50% de recorte del financiamiento público a los partidos
Regresemos a los mismos montos de 2006, cuando se llevó a cabo en México una elección muy competida en la que los partidos tuvieron todos los recursos que necesitaban para ganar.

Leo Zuckermann
Juegos de poder
Espero sirva esta contribución al debate sobre el financiamiento público de los partidos políticos en México. Mi propuesta es recortar a la mitad los 11 mil 904 millones de pesos que recibirían el año que entra. ¿Por qué el 50%? Para regresar a la situación que tenían los partidos en las elecciones de 2006, antes que empezaran a abusar de nosotros, los contribuyentes.
Veamos los números. En 2006, los partidos recibieron 2 mil 68 millones de pesos por gasto ordinario, otros 2 mil 68 millones para las campañas de ese año y, según mis cálculos, alrededor de mil 902 millones de pesos que les dieron los estados. Estas tres partidas sumaron seis mil 38 millones de pesos.
Para 2018, de acuerdo a las fórmulas que aparecen en la Constitución y leyes secundarias, les van a repartir 11 mil 904 millones de pesos por estos mismos tres rubros. Para tener cifras comparables con 2006, a esta cantidad hay que descontarle la inflación de doce años. Los precios, durante este periodo, se han incrementado alrededor de 57%. Por tanto, las cifras autorizadas para 2018 ascienden a siete mil 595 millones de pesos de 2006. Son pesos reales, ya sin inflación, de tal suerte que estamos hablando que, en doce años, el gasto para partidos se ha incrementado en un 26% en términos reales.
¿Cuántos mexicanos han logrado un aumento real de ese mismo porcentaje en una docena de años? Desconozco la cifra, pero sospecho que muy pocos. De hecho, en estos últimos 12 años, la economía mexicana ha crecido alrededor de un 18% así que, como podemos ver, los partidos han abusado, y mucho, al autorizarse cada vez más dinero público, ocho puntos porcentuales más que el crecimiento del Producto Interno Bruto.
Pero hay más. Recordemos que en 2006 los partidos tenían que pagar sus spots de radio y televisión. De acuerdo al entonces Instituto Federal Electoral, alrededor del 70% del gasto de las campañas lo utilizaron para este rubro. Esto quiere decir que, de los tres mil 19 millones que recibieron para campañas federales, estatales y municipales, alrededor de dos mil 113 millones los erogaron para anunciarse en medios electrónicos. Quitando este gasto, les quedaron como 906 millones de pesos para otros desembolsos de campaña.
En la reforma electoral de 2007, los partidos se apropiaron de los spots de radio y televisión que le correspondían al Estado. Desde entonces, ya no tienen que pagar ni un quinto por ellos. Sin embargo, no ajustaron en la misma proporción —el 70% que erogaban en medios— a la baja. En 2018, a pesos de 2006 para quitar la inflación, van a recibir dos mil 532 millones para gastos de campaña (federales, estatales y municipales), pero ya no tienen que pagar ni un solo spot. Luego entonces, esa cantidad les queda íntegra para gastársela como se les pegue la gana. La diferencia entre los 906 millones de 2006 y los 2 mil 532 millones de 2018 es de 280% en términos reales. Por donde se vea, es una barbaridad. No por nada se ha incrementado exponencialmente el reparto de despensas, cementos, láminas y un largo etcétera en un ejercicio desbordado de clientelismo político.
Más aún, en la reforma de 2014, los partidos se volvieron a servir con la cuchara grande, porque lo suyo ha sido abusar reiteradamente desde hace años. Antes, cada estado decidía, soberanamente, cuánto dinero le daba a los partidos. En 2014 decidieron estandarizar la fórmula de financiamiento público para las 32 entidades federativas, lo cual significó un incremento de 88% en tan sólo dos años: entre 2014 y 2016.
Concluyo con los totales. Financiamiento público federal y estatales de partidos en 2006 a precios de ese año descontando el gasto que hicieron en spots de radio y televisión: tres mil 925 millones de pesos. Financiamiento público federal y estatales de partidos en 2018 a precios de 2006 con la reforma que les regala los spots de radio y televisión: siete mil 595 millones. Incremento real en 12 años: 94%. Mi propuesta: regresemos a los mismos montos de 2006, cuando se llevó a cabo en México una elección muy competida en la que los partidos tuvieron todos los recursos que necesitaban para ganar. Que yo recuerde, ninguno se quejó por el generoso financiamiento que ya recibían entonces. El perdedor desconoció los resultados, pero nunca argumentó que le había faltado dinero. Hoy obtienen los spots de radio y televisión gratis y casi el doble del financiamiento que en 2006. Pues muy sencillo: recortémosle 50% el financiamiento público. Es lo mínimo que se merecen por haber sido tan abusivos estos últimos años.
Twitter: @leozuckermann