Ahora que Peña Nieto será Presidente
La cultura puede dar felicidadal descubrirnos nuevos horizontes.
Ahora que Peña Nieto será Presidente es preciso que le dé a la cultura la importancia que tiene como factor significante de progreso para los estudiantes mexicanos aquí y en el mundo. Acudo a textos principalmente de escritores de México para enseñanza de alumnos en las escuelas y para la ciudadanía en general, hombres y mujeres o mujeres y hombres en puestos de trabajo y también en su vida personal.
La cultura no es aburrida. La cultura puede dar felicidad al descubrirnos nuevos horizontes con la belleza de la escritura.
Para maestros y alumnos, para ver lo escrito por autores principalmente mexicanos y también de otros países, transcribo a continuación algunos textos que se pueden y se deben leer o releer. Ahí van:
Juan Rulfo (México, 1917-1986), Pedro Páramo.
Allá atrás Pedro Páramo, sentado en su equipal, miró el cortejo que se iba hacia el pueblo. Sintió que su mano izquierda, al querer levantase, caía muerta sobre sus rodillas, pero no hizo caso de eso. Estaba acostumbrado a ver morir cada día alguno de sus pedazos. Vio cómo se sacudía el paraíso dejando caer sus hojas, “Todos escogen el mismo camino. Todos se van”. Después volvió al lugar donde había dejado sus pensamientos. (…) El sol se fue volteando sobre las cosas y les devolvió su forma. La tierra en ruinas estaba afrente a él, vacía. El calor caldeaba su cuerpo. Sus ojos apenas se movían; saltaba de un recuerdo a otro desdibujando el presente. De pronto su corazón se detenía y parecía como si también se detuviera el tiempo y el aire de la vida (…) Soy yo, don Pedro -dijo Damiana- ¿No quiere que le traiga su almuerzo? Pedro Páramo respondió:
-Voy para allá. Ya voy.
Se apoyó en los brazos de Damiana Cisneros e hizo intento de caminar. Después de unos cuantos pasos cayó, suplicando por dentro, pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco sobre la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras.
Juan José Arreola (México, 1918-2002), Libertad.
Hoy proclamé la independencia de mis actos. A la ceremonia sólo concurrieron unos cuantos deseos insatisfechos, dos o tres actitudes desmedradas. Un propósito grandioso que había ofrecido venir envió a última hora su excusa humilde. Todo transcurrió en un silencio pavoroso.
Creo que el error consistió en la ruidosa proclama: trompetas y campanas, cohetes y tambores. Y para terminar, unos ingeniosos juegos de moral pirotécnica que se quedaron a medio arder.
Enrique González Martínez (México, 1871-1952), Tuércele el cuello al cisne.
Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje/ que da su nota blanca al azul de la fuente; / él pasea su gracia nomás, pero no siente/ el alma de las cosas ni la voz del paisaje. Huye de toda forma y de todo lenguaje/ que no vayan acordes con el ritmo latente/ de la vida profunda y adora intensamente/ la vida, y que la vida comprenda tu homenaje.
Tomás Moro (Inglaterra, 1478-1535), Utopía.
Qué sucedió en aquella isla llamada Utopía, cómo se gobernaba, qué era lo que tanto indignó al tirano Enrique VIII y acabó por costarle la vida al autor del libro. En Utopía Moro describe la miseria del pueblo inglés y denuncia verdades que fueron consideradas terribles. “¡Las ovejas han devorado a los hombres”. Es decir, el gobierno ha expropiado tierras comunales que pasan a ser propiedad de los favoritos del rey, quienes las convierten en pasto para el ganado, en tanto que los campesinos para sobrevivir tienen que convertirse en bandidos. “¿Qué hacéis sino crear vosotros mismos a los ladrones que después castigáis”, escribe Moro.
Hoy se llama “político” a todo aquel que, para bien o para mal, ocupa un cargo público. Pero el político a la manera de Tomás Moro es capaz de sacrificar su fortuna y hasta su vida en aras de ideales que redunden en beneficio de la humanidad,
Porque se consideraron estas ideas “no aptas para el pueblo”, Tomás Moro fue ejecutado por órdenes de Enrique VIII, pero nos dejó su libro, ahora traducido a casi todos los idiomas.
Jaime García Terrés (México, 1924-1996). Abogado, estudioso de la ética y de la estética y también de la filosofía medieval en Francia, encontró tiempo para ser poeta, su quehacer principal.
Oniromancia.
No sé cómo llamarte ni de cuanta/ fuerza dispones, mente soberana/. De tu fabulación a la deriva/ mínimo personaje soy apenas/ capaz de remover el aire quebradizo/ de mis prisiones al final del juego. / No sé si tus virtudes/ alcanzan a medir y penetrar/ mi tiempo de mentiras/ en amorfos instantes dividido. ¿Acaso yo domino la progenie/ de mis pensamientos?
Y podríamos seguir con otros muchos textos, pero se acaba el espacio.
Vuelvo a Peña Nieto. Además de desearle suerte como presidente de México le pedimos que para bien del país apoye el desarrollo de la cultura.
