El Presidente está listo para la pelea

No tengo la menor duda de que trae el control absoluto del proceso de selección del candidato del PRI a la Presidencia. No se ven fracturas. Tiene poder y lo disfruta

Leo Zuckermann

Leo Zuckermann

Juegos de poder

Ayer, el presidente Peña invitó a varios conductores, columnistas y editorialistas de la prensa nacional a Los Pinos. Fue una reunión larga, de más de tres horas. En lo personal, lo que más me llamó la atención fue el estado de ánimo del mandatario. Lo vi de buen humor, muy echado para adelante y con ganas de dar la pelea de lo que viene: nada menos que la sucesión presidencial.

La junta tuvo como propósito principal presentar los avances y retos del proceso de rescate, limpieza y reconstrucción por los sismos del 7 y 19 de septiembre. El Presidente le pidió a varios de sus colaboradores que dieran cuenta de cada uno de los sectores a su cargo. Se reportaron cifras impresionantes en términos de muertos y heridos; de daños en las redes eléctrica y de agua potable; comercios, hospitales, escuelas e inmuebles culturales afectados, y, lo más importante, de las viviendas dañadas: más de 180 mil en los estados perjudicados por los movimientos telúricos. Sin embargo, a diferencia de 1985, tengo la impresión de que el gobierno tiene bajo control la situación.

El reto es, no hay duda, enorme. Se calcula que el costo total de la reconstrucción podría ser de unos 48 mil millones de pesos. Es mucho dinero, pero tampoco es una cantidad que el Estado mexicano no pueda sufragar.

En una cosa sí fue enfático el Presidente. El reto mayor está en Oaxaca y Chiapas. Ahí está la crisis mayor. Tan sólo en Juchitán hay entre 60 y 70 mil personas viviendo en las calles. El problema, como lo mencioné hace unos días en este espacio, es que la prensa nacional tiende a reportar de más lo que está sucediendo en la Ciudad de México dejando a un lado lo que ocurre en otras partes del país. A esto hay que sumar que Oaxaca y Chiapas son los dos estados más pobres de la República, lo cual dificulta mucho las labores de limpieza, demolición y reconstrucción. Peña, en este sentido, tiene razón: tenemos que darle más espacio y atención a esas dos entidades.

Una vez terminada la presentación del Presidente y sus colaboradores, se abrió la sesión a las preguntas de los asistentes. En un principio todas se concentraron en el tema de los sismos, hasta que una conocida analista económica, con buen tino, se permitió hacer un cuestionamiento sobre el nombramiento del primer fiscal autónomo. Esto abrió la posibilidad a preguntar sobre otros temas de la actualidad: la renegociación del TLCAN, el financiamiento de los partidos políticos, la liturgia del PRI y, desde luego, la elección del candidato presidencial de ese partido.

Peña respondió los cuestionamientos de manera animada. Creo que no dijo nada nuevo. No dio la nota, como dicen los periodistas. Para mí, la nota fue verlo tan desenvuelto y motivado. No tengo la menor duda de que trae el control absoluto del proceso de selección del candidato del PRI a la Presidencia. No se ven fracturas. Tiene poder y lo disfruta.

Pero hay más. Se ve que le encanta el tema electoral. Se le prenden los ojos al hablar de eso. Se siente cómodo en ese terreno. No por nada, en su momento, fue un magnífico candidato. Lo electoral es una de sus fortalezas.

La diferencia es que en 2018 no será él quien aparezca en la boleta, sino el que designe como el candidato de su partido. Pero detrás del hoy tapado sí estará Peña porque inevitablemente la elección será una evaluación del gobierno actual. Y me queda claro que el Presidente trae ganas de dar esa pelea. Se percibe con la adrenalina alta. Supongo que el triunfo del PRI en el Estado de México lo motivó mucho. A eso súmese Coahuila y la asamblea nacional priista que salió bien planchada y el resultado es un Presidente listo para subirse al ring apoyando a su candidato.

A principios del año, después del gasolinazo, Peña y el PRI estaban en la lona. Nadie daba un peso por ellos. Estaban derrotados. Era cuestión de tiempo. Las circunstancias, sin embargo, han cambiado y, con ellas, el humor del Presidente y los priistas. Además, las estrellas se les están alineando. La renuncia de Margarita Zavala al PAN les beneficia. También el rechazo de López Obrador a unirse con el PRD. El voto antipriista se está fragmentando. Ayer, el Presidente, muy suelto, demostró que tiene ganas y está listo para dar la pelea. Para los que piensan que Peña y el PRI están muertos en 2018, puedo decirles que lo menos que atestigüé ayer en Los Pinos fue un ambiente de funeral.

               

Twitter: @leozuckermann

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