La locura argentina

Esta semana el dólar oficial costaba ocho pesos y el blue se disparó hasta los 13 para cerrar el viernes pasado en 11.70.

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Ana Paula Ordorica 27/01/2014 00:00
La locura argentina

Lo que ocurre en Argentina es una locura. Las restricciones que ha impuesto la presidenta Cristina Fernández van desde límites a la compra de dólares hasta límites a sólo dos compras al año por internet, con un impuesto de 50% para estas transacciones.

Receta con la que el gobierno cree que puede paliar la difícil situación económica en la que se han metido por la enorme deuda que tienen con bancos extranjeros que ha obligado al gobierno a utilizar sus reservas hasta estar hoy en el nivel más bajo desde hace siete años y a tener una inflación que oficialmente la quieren situar en 10.9% del PIB, pero que extraoficialmente ronda 25 por ciento.

Además está el manejo desastroso de la política monetaria. En octubre de 2011, al inicio de las medidas restrictivas impuestas por la presidencia, el dólar oficial costaba 4.24 pesos y el dólar del mercado negro, conocido en Argentina como dólar blue, 4.49. El pasado mayo el blue superó la barrera de los 10 pesos. Pero mientras el oficial ha ido subiendo, el dólar blue del mercado informal también terminó subiendo. Esta semana el dólar oficial costaba ocho pesos y el blue se disparó hasta los 13 para cerrar el viernes pasado en 11.70.

¿Por qué compra la gente este dólar paralelo tan caro respecto al oficial? Primero, porque el acceso al oficial les ha sido restringido, aunque a partir de hoy esta política va a cambiar, según anunció el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, el pasado fin de semana. Y segundo, porque para muchos ciudadanos comprar dólares es la única forma posible de ahorrar en un país donde la inflación ronda 25 por ciento.

Pero para sumar a la locura argentina, la justificación de toda esta semana desastrosa la explica el ministro de Economía con un simple señalar de dedos: es la culpa de la compañía petrolera Shell por haber comprado 3.5 millones de dólares.

Justificar una crisis y una devaluación de 12% en un día sólo porque una empresa compró 3.5 millones de dólares debe de ser un insulto para los argentinos.

Es el discurso populista que usa hoy Cristina Fernández, de Argentina, Nicolás Maduro, de Venezuela, y tantos otros, culpando a los extranjeros de la situación interna de sus países. Un discurso que ha probado en repetidas ocasiones su fracaso, que pensamos que había sido desterrado de América Latina después de lo complicado de los años 90, pero que en el cono sur de nuestro continente sigue vivito y coleteando.

Un nuevo desastre para los argentinos que deja muy mal parada a Cristina Fernández de Kirchner y su discurso de que su país vive, desde que su esposo asumió la Presidencia por primera vez hace diez años, una década victoriosa.

   
   @AnaPOrdorica.

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