La Gran Muralla
Ni con seis guionistas trabajando en el argumento de su más reciente película, el realizador chino Zhang Yimou pudo hacer una producción que llegara siquiera a los talones de sus trabajos anteriores. ¿Por qué? Pues porque en La Gran Muralla The Great Wall, Estados ...
Ni con seis guionistas trabajando en el argumento de su más reciente película, el realizador chino Zhang Yimou pudo hacer una producción que llegara siquiera a los talones de sus trabajos anteriores. ¿Por qué? Pues porque en La Gran Muralla (The Great Wall, Estados Unidos-China, 2016) lo menos importante es la historia que se cuenta, privilegiando un desfile eterno de efectos especiales que borraron un contenido insustancial, sin profundidad, con personajes mal construidos y muy malas actuaciones, sobre todo de Matt Damon, quien está en el miscast de su vida. Me llevó a recordar a John Wayne haciendo de Genghis Khan. Su close-up en el cartel promocional no augura nada bueno.
Una trayectoria impresionante como la de Zhang Yimou se ve manchada con una cinta como ésta, muy emparentada con la estética y el lenguaje del videojuego, con fallas en el uso de la tecnología digital que a veces recuerdan en la recreación de los escenarios los viejos sets de la televisión.
El relato sigue a dos mercenarios: uno inglés, William, interpretado por Matt Damon, y otro español, Tovar, mucho mejor Pedro Pascal que está completamente desperdiciado y es más convincente en estos personajes, como lo demostró en Game of Thrones. Por ahí también queda perdido Willem Dafoe, que bien podría no estar en la película. En busca de la entonces codiciada pólvora, van a dar a La Gran Muralla china, para encontrarse que su objetivo no es sólo detener las hordas de mongoles y bárbaros, sino impedir el paso de feroces criaturas salvajes y gigantescas que se alimentan de carne humana. La líder de las fuerzas en defensa es una joven mujer, experimentada guerrera, con autoridad y fuerza.
Ambos soldados se encuentran en el centro de las batallas de los ocupantes de la muralla para mantener a raya a los monstruos, pero su intención es encontrar la pólvora y huir. Es la única motivación que conocemos de ellos, por lo cual resulta desconcertante el giro del inglés que por los ojos rasgados de la líder decide quedarse a ayudar. En un guión sin pies ni cabeza por allá quedan perdidos, en un plano secundario, los valores de otras películas del director, como el honor, el sacrificio, el amor y la lealtad.
Mi pregunta es: ¿cómo un realizador del tamaño de Zhang Yimou, que ha dado pruebas numerosas de su maestría en La casa de las dagas voladoras, Héroe, La maldición de la flor dorada, y en otra línea, la de la denuncia de los problemas e injusticias de su país o la recreación de romances imposibles o los dramas rurales, con El camino a casa, Sorgo rojo, La linterna roja, etc., pudo haber llegado a Hollywood con un proyecto tan fallido como La Gran Muralla? El responsable de la dirección de las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de Pekín, premiado en Berlín, Cannes, Venecia y otros festivales, ¿necesitaba de esto?
Es una completa decepción. No gaste su dinero.
