¿Por qué tantas mentiras?

No creo en la versión de que la remoción del fiscal electoral Santiago Nieto fue por una falta en el código de conducta de la Procuraduría porque el fiscal filtró una carta de Emilio Lozoya al periódico Reforma

Leo Zuckermann

Leo Zuckermann

Juegos de poder

Cada vez estoy más convencido de que hay algo escondido, al parecer gordo, detrás de la remoción del fiscal electoral, Santiago Nieto. La sospecha crece en la medida en que veo cómo el gobierno y el PRI mienten sin recato alguno.

Mentira número uno. Ni por un segundo me creo la versión de que fue el procurador interino, Alberto Elías Beltrán, el que tomó la decisión de destituir a Santiago Nieto sin consultar a Peña. Ya parece que el Presidente de la República, formado en la escuela mexiquense del PRI donde la verticalidad y las formas políticas son tan importantes, haya aceptado que un funcionario de segundo nivel, procurador interino, mero encargado del despacho, determinara una acción de ese tamaño. Sí, como no. Elías Beltrán por lo menos lo consultó con Los Pinos aunque yo, en lo personal, pienso que la orden vino directamente del Presidente. Como diría el clásico: “no nos hagamos bolas”. El presidente Peña fue el que quería correr a Nieto y así lo instruyó.

Mentira número dos. Tampoco me creo la versión de que la remoción de Nieto fue por una falta en el código de conducta de la Procuraduría, ya que el fiscal filtró una carta de Emilio Lozoya al periódico Reforma. Como lo dije hace un par de días en este espacio, desde siempre, los gobiernos en este país han filtrado todo tipo de información sobre investigaciones judiciales que deberían haber permanecido en secreto. El propio gobierno de Peña lo ha hecho en múltiples ocasiones durante este sexenio. Y, sin embargo, nunca han corrido a nadie por esto. Nunca. Pero ahora resulta que el procurador interino es de una meticulosidad prusiana en los procedimientos judiciales y por eso destituyó a Nieto. Bienvenido si, a partir de ahora, cualquier filtración gubernamental se castigue con remociones fulminantes. Yo no lo creo. Lo que creo es que el gobierno de Peña, por alguna o varias razones, ya le traía ganas a Nieto y lo de la entrevista al Reforma sólo fue un pretexto.

Mentira número tres. El Senado tiene diez días para reinstaurar a Nieto en su puesto por una votación mayoritaria. Es evidente que el PRI y el Verde, con sus 62 votos senatoriales, quieren apoyar la remoción. Están en su derecho. Del otro lado, una coalición de partidos de oposición, con 61 votos, pretende revocar la destitución. También están en su derecho. La decisión final estará en manos de los senadores “rebeldes” del PAN que pueden inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro. La oposición está solicitando que el voto sea público para que podamos ver cómo votó cada senador. El PRI, por su parte, está demandando que sea secreto alegando que eso garantiza la imparcialidad del fiscal general. Se trata de un argumento falaz. O, para ser más correctos, de otra mentira. Lo que quieren es que sea secreto para conseguir tres votos que les faltan y que el público no se entere jamás quiénes votaron junto con ellos para apoyar la decisión de Peña. Por lo pronto, el asunto está atorado en el Senado. Ninguna de las dos partes cede, lo cual beneficia al PRI porque, mientras tanto, está transcurriendo el plazo de diez días legales que tiene la Cámara alta para objetar la remoción.

Tres sospechosas mentiras de un PRI que quiere engañarnos como lo hacía en el pasado. Y no es que los priistas tengan el monopolio de las patrañas políticas en México. No. La mentira es una práctica común en la política en todos lados del mundo. Aquí el asunto es desentrañar qué hay detrás de tantas falsedades. ¿Por qué el Presidente despidió al fiscal electoral? ¿Se sentía amenazado? ¿Estaba Nieto indagando asuntos políticamente muy peligrosos de cara a los comicios del año que entra? ¿Qué pasó con los diez millones de dólares que la empresa brasileña Odebrecht presuntamente depositó en cuentas que proveyó Emilio Lozoya, cuatro millones de ellos durante la campaña presidencial de Peña? ¿Qué están tratando de esconder con la destitución de Santiago Nieto? ¿Así de gordo está el asunto como para mentir con tanta impudicia?

                Twitter: @leozuckermann

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