¿Cómo matar a un esposo muerto?
Sin duda, cargada de buenas intenciones, la comedia mexicana ¿Cómo matar a un esposo muerto? plantea una premisa original, pero se queda a medio camino en un guión poblado de clichés y situaciones mal fundamentadas. Está dirigida por Conrado Martínez, con amplia ...
Sin duda, cargada de buenas intenciones, la comedia mexicana ¿Cómo matar a un esposo muerto? plantea una premisa original, pero se queda a medio camino en un guión poblado de clichés y situaciones mal fundamentadas.
Está dirigida por Conrado Martínez, con amplia experiencia previa en la televisión, y Joel Núñez. El guión es de Rafael Montero, Carlos Olivares y Daniela Zavala sobre una historia original de Patricia Solano.
El argumento gira en torno a Carolina, una dedicada mamá de dos niñas que tiene más de 15 años casada con Germán, un mujeriego perdido que ataca todo lo que se mueve, siempre solapado por su hermano Fernando, quien es su socio de negocios, tapadera y cómplice. La vida de Carolina es su familia y sabe de las infidelidades de su esposo, pero el día que lo sorprende en otra decide encararlo furiosa y le pide el divorcio. Con lo que no cuenta es con que Germán morirá poco después, dejando todo, incluida la custodia de las dos niñas (detalle elemental de la trama que no se fundamenta debidamente) en manos de Fernando. Carolina se queda en la calle.
Hace unos días, platicaba con mi querido Jorge Ortiz de Pinedo sobre la tendencia en el cine y el teatro de hacer que las comedias funcionen a partir de la risa fácil, que es aquella que provoca el lenguaje vulgar, ya si el chiste es bueno o creativo poco importa.
El público explota en carcajadas si el actor suelta una grosería, y si el diálogo se convierte en un intercambio de vulgaridades, el éxito está garantizado. Es una pena que el trabajo de los escritores quede reducido a eso. Ése es el caso en ¿Cómo matar a un esposo muerto?
La actriz Mara Escalante es Carolina. Con un evidente talento para la comedia, ha tenido apariciones en películas en las que se roba escenas y éste es su primer protagónico, bien merecido. Es ágil, rápida y con habilidad para la improvisación, tan importante en cualquier actor, pero corre el riesgo de encasillarse, pues tiene una tendencia a interpretarse a sí misma y manejar siempre el mismo tono y acento en la voz.
César Évora es Germán y Eduardo España es Fernando, muy en la línea de sus trabajos en la televisión. El argumento pretende contar la historia de una mujer madura pisoteada por el poder masculino que se reinventa e incluso aprende a perdonarse a sí misma, en el camino para desengancharse de la memoria del hombre que casi le arruina la vida. Pero el chiste fácil no le ayuda nada. La verdadera comedia no es eso.
La subtrama de la amiga que quiere embarazarse sin que “medie varón” más que en una probeta se siente insertada a fuerza, aunque la intención es, obviamente, reforzar ese concepto del empoderamiento femenino que promueve la película.
¿Cómo matar a un esposo muerto? se queda solamente en lo que pudo ser y no fue.
