‘Voluntad de acero’ una obra de Pablo Ferrara que invita a no rendirse
El atleta y autor de la obra, narra sus pasos en el Ironman y otros retos. Una manera de declarar la guerra a la esclerosis lateral amiotrófica
CIUDAD DE MÉXICO, 2 de diciembre.- Pablo Ferrara se tropezó varias veces mientras entrenaba para el triatlón de Santa Lucía, su favorito. Era febrero de 2010 y ese pequeño incidente marcaría la cuenta regresiva en la vida del conocido arquitecto regiomontano, además de maratonista amateur (2:58 horas) y experimentado triatleta. Los tropiezos y calambres lo movieron a buscar las causas en la voz del médico familiar. La respuesta fue seca: “tienes esclerosis lateral amiotrófica”, una enfermedad que va debilitando los músculos y se van perdiendo los movimientos. A su esposa Yolanda se lo explicaron los doctores en Houston en tres palabras: “degenerativa, incurable y mortal”.
A sus 48 años de edad, Pablo Ferrara se mantiene luchando, aferrado a una silla especial y perdiendo poco a poco los movimientos. Primero los pies, después las rodillas y luego la columna. Yolanda, su esposa, se ha convertido además en su vocera, pues Pablo gesticula mucho para soltar palabras casi ininteligibles. “Le cuesta mucho trabajo hablar y ahora sólo puede mover un poco las manos y los dedos”. Lo suficiente para que le acerquen un teclado especial y escriba su propia historia.
Porque Pablo, aquel incansable atleta (siempre compitiendo con su mujer) comenzó a escribir reportes de esta enfermedad para tener informados a sus familiares y amigos. “Yo no quería repetir lo que me estaba sucediendo, así que Yolanda y yo decidimos explicarles lo de la ELA (esclerosis lateral amiotrófica) y que preferíamos reportar las visitas a Houston, el avance de la enfermedad y cómo la estábamos pasando por medio de escritos vía internet. Así, cuando nos visitaran, aprovecharíamos el tiempo para hablar de otras cosas”, comenta Pablo.
Aquellos reportes comenzaron cortos. Yolanda comenta que “poco a poco, Pablo los fue escribiendo más emotivos y llenos de recuerdos, de aquellos maratones en el extranjero, su marca por debajo de las tres horas, los paseos largos en bicicleta y los Ironman que hicimos juntos. Entonces, una amiga que es maestra de literatura le dijo: ‘¿por qué no escribes un libro?’. Fue como Pablo convirtió los reportes en el libro Voluntad de Acero. La idea: dejar testimonio de vida”.
Pablo Ferrara sigue su labor como arquitecto. Construye y diseña. Irónicamente, antes de que le diagnosticaran esta enfermedad que poco a poco lo transforma en estatua de sal, Pablo construyó y fundó una casa para enfermos terminales, en Monterrey.
Pablo, lejos de caer en la depresión, se metió de lleno a terminar su libro. Comenzó escribiendo sus reportes con una férula en una pierna, luego un bastón y después una andadera. Terminó narrando sus aventuras en una silla de ruedas y sólo con el movimiento de manos y dedos. Ahora le cuesta trabajo hablar. Es por ello que Yolanda es su interlocutora.
Pablo se anima a platicar. Comenta que “cuando estaba escribiendo el libro, no sabía cómo lo iba a terminar. Sucedió entonces que Memo Montaña, amigo inseparable de Pablo y triatleta también, lo invitó a competir en el Ironman de Cozumel 2013 (1 de diciembre). Lo haría en compañía de otros grandes amigos (Roberto Castro y Arturo Williams), quienes se encargarían de jalar y empujar a Pablo en un carrito especial durante los 3.86 kilómetros de nado, 180 kilómetros de bici y los maratónicos 42.195 kilómetros a pie. En esta ocasión tendrían un peso extra de 200 kilos, entre Pablo y el carrito especial. Aquel domingo llegaron a la meta en 16:44 horas, Yolanda llorando de emoción y Pablo con una sonrisa que le duró toda la noche.
La noticia sorprendió y emocionó a Pablo Ferrara. Saber el sacrificio de sus amigos para mantenerlo en las competencias y la satisfacción de tener entre manos el capítulo “con-el-que-ter-mi-na-ré-el-li-bro”.
Pablo está perdiendo la movilidad de su cuerpo, pero no se rinde. Acaba de trepar al Pico del Águila en Monterrey, promueve su libro en distintas partes de la República y sigue diseñando sus proyectos como arquitecto. Dice que ya ni en los sueños puede correr y que no sabe hasta dónde llegará. En su libro explica que unos 10 mil mexicanos sufren la esclerosis lateral amiotrófica y que el 80 por ciento de los pacientes muere en los cinco años subsiguientes al diagnóstico. Pablo Ferrara los cumplirá el próximo mes de febrero.
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