Por qué ver 13 Reasons Why

Entre las innumerables series que está ofreciendo la plataforma Netflix, hay un alto porcentaje dedicado a la generación de adolescentes y adultos jóvenes. Hace semanas me encontré con una que empecé a ver bajo esa impresión, pero nada más lejos. Se trata de 13 ...

Entre las innumerables series que está ofreciendo la plataforma Netflix, hay un alto porcentaje dedicado a la generación de adolescentes y adultos jóvenes. Hace semanas me encontré con una que empecé a ver bajo esa impresión, pero nada más lejos.

Se trata de 13 Reasons Why (Trece razones por qué), serie estadunidense creada por Brian Yorkey, estrenada en marzo pasado, distribuida por Netflix y producida por Paramount Television, July Moon Productions, Kick to the Curb Productions y Anonymous Productions. Consta de 13 episodios de una hora y es la muy bien escrita historia del suicidio anunciado de Hannah Baker, una preparatoriana que desde los primeros minutos del capítulo inicial sabemos que está muerta. No le estoy revelando nada determinante ya que empezamos conociendo el final, pero en el curso de esos 13 episodios, lo que vamos a saber es qué pasó en el mundo de Hannah que la llevó a tomar la decisión de quitarse la vida.

Está basada en la novela homónima de 2007 de Jay Asher, autor muy reconocido entre adultos jóvenes. El libro ha sido publicado en varios países del mundo con cifras importantes de ventas. Aborda de manera sensible e inteligente temas graves y muy actuales entre los jóvenes: la presión implacable a que están sometidos, la influencia virulenta de las redes sociales, la distancia con sus padres y maestros que en muchos casos no tienen idea de cómo entender lo que es ser adolescente hoy, la perversidad de algunos para exhibir por internet la intimidad de otros, el abuso o acoso o castigo que me resisto a llamar bullying y más aún a conjugar el verbo “bulear”, que se practica hoy entre niños y adolescentes, y que orillan en casos muy dolorosos al suicidio.

Vemos la historia a través de los ojos de Clay, interpretado por Dylan Minnette. Es un gris, inseguro y solitario estudiante de preparatoria, víctima de abuso en la escuela, al que nos encontramos profundamente afectado por el reciente suicidio de su compañera Hannah, representada por Katherine Langford. Ambos actores encabezan un reparto de jóvenes y adultos bien conformado. Clay recibe una caja con siete cassettes que Hannah dejó grabados para detallar cuáles fueron las 13 razones que la orillaron al suicidio.

Indudablemente la serie debe ser vista por adolescentes, pero, además, y, sobre todo, debe ser vista por los padres y maestros. Hannah es una chica común, dulce, reservada, romántica, bonita, aunque como en muchos casos, la única que no se ve así es ella. Creo que hay cierto riesgo de que el manejo del tema puede llevar a que las y los adolescentes, de alguna manera, idealicen el suicidio y la venganza. Pero sin duda aborda una realidad muy generalizada que no se ve cómo podrá detenerse, pues además los personajes de los papás y maestros, como figuras de autoridad y con experiencia, se muestran totalmente desorientados, con miedo, muy inseguros. Tal y como sucede en la realidad.

Es muy recomendable.

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