Desde allá

El director venezolano Lorenzo Vigas debuta en el largometraje con la película Desde allá, coproducción MéxicoVenezuela de 2015. La película ganó el León de Oro a la Mejor Dirección en el Festival de Venecia de ese año, y es la selección de Venezuela para su ...

El director venezolano Lorenzo Vigas debuta en el largometraje con la película Desde allá, coproducción México-Venezuela de 2015. La película ganó el León de Oro a la Mejor Dirección en el Festival de Venecia de ese año,  y es la selección de Venezuela para su representación en la próxima entrega del Oscar.

Para escribir esta columna vi de nuevo el trabajo anterior de Vigas, el cortometraje Los elefantes nunca olvidan de 2005. Una historia muy bien contada en diez minutos, que sucede prácticamente en su totalidad sobre una camioneta  de redilas en la que coinciden tres personajes: un hombre que se jacta de que le dicen “elefante” porque no olvida una cara, y dos chicos que son sus hijos y a los que ni siquiera reconoce. El resentimiento de ambos es más que evidente y suben a la camioneta dispuestos a todo.

Los elefantes nunca olvidan puede verse online, se lo recomiendo.

Producida por Guillermo Arriaga, también coautor de la historia, Michel Franco y Gabriel Ripstein, en Desde allá, Lorenzo Vigas reafirma esa suerte de obsesión por la figura paterna, por las relaciones destructivas de padres e hijos. Es una historia de amor entre dos hombres cuya coincidencia se antoja improbable y en eso radica el atractivo del argumento.

La acción se ubica en Caracas y sigue a Armando, un hombre en sus cincuenta, solitario, taciturno, casi inexpresivo, que parece cargar el mundo sobre sus hombros. El excepcional actor chileno Alfredo Castro, al que hemos visto en No, Post mortem, Tony Manero, El Club, etc., es la mejor selección para dar vida a Armando, al que construye con su capacidad para la contención, para parecer una olla de presión a punto de explotar.

Armando tiene un laboratorio en el que hace prótesis dentales y su escasa interacción con otras personas se reduce a llevar jovencitos a su casa a los que les paga para que se desnuden mientras él se masturba sin tocarlos.

En una de esas ocasiones conoce a Elder, un niño de la calle convertido en chavo banda, maltratado, agresivo, violento, homófobo, que cuando se da cuenta de para qué lo quiere Armando, lo golpea brutalmente, le roba el dinero y se va. El actor Luis Silva se pone en la piel de este adolescente, que es como un animal herido.

Son dos seres humanos que convergen a partir de sus propias biografías de dolor, abuso, abandono y un gran rencor hacia sus figuras paternas. La vida de ambos cambia a partir de ese encuentro.

Lorenzo Vigas desarrolla su película con una marcada tensión sexual y muy en la línea de los cineastas latinoamericanos como el propio Michel Franco, Pablo Larraín, Amat Escalante, Claudia Llosa, etc. Desde allá es una historia con una poderosa carga emocional, muchos silencios en los que las miradas hablan, crudeza, sin condescendencia para el espectador que no puede evitar llevarse la película en la memoria durante varios días. Es el retrato de seres humanos rotos que deambulan tratando de sobrevivir a su dolor y soledad.

Muy recomendable.

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