Puñaladas… con todo respeto

Hoy este Monje baja de las nubes para aterrizar en el chisme… eso sí de altura. En la reciente y ruidosa confrontación entre la UNAM y la CNDH, lo menos importante son las dos estudiantes de 16 años de la Prepa 9 acosadas por el acalorado profesor de física Teodoro ...

Hoy este Monje baja de las nubes para aterrizar en el chisme… eso sí de altura.

En la reciente y ruidosa confrontación entre la UNAM y la CNDH, lo menos importante son las dos estudiantes de 16 años de la Prepa 9 acosadas por el acalorado profesor de física Teodoro Castro Ruiz, quien de acuerdo con sus malas mañas, pésimos usos, y peores costumbres, otorgaba buenas calificaciones a las alumnas a cambio de besos… o algo más.

Por si le interesa, en este lío hay mar de fondo… y vamos a bucear.

Entre la UNAM y la CNDH hay una historia reciente de desencuentros entre los dos protagonistas del drama.

Luis Raúl González Pérez, abogado general de la máxima casa de estudios, y Raúl Plascencia Villanueva, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

González Pérez peleó la plaza que hoy ocupa Plascencia Villanueva con todo el apoyo del doctor Jorge Carpizo McGregor, fundador de la CNDH; personaje de enorme influencia y poder en el ámbito académico de la UNAM, de la cual fue rector de 1985 a 1989.

Antes de la llegada de Plascencia a la CNDH, el difunto doctor Carpizo tuvo fuerza suficiente para imponer a dos presidentes del organismo: Jorge Madrazo Cuéllar y José Luis Soberanes Fernández; ambos, sus leales colegas en el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) adscrito a la Coordinación de Humanidades de la UNAM.

Al concluir la gestión de diez años largos del doctor Soberanes en la CNDH, Jorge Carpizo pretendió imponer —sin éxito— al muy respetable Luis Raúl González Pérez —por cierto, último fiscal en el caso Colosio—.

José Luis Soberanes, con magnífico apoyo de Manlio Fabio Beltrones —entonces líder de la Cámara de Senadores— logró la nominación del doctor Raúl Plascencia Villanueva contra viento y marea… y a pesar de la presión ejercida por el rector de la UNAM, José Narro Robles.

Ya en la Presidencia de la CNDH, Plascencia salió respondón; se distanció –por decir lo menos– de su mentor José Luis Soberanes, quien, marginado, regresó al IIJ para ejercer modestamente sus labores de investigador y académico. La ruptura entre Plascencia y Soberanes —dicen quienes saben— ha sido brutal; algunos hasta se atreven a señalar al ombudsman nacional como un traidor a la causa unamita.

El año próximo habrá elecciones en la CNDH, y precisamente los unamitas le apuestan otra vez a su gallo, Luis Raúl González Pérez.

–¿Y entonces, la venganza tocará la puerta?

Así se explica el encono del presidente de la CNDH en contra del abogado general de la UNAM; entre más lastime Raúl a su tocayo,  será mucho mejor… cualquier pretexto vale, hasta un desenfrenado profe calenturiento.

Purgatorio: La CNDH tiene dueño; es feudo exclusivo de la UNAM. A la hora de las puñaladas, tenga cuidado con los educados, encumbrados y elegantes abogados de tan prestigiada institución académica. Cuidado cuando digan: “Yo considero, con todo respeto…”, porque estarán diciendo exactamente lo inverso. Ya se sabe, ya se supo.

                @JoseCardenas1  

                josecardenas.com.mx

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