I Love Chapo

Estas movilizaciones son un perfecto botón de muestra de por qué estamos como estamos. En la prensa lo llaman narcocultura.

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Ana Paula Ordorica 28/02/2014 01:39
I Love Chapo

Eso decían las camisetas que utilizaron en Culiacán y Guamúchil, Sinaloa, quienes marcharon esta semana pidiendo libertad para Joaquín Guzmán Loera: I love Chapo.

Acompañados de una banda y después de haber recibido su playera, un refrigerio, y algunos hablan de que también se les dieron unos 200 pesos, la gente marchó.

Para promover la marcha se utilizó el hashtag #IloveChapo en las redes sociales.

La gente, incluyendo niños, salió vestida de blanco, algunos comenzaron la marcha reunidos en una de las iglesias más importantes de Culiacán, con pancartas que pedían libertad para El Chapo.

Pedían también otras cosas a través de sus pancartas: “Libertad al capo y héroe sinaloense”, “Que lo liberen y encierren a Peña Nieto”, “Chapo volvé” y “Chapo hazme un hijo”.

¿Por qué marcharon? Fue la pregunta que le hice en Frente al País a la alcaldesa de Guamúchil, Liliana Cárdenas. ¿Fue en apoyo del narcotraficante más buscado por México y Estados Unidos? ¿Fue por el dinero y el refrigerio?

La alcaldesa no tuvo respuesta. Sólo manifestó la intención de trabajar por recuperar los valores de la sociedad que representa.

La asistencia a la marcha pudo deberse a una mezcla de las razones arriba mencionadas, junto con otras. Posiblemente está también en la ecuación la solidaridad con quien se encarga de inyectarle dinero a esas comunidades, a diferencia del Estado.

Eso declaró una mujer a un reportero durante la marcha: “Que el gobernador detenga a secuestradores y gente que daña, no a quienes dan trabajo a la familia”.

Estas movilizaciones en apoyo a El Chapo me recuerdan la asistencia masiva al cementerio de los Jardines del Montesacro en 1993, cuando se llevó a cabo el funeral de Pablo Escobar en Colombia.

Aun cuando el entonces presidente, César Gaviria, intentó hacer un entierro rápido una tarde antes de lo que quería la familia de Escobar para evitar el tumulto, el gentío finalmente sí se congregó.

Con pancartas que decían algunas “Viva Pablo, Dios tenga misericordia de él”, los que llegaron al cementerio causaron destrozos intentando ver una vez más al que sentían como su Robin Hood.

Ahora en México, como entonces en Colombia, estas movilizaciones son un perfecto botón de muestra de por qué estamos como estamos. En la prensa internacional lo llaman narcocultura. Me parece que va más allá.

Una parte de los congregados seguramente verán en El Chapo su ideal. Una vida de riquezas, mujeres, fama… otra parte de quienes salieron en su apoyo podrían haber estado ahí por agradecimiento a quien mucho le da a su comunidad en términos contantes y sonantes. Billetes y trabajo.

Otros saben que su presencia garantizaba estabilidad y no violencia. Ahora, con El Chapo tras las rejas, podrán entrar cárteles rivales a tratar de ganar esta nueva plaza.

En suma, el I love Chapo se explica por narcocultura, por miedos, por agradecimiento y por repudio al Estado mismo. Duro botón de muestra de quienes somos y como estamos.

                @AnaPOrdorica

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