Desmiente El Peje a Bucareli News

El PRD tuvo la primera escala en sus elecciones internas. Fue una jornada crucial; prueba de fuego, superada con creces. Chucho Zambrano descorcha la champaña para celebrar tres cosas: haber afrontado con éxito la amenaza de otro cochinero; haber garantizado varios años ...

El PRD tuvo la primera escala en sus elecciones internas. Fue una jornada crucial; prueba de fuego, superada con creces. Chucho Zambrano descorcha la champaña para celebrar tres cosas: haber afrontado con éxito la amenaza de otro cochinero; haber garantizado varios años más de la hegemonía de su tribu y, sobre todo, haber desilusionado a Andrés Manuel López Obrador, quien, al acecho, apostaba a otro escándalo.

La elección del domingo fue ejemplar en lo técnico y en lo político pese a los malos augurios de fraude —se instaló 99.95% de las casillas, más de ocho mil 200—.

Dejar en manos del Instituto Nacional Electoral (INE) la organización del proceso fue una jugada maestra. El Chucho mayor evitó ser juez y parte; desactivó cualquier reclamo previo… y dotó al resultado de una legitimidad difícil de imaginar, al interior del sol azteca.

Las manos limpias del INE atajaron la tradicional batalla poselectoral perredista. Votaron un millón 800 mil perredistas, 45% del padrón total.

Sin embargo, la jornada perredista no fue inmaculada. El INE reportó ocho incidentes graves, debido a la presencia de grupos armados o robo de boletas en el DF, Estado de México, Puebla y Guerrero. Habrá denuncias ante la PGR.

Aun así, las irregularidades no bastan para impugnar la totalidad de la contienda.

Los números no dejan dudas. La coalición formada por las tribus de Nueva Izquierda, Alternativa Democrática Nacional, de Héctor Bautista; Foro Nuevo Sol, de Amalia García, y Vanguardia Progresista, afín a Miguel Ángel Mancera, obtuvo 65% de los votos, contra 27% de las corrientes opositoras. Izquierda Democrática Nacional (IDN), de René Bejarano, apenas consiguió 15% de los sufragios.

Según los estatutos del PRD, quien logre reunir 60% de los votos del Consejo, podrá nombrar presidente y secretario general.

Listo. Con el resultado del domingo, Carlos Navarrete tiene asegurado el triunfo para suceder a Jesús Zambrano el próximo 5 de octubre; su elección resultará mero trámite. Será el cuarto presidente Chucho, consecutivo.

Tras el recuento de daños, llama la atención lo ocurrido con Marcelo Ebrard. Su corriente, Movimiento Progresista, apenas alcanzó una votación de dos por ciento… el ex jefe de Gobierno del DF flota como un fantasma en las catacumbas del PRD.

La guerra que viene en realidad ya inició. Para la dirigencia perredista el verdadero pleito es con Andrés Manuel López Obrador. Eso quedó claro desde el domingo, cuando el tabasqueño acusó de corruptos a sus excompañeros del mismo partido que lo postuló dos veces a la Presidencia de la República (2006 y 2012). AMLO los acusó de seguir la ruta del PRI y el PAN en eso de comprar votos y traficar con la pobreza. AMLO niega tal declaración; la atribuye a la agencia noticiosa Chong, Bucareli News, es decir, a “la maña” del gobierno en la parte que le toca al secretario de Gobernación…

En respuesta inmediata, Chucho Zambrano calificó a Andrés Manuel de “pirata político queriéndose lanzar al abordaje”, y le exigió medir sus palabras: “¿Está diciendo que a él lo elegimos fraudulentamente?”

Como sea, la gran batalla electoral del próximo año será entre ellos. Mientras, López Obrador siembra para cosechar adeptos; la cizaña que envenena las descalificaciones del tabasqueño tiene como objetivo avivar el desacuerdo de quienes se oponen a Los Chuchos. Su tirada es clara… provocar la desbandada de 35% de los militantes, derrotados el domingo.

Jesús Zambrano sabe lo que viene y apuesta a convencer, luego de vencer. Por lo pronto entrega buenas cuentas. Faltará ver la viabilidad de la izquierda dócil a Los Pinos, frente a la fuerza del mesías pirata, como le llaman algunos.

                Twitter: @JoseCardenas1

                www.josecardenas.com.mx

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