La paradoja petrolera de México

Necesitamos producir y exportar más petróleo para tener margen de maniobra para despetrolizar la economía.

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Fausto Alzati Araiza 12/12/2013 01:24
La paradoja petrolera de México

La Reforma Energética permitirá que Pemex se asocie con empresas en modalidades que incluyen desde contratos de servicios; de utilidad o producción compartida o de licencias, para la exploración y extracción de crudo e hidrocarburos sólidos, líquidos o gaseosos. El dictamen también ratifica que México seguirá siendo propietario de los hidrocarburos, pero permitirá a las empresas que reporten para efectos contables y financieros la asignación o contrato. El hecho de que las empresas reporten reservas de hidrocarburos en sus balances no equivale a que puedan reclamar su propiedad y más bien obedece a reglamentaciones del mercado de valores de sus países.

La producción de crudo de Pemex se ha reducido en una cuarta parte tras alcanzar un récord de 3.4 millones de barriles por día en 2004. Ahora revertir esta tendencia y recuperar los máximos históricos alcanzados por nuestra producción y exportación de hidrocarburos se ha vuelto una necesidad urgente y estratégica, a la luz de la nueva geopolítica del petróleo. Pero para elevarla se necesitan miles de millones de dólares anuales dado que las mayores reservas están en aguas profundas del Golfo de México. Además no es prudente que México asuma por sí sólo los inmensos riesgos asociados a una operación de tal envergadura y de tales complejidades e incertidumbres. Piénsese tan sólo en la catástrofe nacional que confrontaríamos si México tuviera que hacer frente por sí solo a las reparaciones de daños resultantes del descontrol de un pozo en aguas profundas del Golfo de México, como le ocurrió a BP.

La paradoja petrolera de México es que necesitamos producir y exportar más petróleo para tener margen de maniobra para despetrolizar la economía. La sola expectativa del reingreso de Irán al mercado global de los hidrocarburos dio por resultado que el precio internacional de la mezcla mexicana de exportación se fijara esta semana en 85 dólares por barril. El mismo precio que se tomó como base para la elaboración del Presupuesto de Egresos de la Federación para 2014.

Es decir, nos hemos quedado sin margen de maniobra presupuestal y nada nos brinda bases para creer que el precio de nuestro barril de exportación no caerá aún más durante las próximas semanas o los próximos meses, cuando efectivamente el crudo iraní se haga presente, en volúmenes crecientes, en los mercados spot de Rotterdam y Houston, con impactos amplificados por los mercados de futuros de Londres y Nueva York.

Se trata de un ajuste que por desgracia hoy no podemos compensar con incrementos en el volumen de las exportaciones petroleras. No tenemos ya margen significativo para ello. Y aun si, como es de esperarse, la Reforma Energética se aprueba en las próximas semanas, se necesitarán años antes de que rinda frutos tangibles que se reflejen en incrementos relevantes en la producción nacional de hidrocarburos. Pero en medio de estas negruras hay buenas noticias: las coberturas adquiridas por México en los mercados de opciones y futuros del petróleo nos permitirán mantener el flujo presupuestal de ingresos petroleros en los niveles originalmente previstos, a pesar de un posible derrumbe en el precio de nuestra mezcla de exportación.

Pero lo crucial es que este valiosísimo margen de seis meses no se desperdicie en eludir los ajustes de fondo mediante salidas falsas de endeudamiento insostenible como ocurrió en el fatídico 1982. Esos preciosos seis meses deben aprovecharse, sin perder un solo día, para acelerar y amplificar la capacidad exportadora no petrolera de México. Nos ayudará para lograrlo el crecimiento de la economía de Estados Unidos que la reducción en los precios del petróleo ayudará a consolidar. Es hora de romper definitivamente con la dependencia petrolera de nuestras finanzas públicas y nuestra balanza de pagos. Surgirá así un México menos vulnerable y con mejores bases para crecer.

                Twitter: @alzati_phd

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