Prodigio vocal; Philippe Jaroussky
El cantante francés, reconocido como el contratenor más importante de la actualidad, se presentará por primera vez en la Ciudad de México el próximo 15 de mayo

CIUDAD DE MÉXICO.
Philippe Jaroussky (Maisons-Laffitte, 1978) es el contratenor más importante y popular de nuestro tiempo. Para él su voz no es la de un ángel ni la de un demonio, tampoco un eco remoto del mundo barroco, sino la combinación del pasado, el futuro, la melancolía y el dramatismo. Así lo dice a Excélsior el intérprete francés que se presentará, por primera vez en la Ciudad de México, el 15 de mayo en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.
Vía telefónica desde Nueva York, el contratenor reconoce que no está feliz con el mundo que vive, que lo lastima el terrorismo, aunque mantiene la idea de que la música puede cambiar a la humanidad, refiere la cercanía de la poesía en su trabajo artístico, adelanta que en unos meses debutará en la ópera Only the sound remains, de Kaija Saariaho, y que en octubre lanzará un álbum con música de Johann Sebastian Bach, donde incluirá la cantata: Jesus bleibet meine Freude.
¿Identifica su voz como la de un ángel o la de un demonio mitológico?, se le inquiere al intérprete que hace unos días visitó Cuba por primera vez. “Dicen que tengo la voz de un ángel. Al principio esa afirmación no me gustaba mucho, porque el repertorio barroco, principalmente el de los castrati, necesita exprimir todas las pasiones humanas, y un ángel o un demonio no es suficiente para hacerlo. Quizá sea la mezcla de ambas cosas, aunque no hay nada mitológico conmigo”.
¿Cómo describiría sus cualidades vocales? “Mi voz tiene cualidades que se acercan a la melancolía y el dramatismo, es una voz que se acopla perfectamente a las arias lentas. Por eso en los últimos años me he acercado a un repertorio distinto, a la canción francesa inspirada en la poesía de Verlaine, y a la música alemana”.
Por esa razón, Jaroussky seleccionó para este concierto un repertorio con piezas francesas sobre poemas de Paul Verlaine, así como obras de Gabriel Fauré, Reynaldo Hahn, Charles Bordes, Poldowski, Claude Debussy, Déodat de Séverac, Ernest Chausson, Emmanuel Chabrier, André Caplet, Camille Saint-Saëns, entre otros.
“Debo decirte que cantaré un repertorio especial que es como mi jardín secreto, no sólo por la posibilidad de cantar en mi lengua original (francés), sino porque son piezas íntimas donde el público escuchará el sentimiento y el color original de mi voz. Son piezas que serán un reto para los asistentes porque cada una de ellas contiene un mundo entero”.
¿Cómo es su cercanía con la poesía? “Es muy estrecha. Por ejemplo, mi primer encuentro con Verlaine sucedió en la escuela. Entonces era muy joven, pero cuando el maestro leyó La cárcel, entendí su profundidad emocional. Después llegaron Rimbaud, Baudelaire, Víctor Hugo, Mallarme…”.
¿Busca la perfecta interpretación en el escenario? “No, no la busco. Sólo me interesa ser honesto en el escenario y transmitir de mejor manera las sensaciones físicas y emocionales de lo que interpreto. Sólo soy un vehículo entre el compositor y quien escucha, aunque es verdad que me gusta acercarme, lo más posible, a un ideal de sonido que tengo en la mente”.
EL DRAMA Y LA POESÍA
Para Jaroussky, la poesía como género literario contiene algo que en la música no está. “Lo que me gusta es que la poesía no es un mundo donde se caricaturiza ni exagera la palabra, a diferencia de la ópera, donde el texto siempre debe ser muy histriónico y con situaciones muy intensas”.
Al mismo tiempo, la poesía te hace soñar y te transporta a un mundo que intenta demostrar otra realidad, añade, “Pero hay algo más que me gusta de la poesía: su humildad y su sinceridad. Podría decir que son palabras que no necesitan del dramatismo para ser escuchadas, es decir, sólo necesitamos decir las palabras con la más grande humildad y sinceridad. La poesía es una escuela para el cantante que está acostumbrado a exagerar un poquito en el mundo de la ópera. La poesía es otra manera de alcanzar la honestidad”.
¿Qué significa México en su memoria? “Un monstruo mitológico. Debo aclarar que sólo estuve una ocasión en Guanajuato en 2010, durante su Festival Internacional Cervantino, pero la Ciudad de México es algo que sólo encuentro en mi imaginación, un monstruo mitológico por sus dimensiones y su locura. Sé que es una gran ciudad y seguramente en el concierto encontraré mucha gente joven o estudiantes de música”.
¿Qué opina de transmitir los conciertos vía streaming? “Es una manera de llegar a más gente, pero al mismo tiempo es algo frustrante, porque nada sustituye la experiencia del concierto en vivo”.
¿Reconoce diferencias emocionales entre Monteverdi, Vivaldi, Händel o Bach? “La sensación siempre es distinta. Con Monteverdi tengo una historia muy personal, pues canté muy joven el Nerón en La coronación de Popea, a los 21 años; Vivaldi ha sido vital en mi carrera y me ha dado mucho éxito. En cambio, Händel ha tenido que esperar hasta ahora que he pensado en abrir un poco mi repertorio”.
¿Aún piensa que la música hace mejores a las personas? “Claro que sí. ¡A mí me ha cambiado! La música clásica nos hace mejores personas, porque nos acerca a los genios de la música, genios que pueden cambiar nuestra visión del mundo. Un genio de la música es una persona con una idea completa del mundo que lo exprime en sus notas”.
¿Le gusta el mundo en que vive? “No estoy contento con el mundo. Vivo en París, a tres minutos de los ataques terroristas de 2015, así que… Además, éste es un mundo injusto con personas ricas y muy pobres. Eso no me gusta. Y aunque en el escenario me miren dos mil personas, pienso que soy un ser humano más a quien no le gusta el trato VIP”.
¿QUIÉN ES?
Contratenor de amplia coloratura que ha recibido premios como: el Victoires de la Musique como artista lírico revelación (2004), artista lírico del año (2007 y 2010) y un disco de oro en 2007. Estudió violín y piano y ha grabado más de 20 discos.
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