El caos y el orden
No. No voy a escribir de Rogue One, lo más esperado de este cierre de año que, dicho sea de paso, me parece buena, bien contada y muy entretenida. Como el mismo Diego Luna dijo ante la presentadora Ellen Degeneres, “soy un mexicano en Star Wars ¡y aparezco más de diez ...
No. No voy a escribir de Rogue One, lo más esperado de este cierre de año que, dicho sea de paso, me parece buena, bien contada y muy entretenida. Como el mismo Diego Luna dijo ante la presentadora Ellen Degeneres, “soy un mexicano en Star Wars ¡y aparezco más de diez segundos!”. La película tiene el suficiente presupuesto para su promoción y podríamos decir que “se vende sola”.
Prefiero dedicar este espacio a comentar con usted el estreno de un bellísimo documental titulado El caos y el orden, producción española del director y también productor nacido en Bilbao, Miguel Ángel Tobías.
El caos y el orden es un trabajo que ya se estrenó en otros países y llega hoy a algunas pantallas de la Ciudad de México y Guadalajara. Le recomiendo que aproveche estos días de descanso y no se lo pierda.
El eje de rotación del relato es la vida y obra del artista plástico zacatecano Manuel Felguérez, maestro del arte abstracto y piedra de toque de la “generación de la ruptura” formada por pintores, escultores, cineastas, escritores, etcétera, que por allá de los 50 se separó de aquel arte oficialista mexicano que, sin duda, había ganado reconocimiento internacional, particularmente por los murales de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Los jóvenes artistas que en los 50 estaban entre los 25 y 30 años pugnaban por una nueva línea de expresión, alejada de la tutela y el visto bueno de los gobiernos priistas emanados de la Revolución. Buscaban romper y lo hicieron, cambiando por completo la expresión de su realidad: la rebeldía, el sexo, el amor, sus posturas políticas y filosóficas, la inclusión de nuevas dimensiones y materiales, el alejamiento de la solemnidad y lo anquilosado encontraron una nueva vía en la Plástica y las Letras que no se parecía a nada de lo que privaba en México.
Miguel Ángel Tobías nos introduce a la intimidad de Manuel Felguérez, que al momento del rodaje tenía 86 años. Con simpatía y lucidez nos habla de todo: sus compañeros de la “ruptura”, su primera esposa, la escultora Lilia Carrillo, el impacto que causó París en su vida, el caos y el orden, su forma de trabajar, la importancia que tiene el público-observador para él, su creatividad e imaginación inagotables, los retos que se impone, su segunda esposa e incondicional compañera, Mercedes Oteyza, su enorme amor a la vida, su concepto del arte. La mirada clara de Felguérez por momentos parece la de un niño, con un brillo peculiar, vivaz, lleno de sentido del humor.
La producción de El caos y el orden es impecable. Miguel Ángel hace una mezcla justa entre el arte de Felguérez y la plasticidad que puede alcanzarse con el lenguaje cinematográfico.
Es un trabajo exquisito a la altura del maestro Felguérez.
Buena música, bellas imágenes. Muy recomendable para verlo más de dos veces.
