México y EU ante el apartheid

En nombre del anticomunismo, los presidentes de Estados Unidos apoyaron durante décadas al apartheid.

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Ana Paula Ordorica 09/12/2013 00:00
México y EU ante el apartheid

Murió Nelson Mandela y el mundo lo despide como héroe. Como el hombre que logró conciliar a los blancos y negros en Sudáfrica después de casi 45 años de vivir los horrores de la segregación racial del apartheid.

Aun cuando escuchamos a Barack Obama hablar con sentido dolor por la muerte de Madiba, en su momento, Estados Unidos vio en Mandela a un enemigo cercano a Rusia.

En los años 80, Ronald Reagan colocó al Congreso Nacional Africano (CNA), movimiento político encabezado por Mandela para acabar con el apartheid, en la lista de grupos terroristas.

En 1985, el futuro vicepresidente de EU y en ese momento congresista, Dick Cheney, votó en contra de una resolución que reclamaba liberar a Mandela de prisión. Y ya en 2004, cuando Mandela criticó la guerra de Irak y dijo que lo único que buscaba ahí George W. Bush era su petróleo, Cheney declaró que esa postura del sudafricano no le sorprendía dado el conocido antiamericanismo de Mandela.

Todavía en el año 2008, el CNA permanecía en la lista de organismos terroristas supervisados, lo que implicaba que para que Mandela pudiese visitar EU, tenía que recibir una carta especial de parte del secretario de Estado.

En los años de la Guerra Fría, el CNA recibía una fuente importante de financiamiento de la URSS. En ese momento de visión bipolar, quienes apoyaban la libertad y la democracia estaban cercanos a EU y quienes estaban con la URSS eran por apoyar las fuerzas de la tiranía.

Por ello, en nombre del anticomunismo, los presidentes de EU apoyaron durante décadas al apartheid. Ronald Reagan dijo entonces que el monstruoso régimen sudafricano del apartheid era esencial para el mundo libre.

En México, la postura del gobierno siguió la Doctrina Estrada de no entrometerse en los asuntos de otros países para que otros países no se entrometieran en el régimen poco democrático del PRI.

Sin embargo hubo dos notables excepciones en donde México sí actuó y dejó saber su rechazo al apartheid.

El primero fue al condenar, en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, las violaciones a los derechos humanos y a las libertades fundamentales por parte del régimen del apartheid.

Y en un segundo momento, el gobierno mexicano respetó las sanciones internacionales contra ese régimen al grado de cerrar nuestro consulado en Ciudad del Cabo en 1974.

No fue sino hasta hace exactamente 20 años, el 27 de octubre de 1993, que las relaciones entre México y Sudáfrica se restablecieron. Esto ocurrió poco después de que, en reconocimiento a nuestra posición histórica frente al apartheid, Nelson Mandela visitara nuestro país en 1991, en calidad de líder del Congreso Nacional Africano.

Hoy, Sudáfrica es el primer socio comercial de México en África y el pésame que pueda dar el presidente Enrique Peña Nieto tendrá mucha mayor congruencia que la presencia de Barack y Michelle Obama este fin de semana en los funerales de Mandela en Sudáfrica.

                      @AnaPOrdorica

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