Las opciones para elegir nuevo líder en España

El próximo 26 de junio los españoles volverán a las urnas para intentar elegir al partido que forme un nuevo gobierno

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Las comicios españoles del próximo 26 de junio son como un déjà vu. Los ciudadanos regresan a las urnas seis meses después de las anteriores elecciones del 20 de diciembre, pero nada ha cambiado: mismos candidatos, mismas propuestas.La única variación es el ascenso de Unidos Podemos

BARCELONA.

Las elecciones del próximo 26 de junio en España son como un déjà vu. Los españoles regresan a las urnas seis meses después de los anteriores comicios del 20 de diciembre, pero nada ha cambiado: mismos candidatos, mismas propuestas.

Quizá la única pequeña, pero importante variación entre ambas elecciones es la que plantea la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de España que coloca a la alianza de izquierdas Unidos Podemos, liderada por Pablo Iglesias (26%), como segunda fuerza política desplazando al tradicional Partido Socialista de Pedro Sánchez (21%) que quedaría en la tercera posición.

Más allá de ese posible cambio en las fuerzas de izquierda española, todo parece indicar que el conservador Partido Popular de Mariano Rajoy en el gobierno (29%) ganaría de nuevo, según esta última gran encuesta. No obtendría la mayoría absoluta y necesitaría del apoyo de la cuarta fuerza política, la formación de centro-derecha Ciudadanos y de su líder Albert Rivera (14%), si Rajoy quiere seguir en el gobierno.

El sondeo del CIS también constata que 32% de los electores españoles aún no ha decidido su voto. “Cada vez más, muchos electores guardan su decisión a las últimas 48 o 24 horas. Atosigados por la cotidianidad y por la campaña, quieren aislarse hasta el momento final. Tienen intuiciones, simpatías, antipatías…pero, todavía, no decisiones”, explica a Excélsior el analista político español Antoni Gutiérrez-Rubí.

Así, el alto porcentaje de indecisos deja una campaña abierta en la que “los últimos mensajes juegan un papel clave”, añade Gutiérrez-Rubí que considera que los candidatos españoles aplicarán en los últimos días de campaña todo su marketing político para convencer a los indecisos, incluido lo que denomina politaintment (un anglicismo formado por las palabras politics y entertainment) que plantea “tratar la información, los eventos, las apariciones y todo lo que envuelve a la política como infoentretenimiento. El show debe continuar”, concluye Gutiérrez-Rubí.

Y en este show político electoral español el 26 de junio los electores deberán decidir a quién prefieren al frente de un gobierno entre estos cuatro principales candidatos.

Mariano Rajoy

¿Parezco tan aburrido como dicen?

“¿Parezco tan aburrido como dicen algunos?” Mariano Rajoy le plateaba esta pregunta hace unos días a su entrevistador mientras jugaba distendidamente una partida de futbolito en televisión. Al candidato del conservador Partido Popular se le echa en cara su falta de carisma. Tiene una marcada propensión a dejar marchitar los problemas, siempre partidario de esa máxima política que reza: «a veces, la mejor decisión es no tomar ninguna decisión».

Rajoy es un sobreviviente de la política, un corredor de fondo que afronta su quinta campaña como candidato a Presidente. Un veterano que nació hace 60 años en Santiago de Compostela, en la conservadora Galicia. Estudió en colegios religiosos, se graduó en Derecho y fue cinco veces ministro de José María Aznar (1996-2004), quien lo nombró su sucesor, pero fue derrotado en 2004 y 2008 por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero del Partido Socialista Obrero Español. Al final, en 2011, alcanzó la presidencia de España, con mayoría absoluta.

Sus años de gobierno han estado marcados por los duros recortes que aplicó a causa de la crisis; también por los generalizados casos de corrupción de su propio partido, y por el desafío independentista de Cataluña.

Pese a su impopularidad (el Presidente del gobierno español peor valorado de la historia), su mensaje es claro: “O yo, o el caos”. Propone como garantía de estabilidad y orden. Podría ganar las elecciones, pero no es seguro que pueda gobernar.

Pablo Iglesias

El de la cola de caballo contra la casta

Pablo Iglesias tenía 15 años cuando protagonizó el primer mitin de su vida en el patio del colegio público donde estudiaba. “Recuerdo hablando a los compañeros con un megáfono, estábamos de huelga, pero no sé muy bien por qué”. En aquel tiempo Iglesias ya comenzaba a dejarse crecer su imagen de marca, una gran cola de caballo. Se afilió a las Juventudes Comunistas y comenzó a leer a Lenin, Hegel, Marcuse. Pablo Iglesias, con su particular estilo, llega para sustituir a la “casta” política española.    

Nació en 1978 en el barrio popular de Vallecas, Madrid, y allí sigue viviendo en un pequeño departamento. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. Cursó dos maestrías, un doctorado y completó su formación en Cambridge, Suiza e Italia, donde descubrió a su referente: el político italiano Antonio Gramsci. Siendo profesor en la Complutense de Madrid formó Podemos junto a otros profesores, al calor del movimiento de los Indignados españoles en 2014.

Es un líder con gran habilidad y su tono, a veces incendiario, le ha hecho asiduo a las tertulias televisivas, desde donde ha conseguido catapultar su imagen y la de su partido. Sus adversarios le reprochan su agresividad y sus vínculos con la Venezuela chavista. Gran amante del cine y las series de televisión (The Wire, Game of Trones o House of cards), vive su particular salto a la fama política y ahora está por verse si el guión de esta temporada de elecciones convertirá a la coalición que él representa Unidos Podemos, en la segunda fuerza política española.

Pedro Sánchez

El basquetbolista frente al milagro

De no ser porque a los 15 años dejó de crecer y se quedó “bajo”, Pedro Sánchez habría sido basquetbolista. “Yo quería ser jugador de baloncesto, pero me quedé en 1.90”. El candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) jugó de alero en el Estudiantes, un equipo histórico del basquetbol profesional español, pero su falta de altura le hizo dejar una de sus “grandes pasiones”.

Con 21 años cambió el básquet por la economía en la Universidad Complutense de Madrid.

Nació en año bisiesto –el 29 de febrero de 1972–. Creció en una zona acomodada de la capital española y desde muy joven tuvo inquietudes políticas: a los 21 años se afilió al PSOE.

En poco tiempo pasó de ser un desconocido diputado en Madrid a la primera línea política de un PSOE, en sus horas más bajas.

Es un líder joven y atractivo (sus compañeros le apodan El guapo), y está muy preparado: habla inglés y francés, estudió Economía Política Europea en Bruselas y ha trabajado en proyectos internacionales.

Sánchez se enfrenta al reto más importante de su carrera política: se juega su futuro en estas elecciones y, según todos los pronósticos, es el que peor lo tiene. Necesitará casi un milagro para evitar la debacle del PSOE.

Con 26 años trabajó como asesor en el Parlamento Europeo con la socialista Bárbara Dührkop (donde coincidió con Óscar López) y más tarde como jefe de gabinete del Alto Representante de Naciones Unidas en Bosnia, Carlos Westendorp, durante la guerra de Kosovo.

Albert Rivera

Niño bien para un cambio tranquilo

En 2006 Cataluña iniciaba la campaña para las elecciones autonómicas. Un nuevo partido político se presentaba por primera vez y sorprendía con su cartel electoral. Un joven abogado de 27 años posaba de cuerpo entero, desnudo y tapándose los genitales con las manos. Era Albert Rivera y su póster electoral provocó un gran impacto mediático que posicionó a Rivera y a su partido Ciutadans como una fuerza de centro anti-independentista.

Aunque aterrizó en la política un poco por casualidad, Rivera demostró que tenía empuje, capacidad dialéctica y que manejaba con soltura el arte de la retórica. Había crecido en un ambiente acomodado, en una familia de pequeños comerciantes, en L’Ametlla del Vallès, cerca de Barcelona.

Practicó la natación y el waterpolo. Estudió una maestría en Derecho, trabajó como asesor jurídico de un banco y cursa un doctorado en Derecho Constitucional. Con su aspecto siempre impecable, transmite una imagen de un amable niño bien con gran seguridad en sí mismo que, gracias a la televisión, ha conseguido darse a conocer en toda España.

Con 36 años, el líder de Ciudadanos representa, junto a Pablo Iglesias, la imagen de una nueva política española. Eso sí, Rivera apuesta por un “cambio sensato”, de centro en lo político y liberal en lo económico. No podrá ser Presidente, pero Albert Rivera podría tener las llaves del palacio presidencial de La Moncloa.

Es el único hijo del matrimonio compuesto por el barcelonés Agustín Rivera, miembro de una familia obrera de La Barceloneta, y la malagueña María Jesús Díaz.