Cuarón, el preguntón

Que la política energética se la deje en manos de quienes, además de conocer del tema, están dispuestos a discutir y debatir sobre éste.

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Ana Paula Ordorica 02/05/2014 01:10
Cuarón, el preguntón

Partiendo de la base de que cualquiera en México tiene, afortunadamente, el derecho a preguntarle al gobierno lo que quiera, las diez preguntas del cineasta Alfonso Cuarón han generado reacciones encontradas.

Por un lado están aquellos que dicen que para eso es justamente el poder: para usarlo como uno mejor lo crea. Cuarón, como recién ganador de un Oscar, tiene poder y ha decidido usarlo para entrar en el debate energético.

Él dice que sólo puso las preguntas a consideración del gobierno y que ahora le toca a éste, a la sociedad y medios de comunicación hacer con ellas lo que quieran.

El gobierno ha decidido responderle en lo que, desde mi punto de vista, es un error. No porque no me parezca importante o porque no quiera saber cuándo bajarán los precios del gas, la gasolina y la energía eléctrica; qué medidas se tomarán para proteger al medio ambiente y cómo se evitará la corrupción en el sector. El tema es que al responderle a Cuarón, el gobierno antagoniza a cualquier otro ciudadano que planteé preguntas y no se le conteste.

Desde los columnistas que en éstas y otras páginas editoriales y de opinión han planteado preguntas al Presidente, hasta el ciudadano que no tiene acceso a publicar sus interrogantes, pero que tiene el mismo derecho a preguntar y a que se le responda.

Además, está el PRD. El partido de izquierda ha estado haciendo muchas de las mismas preguntas que plantea Cuarón desde que se habló de la necesidad de una Reforma Energética y, sin embargo, a ellos no les han llegado sus respuestas por parte del gobierno de Peña Nieto.

¿Qué gana el gobierno antagonizando a uno de sus interlocutores para sacar éste y otros temas pendientes en la agenda de reformas?

Por último, al responderle a Cuarón, el gobierno abre la puerta a que otros actores o personalidades del cine, de las artes, de la ciencia y de otros rubros quieran o estén dispuestos a brincar al activismo político o a prestar su nombre a activistas políticos que se escuden detrás de la fama de unos para antagonizar con el gobierno o para avanzar una agenda personal.

Así, del otro lado de quienes creen que Cuarón hizo bien en usar su poder para plantearle estas preguntas al gobierno, están quienes piensan que Alfonso Cuarón merece todo el respeto por su exitosa trayectoria en el cine, pero que mejor sería mantener al zapatero en sus zapatos.

Que Cuarón hable, pregunte y sea activo en todo lo que tiene que ver con cine y que la política energética se la deje en manos de quienes, además de conocer del tema, están dispuestos a discutir y debatir sobre éste. No solamente a plantear un cuestionario y luego desaparecer del debate.

Me temo que, en lo que seguramente es considerado políticamente incorrecto, yo me encuentro entre este último grupo.

                Twitter: @AnaPOrdorica

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