Destapan corrupción en policía de Culiacán, coludida con narco

Información de la Marina revela que patrullas municipales eran usadas por el cártel del Pacífico

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27/02/2014 05:41 Raúl Flores Martínez
Los agentes en Culiacán realizaban labores de halconeo para avisar a la organización de El Chapo de operativos.
Los agentes en Culiacán realizaban labores de halconeo para avisar a la organización de El Chapo de operativos.

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de febrero.- La clonación de una patrulla de la Policía Municipal de Culiacán, Sinaloa,  con matrícula 1921 que era utilizada por integrantes de la organización delictiva de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, para ubicar por radiofrecuencia los operativos federales, ha destapado una serie de irregularidades dentro de la corporación municipal.

De acuerdo con información de mando de la Secretaría de Marina Armada de México en Culiacán, otras unidades eran utilizadas para el patrullaje de los integrantes del crimen organizado, para detectar los operativos que se realizaban de las autoridades federales en el municipio.

En este contexto, el presidente municipal de Culiacán, Sergio Torres Félix, anunció que la Marina Armada de México solicitó un espacio en la ciudad para instalar un campamento indefinido y continuar con sus operativos en contra el crimen organizado.

Dentro de las acciones que realizará la Marina en coordinación con la Policía Federal se encuentra la depuración de las corporaciones policiacas en todo el estado, principalmente en Culiacán. El modelo que instrumentarán las autoridades federales, será la sustitución de la corporación municipal con efectivos federales y estatales.

 Para evitar que más patrullas municipales sean usadas o en su caso clonadas por el crimen organizado, el presidente municipal pidió al secretario de Seguridad Pública y Tránsito municipal, Héctor  Raúl Benítez Verdugo, que se revisen todas las unidades motrices para comprobar que tienen sus documentación en regla,  los números visibles en los autos, asimismo sus códigos para circular,  para que no confundan a la población.

 La participación del crimen organizado dentro de las corporaciones policiacas de Sinaloa, principalmente de Culiacán, Guasave, Mazatlán, Guamúchil y Mocorito, no es nuevo, incluso diversos medios locales han denunciado la protección de las autoridades al crimen organizado.

Fuentes de la Procuraduría General de la República (PGR) confirmaron que se tiene una investigación contra distintos mandos e integrantes de la Procuraduría y Policía Estatal de Sinaloa, además de mandos e integrantes de distintas policías municipales, principalmente de Culiacán, Guasave, Mazatlán, Guamúchil y Mocorito, lugares de operación de Joaquín Guzmán Loera.

Uno de los casos recientes de presunta corrupción policial se dio en días pasados, con la detención de ocho agentes municipales y cinco de tránsito, por parte de elementos del Ejército Mexicano y la Policía Ministerial por presuntos nexos con el crimen organizado,  lo que generó que policias de Guasave se amotinaran en las instalaciones de Seguridad Pública Municipal.

Luego de los hechos registrados en la estación Bamoa, se realizó la detención  de los agentes, donde 12 personas perdieron la vida, entre ellos dos militares.

 La historia de corrupción y ligas con el crimen organizado con elementos estatales y municipales de Sinaloa inicia desde las propias aulas del Instituto Estatal de Ciencias Penales y Seguridad Pública, que a decir de algunos instructores, la enseñanza a los nuevos cadetes se da únicamente para “ser sicarios del crimen organizado”, debido a que la mayoría, al término de los cursos no son aptos para ser elementos de seguridad pública.

Lista negra

El Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó a mediados de diciembre de 2013 que 650 policías municipales de Culiacán resultaron “no aptos” para desempeñar sus funciones, es decir, la mitad de la corporación que es de mil 300 elementos no son avalados por los estándares de calidad policial.

 A su vez, diversos estudios de la Secretaría de Seguridad Pública y de la Procuraduría General de Justicia del Estado, establecen que 35 por ciento de quienes estudian en la academia quedan sin formalizar su ingreso a las policías o dependencias a que se perfilan.

 En Sinaloa, estado natal de Joaquín El Chapo Guzmán Loera hay un déficit de plazas; de los 40 mil agentes que ha adiestrado en 25 años (1988-2013), aproximadamente 15 mil elementos pasan a ser desempleados y poseen conocimientos, destrezas y entrenamiento policial, lo que se vuelve un caldo de cultivo para enfilarlos en en organizaciones criminales.

De acuerdo con estadísticas del Instituto Estatal de Ciencias Penales y Seguridad Pública, actualmente a los prospectos se les ingresa a la academia para su preparación y al término del curso para policía acreditable, o adquirir el grado de técnico superior universitario en seguridad pública, o licenciado en criminalística, se les somete a las pruebas de control de confianza con el objetivo de evaluarlos para ocupar una plaza laboral.

 En los exámenes de control de confianza se frustra la entrada de 20 por ciento de los estudiantes que se prepararon para ser policías; otro 15 por ciento no halla oportunidades para incorporarse a las instituciones estatales o municipales de Seguridad Pública.

Recientemente algunos aspirantes a policías que oscilan entre 18 y 35 años de edad, y que tras el internamiento de año y medio se gradúan como técnicos universitarios en seguridad pública, certificados como policías de élite, se quedan en el limbo para ingresar a las filas policiacas.

Cuatro meses después de concluir sus estudios para convertirse en agentes, ninguna corporación los ha dado de alta, por lo que son cooptados por el crimen organizado.

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