Dinámico.

Posteriormente, el comisionado James Gordon se entera de que un hombre misterioso está entrenando a jóvenes para robar.

La especie es investigada por Robin –en su identidad ciudadana de Ricardo Tapia–, quien averigua que un hombre apellidado Craig está entrenando a un grupo de jóvenes para robar y dotándolos para ello de disfraces de Robin.

Descubierta la conspiración, Batman y Robin luchan juntos contra Craig y lo vencen, con lo que, a la vez, desmienten las versiones periodísticas sobre su enemistad.

Medio siglo después, vuelven a surgir noticias sobre la rivalidad en el Dúo Dinámico… pero el que está formado por Gustavo Madero y el Joven Maravilla del PAN, Ricardo Anaya.

Pueden ser, otra vez, inventos de la prensa, pero la historia es ésta: Anaya, resuelto a sacudirse la tutela de Madero, se niega a hacerlo coordinador en la próxima Legislatura de la Cámara de Diputados y opta, en cambio, por un legislador poco reconocido en el panorama nacional, el michoacano Marko Cortés.

El asunto fue abordado ayer por la tarde en la reunión de la Comisión Permanente del Consejo Nacional del partido. Ésta había sido convocada a manera de despedida de Gustavo Madero como jefe nacional panista.

Los cerca de 30 asistentes reconocieron al chihuahuense y le agradecieron lo realizado durante su gestión de casi un lustro, interrumpido por dos breves interinatos.

Servían la comida cuando irrumpió el tema de la coordinación de la bancada en la próxima Legislatura en San Lázaro.

Había molestia entre los maderistas presentes. Estaban seguros de que el grupo parlamentario, en el que ocho de cada diez futuros diputados son adictos a Madero, sería coordinado por éste. Probablemente varios ya habían hecho el cálculo de qué cargos les tocarían en comisiones.

Lo que causaba más sorpresa es que la reunión plenaria de la bancada –que comienza el próximo lunes en Tijuana y en la que será nombrado el coordinador por el nuevo jefe nacional, Ricardo Anaya– fue convocada nada menos que por Lourdes Medina, la jefa de la oficina de Madero

Una legisladora norteña intervino para decir que no tenía nada contra Marko Cortés, pero que ella creía que quien tenía los méritos para ser coordinador era Madero.

Presente en el encuentro de la Comisión Permanente, el michoacano tomó la palabra para decir que él no había buscado el nombramiento.

De inmediato, surgieron en el PAN dos interpretaciones de la decisión de Anaya, quien no estaba en la reunión.

La primera, que el queretano faltó a su palabra. Hay quienes aseguran que Anaya y Madero tenían un acuerdo que permitió al primero convertirse en sucesor de Madero y a éste, ser designado coordinador de la bancada en San Lázaro, facultad exclusiva del jefe nacional del partido.

La segunda, que Anaya escuchó y leyó atentamente los comentarios en los medios en el sentido de que nombrar a Madero lo convertiría en títere del chihuahuense y decidió rebelarse y ejercer su autoridad desde el principio de su gestión.

La primera es difícil de confirmar. Sólo Madero y Anaya deben conocer el contenido de sus conversaciones. De ser cierto que éste faltó a su palabra, las consecuencias podrían ser graves. Casi siempre lo son para políticos que lo hacen.

La segunda es más creíble. Nunca en la historia del PAN el centro de gravedad del partido ha estado en San Lázaro, ni siquiera durante los días en que el poderoso Jefe Diego Fernández de Cevallos fue coordinador.

Dejar a Madero sin la coordinación es la única manera de afirmar su propio liderazgo.

  Ya veremos si, como en la historieta de hace 50 años, Madero y Anaya salen juntos a luchar contra los enemigos del PAN o se confirman las versiones periodísticas sobre su rivalidad.

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