Florence. La mejor peor de todas

Pues Meryl Streep sigue siendo la mejor de todas y así lo demuestra en su interpretación de Florence Foster Jenkins en la película con el horrible título en español Florence. La mejor peor de todas. Como he mencionado en otras ocasiones en este espacio, comprendo que ...

Pues Meryl Streep sigue siendo la mejor de todas y así lo demuestra en su interpretación de Florence Foster Jenkins en la película con el horrible título en español Florence. La mejor peor de todas. Como he mencionado en otras ocasiones en este espacio, comprendo que es necesario pensar en lo comercial que necesita ser un título para los públicos locales, pero éste resultó particularmente chocante.

En el original, dirigido por el británico Stephen Frears, es sencillamente Florence Foster Jenkins, que efectivamente diría poco al público, pero su traslado al español de México merece mejor suerte. Ni modo.

La historia está basada en hechos reales ocurridos entre cierto sector de la sociedad neoyorquina de principios del siglo XX, que recibió con verdadera fascinación el desafinado canto de la soprano nacida en Pennsylvania, Florence Foster Jenkins. Desde su infancia amaba la música y quería dedicarse a cantar, sus propios padres trataron de disuadirla, pues no poseía el menor sentido del oído musical, ritmo, armonía. No estaba calificada para cantar, menos aún en público o grabar discos, pero, para bien o para mal, también estaba privada del sentido de la autocrítica y estaba convencida de que era toda una diva de la ópera. A la muerte de sus padres heredó un buen legado que le permitió dedicarse de lleno al estudio del canto sin más obstáculos.

Le sonará conocida, pues en 2015 hubo una versión libre en el cine francés, protagonizada por una espléndida Catherine Frot. De título Marguerite básicamente cuenta el mismo argumento, trasladando la historia a Francia y cambiando los nombres.

El guión de Nicholas Martin nos presenta a Florence ya hacia el final de su vida y entregada a lo que ella llama canto. Su salud es precaria, pues sufre de las secuelas que le dejó la sífilis, que su primer marido le contagiara cuando era apenas una adolescente. Su compañero por casi 20 años y hasta su muerte fue St. Clair Bayfield, interpretado con chispa y elegancia por Hugh Grant. En un primer momento podría parecer que Bayfield la explotaba pero, lejos de eso, era su administrador y se encargaba de que sus presentaciones y recitales fluyeran exitosamente sin que ella se enterara de que había risas y burlas entre el público.

Algo especial debe haber tenido esta mujer, pues la gente de su círculo cercano le tenía un gran cariño y respeto, como Cosmé McMoon (Simon Helberg), el pianista de origen mexicano que fue su cercano colaborador y la acompañó en su histórica presentación en el Carnegie Hall.

Florence Foster Jenkins es una deliciosa comedia, contada con muy buen gusto, en la que destaca por supuesto Meryl Streep, que bien podría coronar esta actuación con su nominación número 20 en la próxima entrega del Oscar. El guión de Martin permite también el lucimiento de los actores de reparto, sobre todo Hugh Grant y Simon Helberg.

Los tres se enredan en una divertida complicidad para contar la historia de una mujer intensa, decidida y que a fin de cuentas vivió como quiso, construyendo para sí misma una burbuja en cuyo interior siempre fue feliz.

Se estrena este viernes. Muy recomendable.

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