La juventud
En 2013 el cineasta y escritor italiano Paolo Sorrentino ganó el Oscar a la Mejor Película extranjera y una larga lista de reconocimientos con La gran belleza, una película poética, artística, original, que se puede ver en estos días en Netflix, y que es una muy ...
En 2013 el cineasta y escritor italiano Paolo Sorrentino ganó el Oscar a la Mejor Película extranjera y una larga lista de reconocimientos con La gran belleza, una película poética, artística, original, que se puede ver en estos días en Netflix, y que es una muy italiana reflexión en torno a la búsqueda personal de un connotado escritor que sólo tiene una novela en su haber, escrita 40 años atrás, pero cuyo carisma, personalidad y porte seductor lo han convertido en un personaje de presencia obligada en los círculos intelectuales, socialités, y jet seteros de Roma. Jep, este escritor que esconde su frustración tras un disfraz de desenfado, aplomo y banalidad, está interpretado por Toni Servillo. Jep parece haber alcanzado la gloria, y al mismo tiempo no tiene nada. Su propia decadencia se va trenzando con la de los personajes que desfilan ante él en su recorrido por distintos puntos de la Ciudad Eterna, que son recreados en toda su belleza, y también en su decadencia.
Paolo Sorrentino regresa ahora con otra cinta que personalmente considero superior a La gran belleza, pero ese no es el sentir de la mayoría de los críticos, ni modo, ¿qué le vamos a hacer? Se titula La juventud (Youth, Italia-Francia-Reino Unido-Suiza, 2015) y también estuvo nominada al Oscar a la Mejor Película Extranjera, pero no lo ganó. Escrita por Sorrentino y hablada en inglés, sigue de nuevo a varios personajes pero, como en La gran belleza, uno es el eje de rotación: Fred Ballinger, un célebre director de orquesta británico, octogenario y ya retirado, interpretado extraordinariamente por Michael Caine, que pasa un periodo de vacaciones en un balneario de lujo enclavado en los Alpes suizos. Lo acompaña su amigo de toda la vida Mick, Harvey Keitel, un director de cine en declive que está trabajando en la planeación de una nueva cinta. Se hospeda también con su hija y asistente Lena, Rachel Weisz.
Los diálogos entre ambos amigos, de la pluma de Sorrentino, que hablan de sus próstatas y “sólo se dicen cosas buenas”, le dan a la película grandes momentos, uno quisiera regresar en algunas secuencias y escucharlos de nuevo. Definida como “una deliciosa comedia”, difiero con la etiqueta. Aunque, en efecto, hay numerosas situaciones de un muy logrado humor negro, Sorrentino profundiza en torno a la vejez de personajes que fueron exitosos artistas, todavía lúcidos, y ahora parecen estar en un compás de espera…
Hay múltiples reflexiones en torno a la juventud, la belleza, el amor, el sexo, la decadencia, la memoria, la fidelidad, el pasado, el futuro, el arte, el deseo, la muerte, los padres, los hijos, los resentimientos, lo no dicho, la amistad, el matrimonio.
Los otros huéspedes del lugar son un actor interpretado por Paul Dano, un obeso exfutbolista que evoca a Diego Maradona si no se cuida, una no tan tonta Miss Universo, una masajista que habla poco pero sustancioso, un matrimonio ya maduro que no se dirige la palabra, y la llegada de una diva-actriz (le dejo de sorpresa quién la interpreta) que detona un giro inesperado.
La juventud es muy recomendable y estará este viernes entre lo mejor de la cartelera, junto a Un ilustre desconocido, Carneros, Las elegidas, El último paciente, Una sonrisa a la vida y Desierto, que podrían desaparecer ante la llegada de los superhéroes de Civil War. Lástima.
