Ya nos saquearon
Arturo Núñez, gobernador de Tabasco, fue enfático en su primer informe de labores: “Nunca más se desfalcará al pueblo de Tabasco”. Me recordó al: “Ya nos saquearon, no nos volverán a saquear” de José López Portillo en su último Informe de Gobierno el 1 de ...
Arturo Núñez, gobernador de Tabasco, fue enfático en su primer informe de labores: “Nunca más se desfalcará al pueblo de Tabasco”. Me recordó al: “Ya nos saquearon, no nos volverán a saquear” de José López Portillo en su último Informe de Gobierno el 1 de septiembre de 1982. En este último caso, no lo creerán los lectores más jóvenes, los saqueadores denunciados por el Presidente eran los mexicanos que habían comprado dólares, previendo una devaluación por el exceso de gasto público y la inflación, por lo que se llevaron sus recursos fuera de México, algo perfectamente legal, para proteger su patrimonio.
El gobernador Núñez se refiere al saqueo del gobierno que lo antecedió. Días antes de su informe, se giró una orden de aprehensión contra el ex gobernador Andrés Granier y varios de sus funcionarios por un desfalco mayor a 20 mil millones de pesos, incluidos dos mil millones de pesos que se tenían en efectivo en las bóvedas de la Secretaría de Finanzas en 2012 y que no se sabe dónde quedaron.
Es muy meritorio que Arturo Núñez tenga el valor de ir en contra de los desfalcos de su antecesor. Sin embargo, los abusos no van a disminuir si todo depende de la voluntad del gobernador en turno. Por eso se necesitan mecanismos institucionales para que se castigue rutinariamente a los saqueadores.
Ese era el objetivo de crear una Comisión Anticorrupción y una nueva legislación en transparencia y rendición de cuentas que incluía darle autonomía al IFAI. La idea es que ambas instituciones tuvieran “dientes” e injerencia en los tres niveles de gobierno. Ambas reformas se encuentran atoradas en el Congreso.
Sin embargo, el PRI y sus aliados, en este caso el PRD, ya le dieron al gobierno para 2014, 12 % más de recursos que en 2013. Mucho para una economía que no crece. Quizá no crece por eso, porque cada vez más recursos los absorbe el gobierno y éste los gasta muy mal.
La reforma fiscal que permite este gasto adicional, junto con un mayor déficit público, ha ganado muchos aplausos dentro de la izquierda. Por ejemplo, fue defendida por el Instituto de Estudios para la Transición Democrática, en una carta de apoyo y firmada por varias personalidades. Según ellos los impuestos aprobados son deseables, ya que “nuestra sociedad debe escapar del círculo vicioso en el cual unos impuestos mediocres nos condenan a bienes y servicios públicos mediocres”.
Al gobierno no le falta dinero. Por eso hay todo tipo de desperdicios. Las 136 tiendas del IMSS han perdido desde 2007 casi dos mil 500 millones de pesos. En un presupuesto del IMSS, en 2012, de poco más de 400 mil millones algunos dirán que no es tanto dinero. Pero el sector público está lleno de estos “pequeños” problemas, porque les sobra dinero. El ISSSTE y la UNAM tienen sus propias tiendas y con problemas similares. Hay que celebrar la transparencia en el informe del IMSS, en el ISSSTE sabemos las ventas de sus 250 tiendas, pero no si ganan o pierden. En el caso de las tiendas de la UNAM, la información presupuestal es escueta. En una página se nos dice que la UNAM tuvo 32.3 mil millones de pesos de ingreso y se los gastó todos. En este documento explícitamente se afirma que estos datos “no incluye costos y gastos del sistema de tiendas UNAM”, pero nos sabemos a cuánto ascendieron.
Si les parece pequeño el problema de estas tiendas recordemos que Pemex Refinación tuvo pérdidas en 2012 por cien mil 500 millones de pesos. Esto no incluye el subsidio a las gasolinas. Sirva como contraste que las cuatro mil 182 empresas que pagan más ISR (que son 0.31% de las personas morales registradas), pagan 310 mil millones de pesos, es decir 12% de todo el ISR.
Para quien desee conocer el nivel de desperdicio del gasto público basta ver los reportes de la Auditoría Superior de la Federación, como bien lo documentó el martes pasado Leo Zuckermann con un caso en estas páginas. También pueden visitar los reportes de México Evalúa, en particular “Descifrando la caja negra” (https://www.mexicoevalua.org/wp-content/uploads/2013/11/PPT-Descifrando-C... ) o el estudio de la Fundación Ethos titulado “¿Cómo gastar mejor para crecer?” (https://docs.google.com/file/d/0B4yVW2XDjBJ6ekxHeV9HdERLZjg/edit) en cuya elaboración participé.
El sector público es el responsable de los mayores saqueos de nuestra historia, tanto por comisión, desviando los recursos públicos para el enriquecimiento de quienes gobiernan y de sus amigos, así como de sus aliados sindicales a través de excesos de personal con condiciones de privilegio respecto a lo que existe en el mercado laboral y abusos que permiten todo tipo de negocios de los líderes sindicales, como por omisión, la incapacidad regulatoria del Estado que ha permitido a empresas hegemónicas vender sus productos más caro de lo esperable en una mercado competitivo.
¿Qué se debe hacer? De entrada un recorte de 10% a todas las entidades. No les falta dinero, lo gastan mal. Con menos dinero estarán obligados a no desperdiciar tanto. Este ahorro se puede usar para los costos de transición que muchas veces se requieren para evitar pérdidas como las mostradas en este texto, inversión productiva o para disminuir impuestos. Segundo, aprobar con urgencia y hacerlo bien, de preferencia antes de aprobar el presupuesto, las reformas en materia de corrupción y transparencia que están pendientes.
*Profesor investigador del CIDE
Twitter: @carloselizondom
