El otro lado de la esperanza

Del director finlandés Aki Kaurismäki se estrenó la semana pasada El otro lado de la esperanza Toivon tuolla Puolen, FinlandiaAlemania 2017, con la que se hizo acreedor al Oso de Plata al Mejor Director del Festival de Berlín del año pasado. Con un sentido del humor ...

Del director finlandés Aki Kaurismäki se estrenó la semana pasada El otro lado de la esperanza (Toivon tuolla Puolen, Finlandia-Alemania 2017), con la que se hizo acreedor al Oso de Plata al Mejor Director del Festival de Berlín del año pasado.

Con un sentido del humor único, Kaurismäki cuenta una segunda historia sobre migración después de El Havre, de 2011, ganadora de varios premios y, sin duda, superior a ésta. Con seis años de diferencia, el director regresa a un tema que le preocupa y en el que hace particular énfasis en el contraste entre la frialdad de las autoridades finlandesas y la solidaridad de los habitantes de ese país para con los migrantes provenientes de África y Oriente Medio, que están tratando de iniciar una nueva vida empujados por la guerra, la violencia, el terrorismo, la pobreza y la represión de algunos gobiernos en sus países de origen.

Al igual que en El Havre, en El otro lado de la esperanza el relato sucede en un puerto. Kaurismäki ahora plantea la acción en Helsinki, de hecho, ambos argumentos son muy parecidos. En la primera, un niño africano se cuela al puerto en un barco de carga y es rescatado por un anciano lustrador de zapatos. En la segunda, un sirio que huye de la violencia y represión en Alepo solicita asilo a las autoridades finlandesas y su vida se cruza con la de un hombre en crisis matrimonial, económica y existencial, pero que hará hasta lo imposible por ayudarlo.

El otro lado de la esperanza tiene el sello de Kaurismäki, con ese manejo del humor que, al mismo tiempo, parece tejerse con ciertas dosis de solemnidad, pero también puede ser irreverente e incluso también caer en el absurdo. Sus películas son únicas, muy recomendables, hacen reír y, a la vez, mueven a la reflexión.

El otro lado de la esperanza se inicia una noche en el puerto, cuando de un camión cargado de carbón aparece la figura, casi fantasmagórica, de Khaled, Sherwan Haji, que ha estado “camuflajeado” por horas para no ser descubierto.

Al mismo tiempo, Wikström, Sakari Kuosmanen, es un hombre maduro que termina de empacar y le entrega las llaves de la casa y su argolla de matrimonio a su mujer que, circunspecta, lo observa, con tubos en la cabeza, fumando y bebiendo. Toma la argolla y la arroja al cenicero.

Wikström es un vendedor de camisas que quiere empezar una nueva vida y, vendiendo todas sus existencias, compra un restaurante que incluye tres empleados verdaderamente cómicos. En las películas de Kaurismäki los personajes rara vez ríen si no es que nunca lo hacen, pero sus acciones, diálogos, sentido común y la forma tan singular en que él los dirige hacen que sus películas de verdad sean divertidas.

Los caminos de Wikström y Khaled se cruzarán y este encuentro cambiará sus vidas.

Un lenguaje diferente; muy recomendable.

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