Muere Pancho Garfias, referente de la crónica política y columnista de Excélsior
Con una trayectoria que abarcó más de cuatro décadas entre la corresponsalía en Europa y el análisis parlamentario con su columna Arsenal, el reconocido periodista falleció a los 75 años

Pancho Garfias entró en la primavera de 1983 por la puerta grande a Excélsior: su primera responsabilidad fue como corresponsal en París.
Ayer, 11 de octubre, otoño de 2026, Francisco Antonio Garfias Antolín murió a los 75 años víctima de cáncer de páncreas.
Pancho se sumó a la red de corresponsales extranjeros de Excélsior por invitación de Raymundo Riva Palacio, que había estado en la Ciudad de la Luz y regresaba a México para encargarse de la sección internacional de El Periódico de la Vida Nacional.
Garfias se especializó en la crónica parlamentaria tras regresar a México a finales de 1988. Desde 2006, con su columna Arsenal en Excélsior, se consolidó como un columnista político reconocido por su información reportada, puntual y rigurosa. Su trayectoria en el periodismo comenzó en 1981, como corresponsal de Radio Educación. Dos años después se incorporó a Excélsior mientras vivía en París.
Los años bohemios en la capital francesa
Pancho contó que la primera vez que estuvo en París fue cuando era un joven aventurero; llegó como turista mochilero. Y se enamoró de la ciudad, donde su primera cobertura periodística fue la elección de François Mitterrand en 1981.
En París, Pancho, originario de San Luis Potosí —nació el 7 de agosto de 1951—, antes de ser fichado para Excélsior, vivía de forma más que austera. Tanto que muchas veces tuvo que poner a prueba sus dotes de cantante y, con guitarra a cuestas, echarse algunas rolas en las estaciones Châtelet y Hôtel de Ville del metro parisino para ganarse unos francos —aún no existía el euro— y poder comer el cuscús que tanto le gustaba.
Antes de ser invitado por Riva Palacio para sumarse a Excélsior, Pancho también intentaba sumar ingresos a los 400 dólares mensuales que le pagaban en Radio Educación con textos periodísticos para la revista Proceso y la desaparecida Imevisión, actualmente TV Azteca, que nunca le pagaron.
Pancho contó alguna vez que la corresponsalía en París, donde estuvo por más de cinco años, el entonces director de Excélsior, Regino Díaz Redondo, se la había ofrecido a José Carreño Figueras, pero que este prefirió irse a Washington con Notimex. Así fue como Garfias empezó a ganar mil 500 dólares mensuales. Dejó el distrito 18 y encontró un departamento en la rue Dauphine, cerca del Barrio Latino, a dos cuadras del Pont Neuf, en el río Sena.
En ese lugar, en abril de 1988 —ocho meses antes de regresar a México, a la redacción de Excélsior—, Garfias vivía con Jennifer, la madre de su hija Renata. Pancho tiene también un hijo con la periodista Patricia Betaza, a quien llamaron Francisco, y recibió, sin conocerlo, a un enviado de Excélsior que quedó varado en Suiza después de cubrir la serie Copa Davis Suiza-México por una huelga de Aeroméxico.
En su diminuto departamento, que también usaba como corresponsalía, estaba el télex con pantalla, lo más moderno de la época para mantenerse comunicado de forma directa con Excélsior.
En ese contexto parisino, Garfias tuvo contacto y amistad con Juan Pablo Becerra-Acosta, actual director de la Gaceta UNAM.
Garfias llevó al enviado albergado al restaurante de comida mexicana donde trabajaba Juan Pablo, conocido del inesperado huésped en la cobertura deportiva, donde lo más mexicano era la cerveza Bohemia que vendían en el lugar.
En la Francia socialista de Mitterrand, Garfias era feliz, sobre todo cuando a los 30 años de edad convivía con árabes y africanos de su barrio, cerca de la estación del metro Barbès-Rochechouart.
Una fructífera cobertura internacional
Su trabajo como corresponsal de Excélsior en París fue extenso. Entrevistó a Willy Brandt, Felipe González, Adolfo Pérez Esquivel, Édith Cresson, Lionel Jospin, Roland Dumas, Jacques Chirac y Federico Mayor Zaragoza; al futbolista Michel Platini; al pintor Juan Soriano; y a integrantes de la ETA refugiados en el sur de Francia.
Cubrió la Cumbre de los Siete de Versalles, la del Bicentenario, reuniones de la OPEP en Ginebra, de la OCDE en Viena, del FMI en Berlín, viajes del papa Juan Pablo II a su natal Polonia y a Estrasburgo, y le tocó la cobertura de la distensión entre las entonces dos Alemanias. También cubrió revueltas en el País Vasco, negociaciones de la deuda externa en Londres, elecciones en España y Portugal, y la fallida cobertura del bombardeo estadunidense a la Libia de Gadafi.
El pulso legislativo y su sello en Arsenal
De regreso en México, Garfias fue incorporado como reportero encargado de la Cámara de Diputados y también de los partidos de oposición al PRI, primordialmente con el trabajo del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.
Dentro de la organización interna de la redacción de Excélsior, Pancho fue pieza importante junto con periodistas como Martha Anaya, quien llegó a ser la jefa de información, y Miguel Castillo Chávez, actual subdirector editorial de El Universal.
Ya afianzado en los temas legislativos de oposición, en 1991 Garfias fue enviado por Excélsior a su natal San Luis Potosí para cubrir uno de los escándalos políticos de la época del presidente Carlos Salinas de Gortari: la elección por la gubernatura que disputaron Fausto Zapata Loredo, por el PRI, y una coalición entonces sui géneris entre el Frente Cívico Potosino, el PAN y los ahora desaparecidos PRD y PDM.
Durante esa cobertura, Garfias coincidió con Pascal Beltrán del Río, actualmente director editorial de Excélsior, y Gerardo Galarza (quien llegó a ser director editorial adjunto de este diario), dos periodistas que entonces trabajaban en la revista Proceso y que después formarían parte de la nueva etapa de Excélsior a partir de la compra que hizo Grupo Empresarial Ángeles y que transmutó a Grupo Imagen.
Pancho Garfias entró por segunda vez por la puerta grande de Excélsior en 2006, cuando lo convocó Daniel Moreno y empezó a publicar de martes a sábado su columna Arsenal, tras un paréntesis de seis años en el que trabajó en Milenio, entonces dirigido por Riva Palacio; en La Crónica, al frente de Pablo Hiriart, actual director de La Aurora de México; y en Vértigo, publicación de Grupo Salinas.
Prácticamente la vida periodística de Francisco Antonio Garfias Antolín, mejor conocido y querido como Pancho Garfias, que comenzó en 1981 en Radio Educación y que terminó ayer, 11 de octubre de 2026, se desarrolló en Excélsior en dos tramos: de 1983 a 2000 y de 2006 a 2026. Y sus dos entradas fueron por la puerta grande.