El juicio de Viviane Amsalem
Una película que no alcancé a ver en los cines y que usted no debe perderse es El juicio de Viviane Amsalem Gett, IsraelFranciaAlemania, 2015. Está dirigida, coescrita y protagonizada por la actriz Ronit Elkabetz, quien compartió la dirección y la creación del guión ...
Una película que no alcancé a ver en los cines y que usted no debe perderse es El juicio de Viviane Amsalem (Gett, Israel-Francia-Alemania, 2015). Está dirigida, coescrita y protagonizada por la actriz Ronit Elkabetz, quien compartió la dirección y la creación del guión con su hermano Shlomi. Lamentablemente Ronit falleció hace un mes, víctima de cáncer, con apenas 52 años y un muy prometedor futuro en el cine.
Desde la óptica de su prematura muerte, en El juicio de Viviane Amsalem se puede interpretar como un testamento, una declaración de principios inteligente en una historia sensible, femenina y muy bien contada.
Y es que junto con su hermano, Shlomi, la realizadora y actriz pone sobre la mesa un tema delicado dentro de la religión judía, que como todas las religiones establece “reglas” ancestrales que suelen poner en desventaja a las mujeres.
Incómoda para los cristianos, dentro de ellos los católicos, para los musulmanes y los judíos, el divorcio atenta contra una de las estructuras de control más antiguas de la historia de la humanidad: el matrimonio.
Para los judíos, según cuenta la película de los hermanos Elkabetz, el divorcio sólo puede darse si el marido lo otorga. La esposa lo solicita, su petición se somete a un juicio, pero si el esposo se niega, no hay divorcio. Ésa es la historia en Gett-Divorcio-El juicio de Viviane Amsalem. Filmada en su totalidad en la fría e impersonal sala de un juzgado, de paredes blancas y muebles austeros, casi parece una obra de teatro. Ahí conocemos a Viviane, interpretada por Ronit Elkabetz, acompañada de su abogado.
Ronit, de ascendencia israelí y marroquí, era una mujer de rara belleza. Un rostro anguloso con una piel blanca, y abundante melena de negro intenso. Construyó en Viviane a una mujer con la que la identificación se puede dar de manera inmediata: harta de estar sometida, sin voz, ignorada, sin amor, profundamente infeliz e insatisfecha. Lleva años presentándose en esa Corte, ante autoridades machistas, misóginas y arbitrarias, para lograr que su marido Elisha, Simon Abkarian, le conceda el divorcio. Él se niega sistemáticamente y el juicio se ha eternizado, pues los argumentos de ella no le parecen suficientes a los jueces. Elisha está incapacitado para entender que, sencillamente, a Viviane se le acabó el amor.
El juicio de Viviane Amsalem se divide en una suerte de capítulos, que se dan ante el paso de los meses entre una audiencia y otra. Las circunstancias no cambian: la misma sala, los mismos hombres, Viviane siempre desesperada, cansada de soportar la humillación de una mayoría masculina entre la que su único aliado es el abogado. Su esposo, Elisha, está convencido de que es un gran marido: nunca le ha pegado, está atento de los hijos, es buen proveedor, no la engaña, respeta la religión, etc. De ahí su absurda negativa a darle la libertad.
Como comento arriba, esta película queda como un gran testamento de una mujer inteligente que, a través de esta historia, sólo buscó abrir caminos hacia la igualdad, la comprensión y la tolerancia.
El juicio de Viviane Amsalem se puede rentar en Apple TV por 25 pesos o comprarla por 45 pesos.
