El robo de la nochebuena

Florece de noviembre a febrero, justo cuando la noche dura más que el día.

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Álvaro Chaos 24/12/2013 00:16
El robo de la nochebuena

Debido a ciertas configuraciones astronómicas, el hemisferio Norte vive ahora las noches más largas del año. A partir del solsticio de invierno, 21 de diciembre, la obscuridad volverá a ceder tiempo a la luz. La noche del 24 de diciembre es la más esperada de todo el año para los católicos. Es momento de acercarse y abrir ventanas, sacar malos pensamientos mientras ingresan esperanzas y buenos deseos. Ícono clásico de las espirituales fechas decembrinas es la flor de la Euphorbia pulcherrima Willd. ex Klotzsch, mejor conocida como nochebuena. El centro de origen de la planta se localiza en las regiones tropicales al sur de México, llegando hasta Guatemala. Francisco Hernández, el pionero de la exploración científica en América, cuenta que se la conocía en nahua como cuetlaxóchitl (flor de cuero), y que se la utilizaba en varias pociones medicinales. Florece de noviembre a febrero, justo cuando la noche dura más que el día. Con ella se adornaban las iglesias durante la época colonial, por lo cual se la conoció en el mundo. Puede llegar a medir hasta tres metros, necesita tierra bien aireada, soleada y que desagüe perfectamente. Si usted, mi navideño lector, desea plantar las que le han regalado, siga esos consejos y obtendrá la satisfacción de verla florecer escarlata anualmente. Si lo logra, tendrá buena suerte. Existe en otros colores: rosa, blanco, dorado; aunque la belleza de la clásica es inigualable. El rigor científico aclara que la flor no es lo que se pinta de carmesí. En realidad ella es diminuta y se acomoda en grupos. Le sugiero que vaya a observar sus nochebuenas. Fíjese en el centro, verá una serie de yemas pequeñas, tal vez ya con estambres, esas son partes masculinas. Al lado del grupo encontrará una especie de boca, abierta o cerrada según la maduración, esa es femenina. Ambas son más amarillas o verdes que coloradas. Las estructuras rojas que parecen pétalos se denominan brácteas, cuya función es la de proteger a la flor, pero no forman parte de ella. En algunas especies están coloridas, caso de la nochebuena.

En 1821, Iturbide recibe a Joel Poinsett como primer embajador de EU. Siendo emisario del presidente James Monroe, promotor de la descarada frase «América para los americanos», donde «americanos» querer decir «estadunidenses», sus intenciones eran peores que malas. El míster tenía una historia pletórica de intrigas en nuestro continente. Víctimas de ellas fueron varios políticos mexicanos. Avivó la Leyenda Negra antiespañola enalteciendo maliciosamente la cultura indígena con el objetivo de fragmentar no sólo los lazos entre España y las Américas, sino incluso el de dividir a los mismos indígenas azuzándoles unos contra otros. Complejo que observamos actualmente en hispanoamericanos ignorantes. Otra misión de Poinsett fue convencer al gobierno mexicano que vendiera Texas y otros territorios. Afortunadamente fracasó en la diligencia. Lástima que unas décadas después los perdimos ante el impulso expansionista estadunidense y a nuestros dirigentes corruptos.

Resulta que Joel conoció aquí la nochebuena y lo enamoró. Su labor para introducirla en el mercado estadunidense fue tan importante que se la conoce allá, y en algunos países europeos, como poinsettia. Inclusive se la nombró científicamente Poinsettia pulcherrima. Felizmente luego se le quitó el nombre del usurpador. La cosa no quedó allí, la justicia divina, en manos de la Virgen, se encargó de castigar a este grinch cizañero llevándoselo un 12 de diciembre, fecha declarada en EU como Día Nacional de la Poinsettia.

¡Feliz Nochebuena!

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