El convenio INE-Facebook
Por Jaime Rivera Velázquez* Marshall McLuhan imaginó, hace casi 50 años, un mundo altamente intercomunicado y lo llamó la “aldea global”. En esa idea expresaba una utopía: un mundo en el que la comunicación uniría a los pueblos a partir de la información y ...
Por Jaime Rivera Velázquez*
Marshall McLuhan imaginó, hace casi 50 años, un mundo altamente intercomunicado y lo llamó la “aldea global”. En esa idea expresaba una utopía: un mundo en el que la comunicación uniría a los pueblos a partir de la información y mediante interacciones directas. Fue un visionario porque en su tiempo era difícil pensar en comunicaciones a gran escala sin mediaciones que filtraran o modificaran los mensajes.
En nuestros días, sin embargo, las redes sociales representan una aproximación a esa utopía. En pocos años, esos dispositivos tecnológicos han cambiado la manera en que las personas interactúan, y cada día se amplifica su presencia en la vida cotidiana. Por necesidad o por placer, el universo de usuarios crece, y en México, según los representantes de Facebook, ya alcanza a 80 millones de usuarios.
Hoy, las redes sociales son espacios de generación y difusión de noticias que promueven un tipo de comunicación más directa y horizontal entre la gente común. En el pasado, el acceso a las grandes audiencias estaba controlado por los grandes propietarios de los medios de comunicación, o bien por los gobiernos. La llegada de internet y, específicamente de las redes sociales, modificó esta relación: permitió un acceso prácticamente ilimitado a la información y otorgó a cualquier persona una plataforma para comunicarse con mucha gente.
Aunque la irrupción de las redes sociales abre posibilidades de comunicación al alcance de todos, y en esa medida es un formidable espacio de libertad, también es cierto que representa riesgos que no pueden ignorarse. Umberto Eco fue un crítico severo de la forma en que se utilizan estas plataformas. No sólo señaló la superficialidad con que pueden ser utilizadas; también denunció el abuso que pueden cometer algunos actores mediante noticias falsas o escandalosas. Si bien la utilización de noticias falsas para manipular al público es una práctica que trasciende la corta historia de las redes sociales, se puede decir que su influencia es hoy mucho más poderosa y perniciosa por su velocidad, potencia y bajo costo de producción. Hay ejemplos en distintos países de los efectos nocivos para las decisiones democráticas de la desinformación sistemática difundida en redes sociales. Sin embargo, incluso sus críticos más agudos reconocen el potencial transformador de estos novedosos mecanismos de comunicación. El propio Umberto Eco reconoció que capítulos funestos de la historia de la humanidad, como el genocidio en Auschwitz, por ejemplo, no habrían sido posibles en la era de Internet.
Es decir, si bien la irrupción de las redes sociales no nos conduce a la utopía de McLuhan, sí permite explorar nuevas formas de ampliar el debate de los asuntos públicos y motivar la participación ciudadana. El Estudio de los Hábitos de los Internautas en México, realizado por la Asociación Mexicana de Internet, revela que 9 de cada 10 usuarios expresaron interés en buscar información política sobre el Proceso Electoral Federal 2018. Y seis de cada diez consideran que Internet los acerca a los procesos democráticos. Estas circunstancias configuran un escenario que debe aprovecharse para robustecer el debate político en un año crucial, en el que los mexicanos elegiremos la mayor cantidad de cargos públicos en la historia electoral del país.
El Instituto Nacional Electoral reconoce esa nueva realidad y quiere convertirla en algo virtuoso: la capacidad de llegar a millones en forma inmediata, sencilla y barata. Por esa razón el INE firmó un Memorándum de Cooperación con Facebook (MOC, por sus siglas en inglés), y se encuentra preparando esquemas similares con otras empresas como Google y Twitter.
El propósito fundamental del acuerdo es promover el voto informado y libre, mediante la difusión de información electoral de interés público. No implica que se comparta información clasificada o datos personales de terceros. Más bien, se va a amplificar aquélla que el INE ya difunde con regularidad. Algunas de las acciones que se acordaron son la transmisión en vivo de los debates presidenciales; la creación de un “Megáfono electoral”, que es una herramienta para difundir información electoral e incentivar el voto; la inclusión en Facebook del botón “Elector Informado” para consultar horarios y ubicación de casillas; y la organización de talleres a funcionarios del INE sobre mejores prácticas y herramientas para utilizar la plataforma.
En el convenio INE-Facebook no hay cláusulas secretas ni ventajas indebidas para ninguna de las partes. En ningún caso, el convenio establece privilegios o la canalización de recursos públicos o de información confidencial a Facebook. Además, cada parte “será la única responsable de sus propios costos y gastos”.
Es conveniente destacar que la cooperación INE-Facebook no pretende establecer ningún tipo de censura. Todos los usuarios podrán seguir utilizando esa red con la misma libertad de siempre, sin más restricciones que las que Facebook establece a publicaciones que impliquen cometer delitos. Se trata solamente de contrarrestar la información falsa o mal intencionada con información oficial y verificada. A quienes busquen información sobre las elecciones, Facebook les dará la opción de redirigirse a las fuentes oficiales del INE. Y en los casos en que el INE advierta alguna información que atente contra la integridad del proceso electoral, podrá difundir en la misma plataforma la información correcta conforme a la ley.
Lo que se busca es crear una alianza que ponga al alcance de los ciudadanos información para tomar decisiones políticas y que les advierta cuando se difundan rumores maliciosos o versiones erróneas. En esa línea, el convenio le da al INE una invaluable oportunidad de comunicarse con millones de ciudadanos y proteger al proceso electoral.
Contra las “fake news” que intenten confundir a los ciudadanos o lesionar la integridad de las elecciones, el mejor antídoto en un marco democrático es ofrecer a todo el público información veraz y oportuna, con la velocidad de comunicación que hoy permiten las redes sociales.
*Consejero Electoral del INE
