Wie eins, Lili Marleen
No anda bien la economía por el mundo. La enorme deuda interna de Estados Unidos preocupa en la distancia.
La decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de retrasar la medida de retirar los estímulos financieros, llenó la semana anterior de júbilo a los hombres del dinero en México. Es lógico: cuando se retiren los estímulos, las tasas de interés en Estados Unidos subirán, y los capitales peregrinos verán que poner su dinero allá les va a dejar mejores ganancias que ponerlos en México. Por eso los mexicanos recibieron con alivio la medida, esas son las buenas noticias. Las malas son que esa suspensión es temporal. Los especuladores de ayer decían que en octubre podría terminar esa moratoria: los optimistas sitúan la fecha en diciembre.
No anda bien la economía por el mundo. La enorme deuda interna de Estados Unidos preocupa en la distancia solamente a los que creen empecinadamente en los milagros: la amenaza está aquí. Europa se sabe perforada por vientos diversos de todos lados que afectan a la mayoría de las economías. México, con la crisis del desempleo y la pobreza ve incrementados sus problemas con los achaques que los fenómenos meteorológicos vinieron a abonar.
En ese panorama, la democracia cristiana (CDU) que desde hace 13 años encabeza en Alemania Angela Merkel, obtuvo el domingo un aplastante triunfo sobre su principal opositor, el partido Social demócrata (SPD), con un 41.5% de los votos, muy cerca de 46% que necesitaba para la mayoría absoluta.
Las noticias son buenas para todo el mundo, pero de manera especial para las economías debilitadas de Europa. El presidente francés Hollande, putativo adversario de la señora Merkel en la disputa por el
liderazgo de Europa, ha sido el primero en llamar para felicitarla y para invitar a la canciller a visitar París.
La presencia de la señora de 59 años, una conservadora que usa el apellido de su primer esposo, y de profesión química, significa un aliento potente para la economía europea, especialmente las locales de España e Italia. Merkel ha sido partidaria de mantener cohesionada la Unión Europea inyectando los capitales necesarios para rescatar sus endeudadas haciendas. Simultáneamente, y de manera paradójica, la elección de Angela Merkel significa un revés a los nacionalismos a ultranza, como el catalán, que en los últimos tiempos ha estado empujando con singular entusiasmo la separación de Cataluña de España.Viniendo de Alemania, un llamado en contra de los nacionalismos radicales tiene un peso específico mayor.
Tiene un peso específico el hecho de que esta reencarnación de La dama de hierro ha sabido usar la mano firme en la conducción de la europa rica, defendiendo al euro y la cohesión continental a la que pocos, comenzando por los ingleses, suelen apostar. Hay que esperar las resonancias que, a la hora que esto escribo, comenzarán a sonar en las bolsas europeas.
