Salud mental: una agenda invisible

Aun cuando 25% de la población nacional enfrentará en algún momento de su vida alguna enfermedad mental o episodio depresivo, la salud mental sigue siendo la “gran ausente” en el Sistema de Salud

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Males crónicos propician la depresión. De acuerdo con estudios del Instituto Nacional de Psiquiatría, Juan Ramón de la Fuente, en el país quienes padecen enfermedades físicas crónicas están más expuestos a padecer trastornos mentales. Por ejemplo, aquellas personas que viven con diabetes, tienen hasta dos veces más probabilidades de vivir eventos depresivos.
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CIUDAD DE MÉXICO, 16 de julio.- La atención de la salud mental es una de las agendas con mayor rezago en el  sector salud de nuestro país. A pesar de que los datos muestran una creciente morbilidad y mortalidad por trastornos mentales y de la personalidad, carecemos aún de un amplio y comprensivo programa que permita dar atención y rehabilitación integral a las personas.

Tanto a nivel mundial como nacional, existe una muy alta prevalencia de padecimientos mentales, uno de los más relevantes es la depresión; en efecto, de acuerdo con el texto Depresión: estado actual y la necesidad de políticas públicas en México, editado por el Instituto Nacional de Salud Pública, hay alrededor de 350 millones de personas en todo el mundo que viven deprimidas.

La situación en México

Desde hace diez años, los datos para el país son alarmantes; según la Encuesta Nacional de Epidemiología Siquiátrica, coordinada por la doctora María Elena Medina Mora, y levantada en 2003, los trastornos más frecuentes identificados en nuestro país fueron los de ansiedad (con una prevalencia de 14.3% alguna vez en la vida de las personas), seguidos por los trastornos de uso de sustancias (9.2%) y los trastornos afectivos (9.1%).

Los hombres presentan prevalencias más altas de cualquier trastorno en comparación con las mujeres (30.4% y 27.1%, alguna vez en la vida, respectivamente). Sin embargo, en el corto plazo, las mujeres presentan prevalencias globales más elevadas para cualquier trastorno, pues en los últimos 12 meses  se registraron porcentajes de 14.8% de mujeres que han tenido algún trastorno en los últimos 12 meses previos a la encuesta; mientras que para los hombres el porcentaje fue de y 12.9%.

Por tipo de trastorno, en México los más comunes son: las fobias específicas pues 7.1% de la población manifiesta haber presentado alguna a lo largo de su vida; le siguen los trastornos de la conducta con una prevalencia de 6.1%, la dependencia al alcohol con 5.9%, la fobia social con 4.7%, así como el episodio depresivo mayor con una presencia de 3.3% entre la población nacional.

Según estudios del Instituto Nacional de Psiquiatría, Juan Ramón de la Fuente, en México las personas que padecen enfermedades físicas crónicas están más expuestas a padecer trastornos mentales. Por ejemplo, aquellas personas que viven con diabetes, hoy la principal causa de muerte en el país, tienen hasta dos veces más probabilidades de vivir eventos depresivos que aquellas personas sanas.

Este tema es de la mayor relevancia para nuestro país, pues según las estadísticas de mortalidad del INEGI, en el año 2010 fallecieron en el territorio nacional 82 mil 694 personas por diabetes mellitus; mientras que en  2011 la cifra fue de 80 mil 788 defunciones por la enfermedad mencionada.

La insuficiencia de servicios, aunada a una falta de cultura de cuidado de la salud mental por parte de la población, nos ha llevado a ser uno de los países que presentan los niveles más bajos de “búsqueda de ayuda” por parte de quienes padecen algún trastorno mental o de la personalidad.

De acuerdo con María Elena Medina Mora, directora del Instituto Nacional de Psiquiatria, en México menos de 20% de quienes presentan algún trastorno afectivo acude a un médico para buscar tratamiento. Y quienes sí lo hacen, pueden tardar hasta 14 años antes de acudir en búsqueda de algún tratamiento.

Lo anterior se suma a la ausencia de una política efectiva de atención en todo el sector salud, pues de aquellas personas que sí acuden a un médico para ser atendidos por trastornos mentales o afectivos, únicamente  50% recibe un tratamiento médico mínimo adecuado, lo cual, de acuerdo con la experta, consiste en un mínimo de cuatro sesiones de sicoterapia, o al menos dos visitas con un psiquiatra, recibiendo tratamiento con fármacos durante algún periodo.

Una alta mortalidad

De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del INEGI, entre los años 2002 y 2011, se han registrado en México 43 mil 700 defunciones por trastornos mentales y del comportamiento, y a pesar de que hay una tendencia a la baja en la mortalidad por este tipo de padecimientos, entre los años 2007 y 2010 hubo repuntes importantes que muestran cómo aún hace falta mucho por construir en materia de políticas adecuadas de atención a la salud mental.

Por ejemplo, mientras que en el año 2007 el número de fallecimientos anuales fue de cuatro mil 56, y en 2008 de cuatro mil 34; para los años 2009 y 2010 hubo un repunte, situándose en cuatro mil 194 y cuatro mil 401 casos, respectivamente; mientras que en el año 2011 el dato se ubicó en cuatro mil 179 casos.

Según los datos del INEGI, las entidades con mayor número absoluto de defunciones por enfermedades mentales son; en primer lugar, Veracruz, con cuatro mil 450 casos de 2002 al 2011; el Estado de México, con cuatro mil 192, Puebla con tres mil 939, Oaxaca  y Jalisco con tres mil siete  casos; el DF con dos mil 882 defunciones, Michoacán con dos mil 320 casos y Guanajuato con dos mil 220.

El mapa de la mortalidad por trastornos mentales cambia si se considera la proporción de defunciones por la causa señalada, respecto del total de fallecimientos en la entidad. Así, los estados con mayor porcentaje de muertes por trastornos mentales son: Oaxaca con 1.8% respecto del total de fallecimientos contabilizados en el periodo que va del 2002 al 2011; Puebla, con 1.4%; Querétaro, con 1.3%; Chiapas, con 1.2%, y Veracruz, Michoacán, San Luis Potosí y Aguascalientes, con 1.1% en cada uno de ellos.

Dentro de los decesos por trastornos mentales, prácticamente 70% de ellos se ubican en la categoría de decesos por consumo de sustancias sicoactivas, lo cual establece una muy alta asociación entre el consumo de drogas y la mortalidad asociada de manera directa con las alteraciones de la salud mental.

Las adicciones

Uno de los temas asociados a las enfermedades mentales y los trastornos de la personalidad es el consumo de sustancias adictivas; en México, de acuerdo con el Informe Mundial de adicciones 2009, hay una prevalencia de entre 4 y 9% de jóvenes que han consumido cannabis en algún momento de sus vidas.

Esto se refleja en las crecientes estadísticas relativas a las solicitudes de atención por adicciones a distintos tipos de drogas entre los jóvenes mexicanos. En efecto, según el documento Panorama epidemiológico de las adicciones en México 2010, el número de casos atendidos en centros de rehabilitación no gubernamentales creció de tres mil 24 en  1993 a 17 mil 94 en el  2000, y a la cifra de 70 mil 465 en el año 2010.

www.ceidas.org

www.mexicosocial.org

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