Nula vigilancia

HSBC orientaba a sus clientes sobre cómo ocultar sus cuentas en sus países de origen y crear contabilidad paralela.

Esta semana se empezó a publicar, quizá, la mayor trama de corrupción de un banco privado para beneficiar a sus clientes y corporaciones más ricas. Poco a poco han aparecido en la mayoría de los periódicos del mundo notas y análisis con nombres y hechos referentes a ciudadanos que depositaron su dinero en un banco que, mejor que la mafia, les ofrecía opacidad, protección y seguridad.

El famoso banco HSBC, segundo más importante en el mundo y el primero europeo, es muy conocido por las autoridades financieras y judiciales de varias partes del mundo. También en nuestro país, ya que en 2012 tuvo que pagar una multa de mil 900 millones de dólares al Departamento de Justicia de los Estados Unidos debido a que se le comprobó que lavaba dinero de los cárteles mexicanos de la droga.

Ahora el caso es global gracias a que un simple técnico, el señor Hervé Falciani, tuvo a bien llevarse consigo parte de la información reservada del banco en Suiza, misma que hace varios años entregó a las autoridades francesas, sobre personas y compañías que ocultaban dinero en paraísos fiscales recomendados por los funcionarios de dicho banco.

Ésta, ya denominada Swiss Leaks Data, ha sido desmenuzada por un grupo de periodistas de investigación de varios países que están agrupados en el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y han producido toda una serie de información que le va a servir a muchos Estados para obtener recursos vía la imposición de sanciones o pago de impuestos por el posible dinero evadido.

Los hechos son dignos de una película sobre mafias, ya que el banco ofrecía además de la secrecía, dinero en efectivo, el cual entregaba en las cantidades que requirieran los clientes, habiendo uno al que en una ocasión le entregaron cinco millones de euros. También les orientaban sobre cómo ocultar sus cuentas en sus países de origen y crear contabilidad paralela. A los clientes europeos les daban pautas para evadir los impuestos e incluso, ofrecían abrir cuentas a dictadores, dirigentes políticos o miembros de la iniciativa privada ampliamente conocidos por ser corruptos.

Los ahora muy famosos archivos, que son del periodo 1998-2007, contienen los nombres de cerca de 100 mil personas y entidades de más de 200 países, que tenían en el banco casi 120 mil millones de dólares.

Algunos países ya han recobrado algo de los impuestos no pagados, como son los casos de Francia, que ha recuperado 120 millones de dólares de tres mil clientes que están en los archivos, y España que ha rescatado 180 millones de dólares. Mientras que Inglaterra ha recobrado 100 millones de dólares de seis mil clientes, aunque su gobierno tiene un problema adicional: resulta que su ministro de Comercio, el señor Stephen Green, fue ni más ni menos que el director ejecutivo del banco durante la época mencionada.

Ya otras naciones europeas han iniciado investigaciones, al igual que Australia, y ahora seguramente lo hará Estados Unidos, sobre todo con la llamada pública que hizo la senadora Elizabeth Warren al Departamento de Justicia para que actúe de inmediato y vaya con todo el poder de la ley contra el banco HSBC, pidiendo que no haya negociación, como por ejemplo en el caso mexicano.

Hemos leído en las páginas de los periódicos, impresos y digitales, de nuestro país que también hay mexicanos involucrados, con nombre y apellido, quienes han empezado a justificarse argumentando que el dinero es del abuelo, de la suegra, del papá, etcétera. Puede que así sea y para ello suponemos que el SAT actuará, al igual que lo han hecho otros países, y en el caso de quienes son o eran servidores públicos sólo hay que revisar sus declaraciones de situación patrimonial para constatar que dichas cuentas aparezcan reflejadas.

La SHCP mencionó esta semana en el Senado que “el SAT estará revisando las cuentas que se han venido identificando”. Esperemos se haga de manera oportuna y no como en otros hechos, que cuando reaccionan ya es tarde o a destiempo para proceder.

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