Cine en la Riviera Maya
PLAYA DEL CARMEN, Q.R. Desde el pasado viernes 24 y hasta el jueves 30 se celebra en esta región del estado de Quintana Roo la edición número cinco del Festival de Cine de la Riviera Maya RMFF, por sus iniciales en inglés. Un evento que como casi todos los de esta ...
PLAYA DEL CARMEN, Q.R.— Desde el pasado viernes 24 y hasta el jueves 30 se celebra en esta región del estado de Quintana Roo la edición número cinco del Festival de Cine de la Riviera Maya (RMFF, por sus iniciales en inglés). Un evento que como casi todos los de esta naturaleza en nuestro país va creciendo lentamente a pesar de los obstáculos, la falta de apoyos por parte de las dependencias encargadas de la cultura, la reducción de presupuestos, la falta de visión de autoridades de turismo, que no acaban de ver las ganancias económicas y de promoción que pueden derivarse de explotar juntas ambas industrias: la cinematográfica y la turística, en un juego en el que todos ganan.
Esto puede darse particularmente en zonas como esta costa del Caribe en Quintana Roo, Los Cabos en Baja California, la propia ciudad de Acapulco o Guanajuato y San Miguel de Allende. En el caso de este festival de la Riviera Maya hay que reconocer el esfuerzo que ha hecho la organización para trabajar en la logística del transporte que es uno de los puntos débiles de varios festivales, sobre todo los que tienen lugar en ciudades en las que las sedes de los diferentes eventos quedan alejadas entre sí.
En cuanto a la programación, el alma de un festival, en esta ocasión se exhiben 59 películas de 22 países con un énfasis particular a las producciones mexicanas. Algunas ya han pasado por festivales, otras se estrenan en el marco de este evento.
Dentro de la Plataforma Mexicana ayer se exhibió El Paso, el más reciente trabajo del documentalista Everardo González, en el que sigue a varios periodistas mexicanos que han tenido que abandonar nuestro país huyendo de la persecución de que son objeto, ellos y sus familias, por la naturaleza de su trabajo. Pone sobre la mesa la situación de absoluta vulnerabilidad en que viven los informadores que son acosados violentamente por el crimen organizado ante la pasividad del gobierno. González arma su documental con los testimonios de dos periodistas: Alejandro Hernández Pacheco y Ricardo Chávez Aldana, que junto con sus familias comparten sus historias llenas de miedo e impotencia, en la más completa desprotección.
En el panorama internacional tuvimos oportunidad de ver Maggie tiene un plan (Maggie’s Plan, Estados Unidos, 2015), con un guión de su directora Rebecca Miller, quien da un giro en el tono a que nos tiene acostumbrados para contar una comedia romántica redonda como pocas. Miller introduce elementos refrescantes para recrear un insólito triángulo amoroso de manera inteligente, viable y bien estructurada.
Maggie, Greta Gerwig, es una diseñadora que ha empezado a sentir la presión de su reloj biológico y decide ser mamá mediante una inseminación artificial. El donador será un amigo que se dedica a elaborar pepinillos en conserva. Justo cuando Maggie inicia el proceso descubre que está enamorada de John, Ethan Hawke, un escritor casado con una excéntrica y arrogante intelectual, Julianne Moore, con la que atraviesa por una severa crisis matrimonial.
Poblada de guiños al cine de Woody Allen, para el que casi parece un homenaje, Maggie tiene un plan es una película que tendría muy buena respuesta en México, ya que es una comedia inteligente que se sale de la trillada fórmula de las típicas comedias sosas estadunidenses.
