Riqueza insultante
Los académicos, los políticos y la prensa del llamado mundo desarrollado, han “descubierto” la desigualdad como un fenómeno negativo para el desarrollo de las naciones y su bienestar, mientras que en el resto del mundo, en donde el tema siempre ha estado presente, es ...
Los académicos, los políticos y la prensa del llamado mundo desarrollado, han “descubierto” la desigualdad como un fenómeno negativo para el desarrollo de las naciones y su bienestar, mientras que en el resto del mundo, en donde el tema siempre ha estado presente, es considerada como uno de los principales problemas para que las sociedades puedan tener un mejor futuro y se han hecho diversas propuestas para reducirla.
En Estados Unidos todos los días aparecen artículos o estudios que demuestran el crecimiento de la desigualdad entre sus ciudadanos, mostrando la brecha que existe entre los que tienen mucho y los que apenas logran tener recursos para subsistir o a las clases medias viendo día con día cómo se reduce su estado de bienestar. Tenemos ejemplos, como el publicado recientemente sobre el señor Phil Knight, de la empresa Nike, quien se compró un avión con un valor de 65 millones de dólares y lo tenía en el hangar de la compañía, pero como a veces tenía que esperar para salir decidió hacer su hangar propio con un costo de 7.5 millones de dólares.
Estos casos, que antes se consideraban como el gran ejemplo a seguir y a los que todo americano podía aspirar e incluso tener, hoy se critican debido a la desigualdad y desempleo crecientes en las sociedades desarrolladas.
En un reciente estudio del señor Gabriel Zucman, de la prestigiosa London School of Economics y cercano al hoy publicitado economista francés Thomas Piketty, se muestra que la evasión fiscal hacia los países-paraíso, en donde se protegen los grandes capitales, tanto de empresas como personales, es un fenómeno creciente. Menciona que en la actualidad, los impuestos pagados por las personas con mayor riqueza parten del principio de que ellos mismos son los que declaran cuáles son su capital y utilidades, y que muchos mienten al respecto
Según el estudio de Zucman, aquéllos que cuentan con una riqueza superior a los 50 millones de dólares de patrimonio tienen depositados en los paraísos fiscales 7.6 trillones de dólares, cerca de 8% de la fortuna total que tienen y más de 80% de estos depósitos no son declarados a las autoridades fiscales de sus países de residencia, lo cual hace que la evasión fiscal sea aproximadamente de 200 mil millones de dólares anuales. Además, falta agregar que no se toman en cuenta las obras de arte, las joyas, etcétera, que poseen.
También se ha encontrado que un negocio muy lucrativo es el de los abogados que se dedican a realizar estas tareas, mismas que podríamos calificar de encubrimiento, y que recientemente las autoridades judiciales estadunidenses han empezado a sancionar. Tal es el caso del Paul Daugerdas, quien durante más de 20 años ayudó a varias familias multimillonarias a evadir impuestos, evasión que se calcula en mil 600 millones de dólares, por lo cual un juez federal lo ha condenado a 15 años de prisión. Durante el juicio se demostró que el señor Daugerdas recibió cerca de 100 millones de dólares por su gran capacidad de hacer que los ricos no paguen. Ahora tendrá que esperar unos años para gastarlos.
El gobierno estadunidense, a través de su Congreso, ha endurecido las sanciones para los evasores fiscales y para quienes los defienden, mediante una ley que otorga facultades para sancionar a los bancos extranjeros que permitan que los residentes de ese país evadan el pago de impuestos y obliga a las instituciones financieras de cualquier parte del mundo a reportar los depósitos por arriba de 50 mil dólares. Hasta hoy, bancos de 70 países han manifestado su acuerdo con la ley, principalmente aquéllos que tienen filiales en la nación americana.
La publicidad dada a toda esta información hace que la gente comprenda que es necesario hacer algo más que denuncias sobre la desigualdad y que los gobiernos deben actuar con los instrumentos con que cuentan de una manera decidida, para reducir la brecha que cada día se amplía más y más entre los que tienen mucho o apenas algo y los que nada tienen.
