CIUDAD DE MÉXICO, 30 de agosto.- Carlos Salcido se despidió de la Selección Mexicana. Una de las historias de superación y coraje más grandes que ha tenido el futbol mexicano llega a su fin tras diez años de vestir la playera nacional.

Salcido, hijo de un fabricante de muebles en Ocotlán, Jalisco, huérfano de madre y que de niño pasó hambre por la falta de dinero, llegó un poco tarde al futbol, pero cuando lo hizo pudo convertirse en un jugador indispensable.

Su primera oportunidad con la Selección Mexicana le llegó en 2004, como lateral izquierdo cuando Ricardo La Volpe lo convocó para un juego eliminatorio ante Trinidad y Tobago.

Su constancia y fortaleza lo llevaron a ser uno de los mejores jugadores del Tri en el proceso para el Mundial de Alemania 2006. Un año antes de ese evento, en Copa Confederaciones, anotó quizá el gol más importante de su carrera al batir la meta de Argentina en las semifinales de la Copa Confederaciones.

Al jugar los 390 minutos que tuvo México en el Mundial de Alemania, fue contratado por el PSV Eindhoven de Holanda, con el que  saldría dos veces campeón de la Eredivisie.

Con la llegada de Hugo Sánchez al Tricolor tuvo problemas para ser convocado al pelearse con Sergio Egea, el auxiliar técnico. En 2007 jugó la Copa Oro, pero no figuró en la Selección.

Con la destitución de Hugo Sánchez, Salcido regresó al combinado con Sven-Göran Eriksson y Javier Aguirre jugando su segundo Mundial en Sudáfrica y siendo titular en los cuatro partidos de México.

El pasaje más bochornoso que tuvo con la Selección Nacional fue en 2010 cuando tras un partido amistoso en Monterrey se le acusó junto a otros jugadores de realizar una fiesta en el hotel de concentración.

De ahí vivió un escándalo que le tambaleó su trayectoria y jerarquía cuando una sexoservidora publicó fotografías con los jugadores.

Este hecho le valió una multa económica y generó desconfianza dentro del seno de la Selección. Sin embargo, regresó aunque no en su mejor forma.

Con José Manuel de la Torre, Salcido fue constante en la Selección a tal grado que fue el jugador que más partidos disputó en el ciclo mundialista para Brasil 2014 con 40 partidos disputados y casi dos mil minutos en el terreno de juego.

En 2012, Luis Fernando Tena lo consideró para participar en los Juegos Olímpicos de Londres como refuerzo y ganó la medalla de oro.

Su tercer Mundial lo jugó como medio de contención y sólo disputó un partido contra Holanda en Brasil 2014.  De esta forma Salcido decidió no aceptar la convocatoria para los amistosos y puso fin a su paso con el Tri.

 

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