Comenzó la temporada de chapulines.
En Michoacán, Sonora, Guerrero, Campeche, Colima, Nuevo León, donde habrá elección de gubernaturas, los chapulines políticos comenzaron a saltar de un lado a otro.
En Sonora, algunos integrantes de lo que queda del grupo político del defenestrado exgobernador Guillermo Padres han comenzado a anunciar su salida de las filas del PAN y todo indica que se mudarán, con todo y sus convicciones flexibles, a Movimiento Ciudadano.
El excandidato al gobierno de Sonora, Ernesto Gándara, añejo militante priista, sorprendió a varios con su presencia en una reunión del emecista Luis Donando Colosio, lo que, evidentemente, desató la ira de los priistas de Alejandro Moreno Cárdenas, quien aseguró que Gándara representa “lo más rancio de la política”.
Querétaro también tiene elección de gobernador. Por eso, algunos militantes priistas han comenzado a mudarse de partido. El diputado Mario Calzada dejó el tricolor y se sumó a Movimiento Ciudadano, que no tiene muchas esperanzas de obtener un buen resultado en la entidad, pero tiene menos negativos que el priismo local.
Otro priista que dejó a su partido fue el diputado Erubiel Alonso, de Tabasco, que se sumó a Movimiento Ciudadano, partido cuyo dirigente nacional, Jorge Álvarez Máynez y su fundador, Dante Delgado, provienen del PRI.
También hay grupos de priistas de base que decidieron pasarse al nuevo partido Somos, como ocurrió en Morelos.
Una vez concretada la hecatombe electoral del PAN en Coahuila, el diputado Gerardo Kalionchiz decidió dejar de ser albiazul y sumarse al PRI, que es muy poderoso en esa entidad.
Los saltos de los chapulines políticos dentro del grupo de los partidos de oposición, sin embargo, no tienen mayor peso para la reconfiguración del mapa político entre el oficialismo cuatroteísta y la oposición, por eso llama la atención que también en las filas del oficialismo han comenzado a perder el monopolio de la importancia política.
En Colima vemos que el senador Virgilio Mendoza dejó la dirigencia estatal del Verde, en el que milita desde que dejó el PAN y llamó a los partidos de oposición a formar un frente para ganarle a Rosi Bayardo, elegida por Morena como su aspirante a la gubernatura.
En Quintana Roo hay diversos liderazgos políticos de Morena que están en busca de que el Partido del Trabajo o Movimiento Ciudadano les abra las puertas para saltar del oficialismo local, porque no están de acuerdo con la falta de cumplimiento de acuerdos por parte de la gobernadora, como es el caso de la exsenadora Marybel Villegas, pero que no es la única que está en esa tesitura.
En Michoacán, Raúl Morón postergó el anuncio en torno a su futuro político, una vez que perdió la posibilidad de ser candidato para el gobierno del estado, desde las filas de Morena. El Partido del Trabajo ya lo nombró su posible candidato, pero el senador todavía no dice su última palabra; de aceptar competir por el PT se llevará con él a cientos de militantes morenistas de la entidad.
Nuevo León es otro escenario en el que Morena puede quedarse sin cientos de sus militantes, porque diversos aspirantes se organizan para impulsar una candidatura desde el Partido Verde o desde el PT, para que no gane Clara Luz, que fue la elegida en la encuesta de Morena.
En Guerrero siguen las inconformidades con la elección de Beatriz Mojica como posible candidata y desde diferentes trincheras hay intenciones de regresar al PRI, irse al PT o acrecentar la militancia de Movimiento Ciudadano, pero según algunos de quienes promueven ese éxodo de morenistas, el senador Félix Salgado Macedonio les ha pedido que se serenen y esperen.
Y MC también tiene bajas en Campeche, donde Hugo Juárez Lara se bajó del barco, a pesar de las altas posibilidades que tiene MC de ganar en la entidad.
Los ejemplos muestran que este año y 2027 pueden ser una temporada muy intensa para los chapulines políticos.
