Matria
Tomando muy en cuenta que en lo referente a las relaciones humanas, familiares, de pareja, hasta profesionales, hace más daño lo que se guarda que lo que se dice abiertamente, el realizador Fernando Llanos emprendió hace cuatro años una exploración profunda por el ...
Tomando muy en cuenta que en lo referente a las relaciones humanas, familiares, de pareja, hasta profesionales, hace más daño lo que se guarda que lo que se dice abiertamente, el realizador Fernando Llanos emprendió hace cuatro años una exploración profunda por el pasado de su familia, que se inició cuando encontró un extenso archivo de fotografías familiares, bien conservadas y catalogadas que, como buen contador de historias que es, resultaron la mejor invitación a hablar de sus ancestros, de lo que ya sabía, pero sobre todo de lo que, como sucede en muchas familias, se guardaba debajo del tapete.
Hoy se estrena su documental Matria, que ganó el premio al Mejor Largometraje Documental en el pasado Festival de Morelia y ha tenido un paso exitoso por varios festivales. La palabra matria, me cuenta el propio Fernando, se ha usado mucho en la literatura, incluso desde Virginia Woolf y, entre otras connotaciones y permitiéndome una descripción coloquial, la intención del término es rescatar la naturaleza mujer-madre del término “Madre Patria”, que si consideramos que “Patria” viene de pater, viene a ser mucho más apropiado “Matria” como alusión a la madre, aunque insisto, se le atribuyen otras acepciones.
Narrado en primera persona por el propio Fernando Llanos, Matria nos lleva a un recorrido por su familia, particularmente la poderosa personalidad de su inquieto abuelo Antolín Jiménez, que fue Dorado de Villa, llegó a ser maestro masón, diputado tres veces por Oaxaca, presidente de la Asociación de Charros, y hasta fundador de una agrupación de más de 100 mil charros que se preparaban para enfrentar una posible invasión nazi a México, durante la Segunda Guerra Mundial. El señor Jiménez tenía otras muchas cosas en su fascinante biografía, que mejor le dejo para que las descubra usted mismo.
El documental cuenta con material original en excelentes condiciones, películas y fotos de la familia y una buena cantidad de archivo histórico. Fernando creció en el seno de una familia numerosa, de esas en las que hay secretos de los que no se habla, bueno, ni siquiera se preguntan, pero para la salud mental de todos y sobre todo como una manera de reconciliarse con sus orígenes y entender, él se enfrentó con una buena dosis de sentido del humor, al rechazo, el enojo, la indignación de varios miembros de la familia, pero también la disposición positiva de otros para cooperar con su documental. Varias cosas buenas salieron de esta investigación, al querer hacer un homenaje a su abuelo, se lo hizo aún más a su abuela, a la que describe como una mujer bella, optimista, elegante, cuya prioridad era el bienestar de su familia. Es el caso de millones de mujeres en esa generación, que enfrentaron situaciones irregulares con la frente en alto y una sonrisa.
Matria es también un espejo del México de hoy, de las cosas que se siguen repitiendo, de nuestro ambiguo sentido de lo mexicano, de lo nacional, y más recientemente y en medio de mucha polémica, de la familia.
Se exhibe en pocas salas de la Ciudad de México y la recomendación le permitirá viajar a otros puntos del país.
No se lo pierda.
