Maestros de la 22 y Nuño: el diálogo

Aunque sea sólo como símbolo, el hecho debería alcanzar para confirmar la profundidad del cambio que se ha vivido en el control y la dinámica de la educación en Oaxaca. Ayer se lanzó el programa Escuelas al CIEN, mediante el cual se destinarán 52 mil millones de ...

Aunque sea sólo como símbolo, el hecho debería alcanzar para confirmar la profundidad del cambio que se ha vivido en el control y la dinámica de la educación en Oaxaca. Ayer se lanzó el programa Escuelas al CIEN, mediante el cual se destinarán 52 mil millones de pesos para mejorar la infraestructura escolar en el país. Es un mecanismo que permitirá mejorar miles de escuelas y que tendrá dispositivos de control muy estrictos para lograr, precisamente, que esos recursos estén etiquetados específicamente para cada escuela, que lleguen a ella sin intermediarios y que, además, exista un comité de padres que verifique la aplicación de los mismos en los temas definidos por las propias escuelas bajo los criterios establecidos por la SEP: agua, energía eléctrica, baños, paredes, pupitres, techos, espacios abiertos, entre otros.

Pero el símbolo más notorio es que ese programa comenzó ayer en Miahuatlán Oaxaca, en una escuela cuyos maestros y directivos pertenecen a la Sección 22, en una ciudad pobre, rodeada por dos penales, uno federal y otro estatal, lo que conlleva a que en la escuela primaria Emiliano Zapata haya alumnos, como decía una maestra, pobres, que trabajan, cuyos padres están en el reclusorio y quienes, a veces, no comen y quienes, ante la simple cercanía de la autoridad, también tienen miedo.

La escuela —allí estuvimos— es humilde y necesita muchas reparaciones,  pero es digna. En ella —anunció el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, en el inicio del programa Escuelas al CIEN— se invertirán dos millones de pesos. Ayer mismo, en la escuela primaria y el kínder anexo, también se puso en marcha el programa a nivel nacional.

Cabe destacar que cuando iba rumbo a Miahuatlán, algunos pensaban que el acto no se podría realizar. Hasta hace unos meses, las autoridades del Instituto de Educación local, el IEEPO, simplemente, no podían entrar a los planteles que eran controlados por la Sección 22. Mucho menos los funcionarios federales o el gobernador del estado. No obstante, el lunes la escuela estuvo abierta para Nuño y el gobernador Gabino Cué, además de los funcionarios de la SEP y el propio IEEPO. Ahí se hicieron honores a la Bandera, se pudo hablar con el gobernador y el secretario, quienes realizaron un recorrido, supervisando las obras que se iniciarán en la escuela, y se entabló un diálogo abierto con los maestros y los directivos.

Fue un plática ejemplar entre maestros, quienes se reconocen como sindicalizados y respetan a la Sección 22 y a Nuño. Se abordaron, con respeto pero también en forma directa, temas que realmente preocupan a los maestros, desde el papel que tienen que jugar en su formación las escuelas normales, pasando por la evaluación, y llegando hasta el uso transparente de los recursos (hoy se lanza en la SEP una página web que contará con toda la información de las 16 mil escuelas en las que iniciará este programa de forma tal que se pueda revisar hasta la última de esas obras, sabiendo quién las construye y a qué costo) hasta la molestia, legítima, porque en documentales, como en De panzazo, decían que se hacía quedar mal a todos los maestros, incluyendo a los que allí estaban; decían que sabían a qué hora entraban pero no cuándo salían, que habían dado clases en la sierra, que a veces tenían que caminar horas simplemente para llegar a una escuela o a un curso.

Hubo preocupaciones auténticas, pero también había poca información sobre los alcances reales de la Reforma Educativa. Y si algo terminó siendo notorio es que esos maestros, quienes son parte de la Sección 22 —pero también quieren diálogo y desean que la educación mejore y las escuelas estén en condiciones dignas— no están en contra de dicha  reforma, como afirma su dirigencia. Tienen dudas y quieren despejarlas, tienen propuestas y quieren comunicarlas; pero, sobre todo, quieren que el diálogo exista y que sea una realidad. Y precisamente por eso, ese diálogo lo mostraremos hoy en el programa Todo Personal, y creo que es una de las demostraciones más palpables de cómo la Reforma Educativa se está abriendo camino. Ya está planteada la reforma administrativa de las escuelas con el programa Escuela al Centro, la de la reconstrucción de la infraestructura con Escuelas al CIEN; el lunes, Nuño dará a conocer los resultados de la evaluación magisterial, habrá información importante, no sólo en torno a la evaluación en sí, sino también sobre los programas de capacitación para maestros que tendrán un presupuestos anual de 2 mil 400 millones de pesos. Y en los próximos días se lanzarán los nuevos programas de estudio.

Sin duda falta y faltará muchísimo, pero ya hay cambios de forma que también son de fondo; hay símbolos que confirman un cambio; hay una base magisterial, incluso en estados que han vivido durante tantos años atados a una burocracia sindical que quiere ser respetada y oída pero que, por eso mismo, sí quiere cambios y reformas. Los niños que jugaban en la escuela Emiliano Zapata en Miahuatlán, aunque seguramente no lo sabían, el lunes asistieron a un acto sencillo que simboliza un cambio profundo.

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