¿Regalazo?

Ahora, 10% de los ex trabajadores de LyFC están por decidir si aceptan el pago de su indemnización conforme a derecho.

Hoy se cumplen cuatro años de la extinción de Luz y Fuerza del Centro (LyFC). Y hoy van a juntarse en asamblea con Martín Esparza, dirigente del sindicato de la extinta compañía, algunos de los trabajadores que restan de cobrar su indemnización para decidir si aceptan o no la propuesta del gobierno federal.

Una propuesta que Esparza ha querido vender como espléndida, pero que en realidad sólo representa el pago de lo que a estos trabajadores les corresponde.

Recordemos que LyFC tenía 44 mil 514 empleados el día que el gobierno federal de Felipe Calderón decretó su extinción. De éstos, 28 mil 742, es decir 65%, cobró su liquidación más bonos en los tiempos que marcaba la ley por orden de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje.

En ese momento, ese 65% de ex trabajadores recibió un promedio de 435 mil pesos por liquidación y bonos.

El resto, casi 16 mil trabajadores, decidieron no cobrar ni liquidación ni bono con la esperanza de lograr sacar un mejor acuerdo con el gobierno a base de manifestaciones y de ponerse en resistencia.

La resistencia ha sido tal que en un momento se coqueteó con la idea de reconocer que la CFE pudiera actuar como patrón sustituto para estos, ahora, desempleados. Algo que afortunadamente tumbó la Suprema Corte de Justicia de la Nación porque, entre otras cosas, la CFE tiene 12 mil trabajadores que actualmente hacen lo que en su momento llevaban a cabo los 44 mil 514 trabajadores de LyFC.

¡Una barbaridad el tamaño de elefante blanco que era esa empresa estatal!

En eso se han ido cuatro años y ahora 10% de estos ex trabajadores de LyFC están por decidir si aceptan el pago de su indemnización conforme a derecho.

Los saldos, cuatro años después del decreto presidencial que puso fin a LyFC, son malos para los que han estado en resistencia. Pero también malos para el gobierno que ha querido vender el acuerdo al que acaban de llegar con Esparza, como una solución definitiva al conflicto con los electricistas.

No obstante, todavía quedan cerca de 14 mil ex trabajadores de LyFC que van a seguir en resistencia; que piensan que de alguna manera papá gobierno va a tener que salir a salvarlos, creándoles empleos en CFE o en una empresa nueva creada ex profeso para ellos.

Cuatro años después de la extinción de LyFC siguen varios ex trabajadores en resistencia. El gobierno debe ser firme y no pactar con los rijosos. Y no dejar que se venda la idea de que lo que han recibido quienes no quisieron seguir con los tiempos que marca la ley, es —como es costumbre en México— un regalazo en donde ganan más los que menos se apegan a la ley.

Twitter: @AnaPOrdorica

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