Murió Jesús Puente Leyva
Hace cuarenta años Sergio Magaña llamaba a Bellas Artes

Humberto Musacchio
La República de las letras
Nacido en 1939 en la Ciudad de México, aunque considerado regiomontano por muchos, Jesús Puente Leyva fue un economista que hizo estudios de posgrado en Santiago de Chile, en la Comisión Económica para América Latina, la CEPAL, y en el Williams College, de Estados Unidos. Egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León, fue profesor de esa casa de estudios y de la UNAM. En el sexenio de Luis Echeverría fue director financiero de Nafinsa (1972-76). Diputado federal en el primer trienio de José López Portillo, tuvo entre sus vecinos de curul a Ifigenia Martínez, Carlos Ortiz Tejeda, Armando Labra y Jorge Efrén Domínguez, un grupo que armó grandes debates en la Cámara que todavía estaba en Donceles. A lo largo de veinte años fue un muy buen embajador en Venezuela (en dos ocasiones), en Perú y en Argentina. En 1968 recibió el Premio Nacional de Economía por La distribución del ingreso en un área urbana. El caso Monterrey, libro que hace ya 40 años advertía sobre los riesgos de la concentración del ingreso en pocas manos. El Colegio de Economistas, al que dio brillo, le debe un homenaje a Puente Leyva, quien murió el pasado viernes en la Ciudad de México.
Campaña del PEN Internacional
A partir del 2 de noviembre, el PEN Internacional promoverá entre los 145 centros afiliados una campaña para protestar por la violencia en medio de la cual trabajan los periodistas mexicanos, decenas de los cuales han sido asesinados. El lanzamiento de la campaña coincide con el mexicanísimo Día de Muertos, que si bien es desconocido en la mayor parte del mundo, en este caso ha proporcionado una buena ocasión para levantar la voz en defensa de quienes se dedican al periodismo, el llamado género plebeyo de la literatura. El PEN sólo tiene 33 periodistas mexicanos en su lista de asesinados, pero en realidad son más del doble, de acuerdo con la Fundación Manuel Buendía y otros organismos que han venido haciendo un puntual recuento. De cualquier manera, resulta estimulante que el PEN Club llame a la realización de esta campaña para llamar la atención sobre la violencia que azota a México y que tiene como autores tanto al crimen organizado como a las fuerzas de un Estado incapaz de garantizar el derecho a la vida de las personas y la salvaguardia de su patrimonio.
Filippa Giordano en el Blanquito
Hace 40 años el dramaturgo Sergio Magaña llamaba a Bellas Artes “el teatro Blanquito”, en tiempos en que el Palacio de Mármol era respetado y se reservaba a espectáculos de gran arte, aunque desde su apertura tuvo que soportar mítines y otros actos políticos. Con el tiempo, los caprichos de algunos presidentes y sus familiares dieron en destinar nuestro principal escenario a todo tipo de pachangas, lo que se incrementó con las crisis económicas, pues había que sacar dinero de cualquier parte y sin importar las consecuencias. Fue así como el coso construido por Adamo Boari recibió fiestas escolares de fin de cursos, celebraciones de firmas mercantiles, homenajes a “artistas” comerciales y desmanes de ese talante. Recientemente se supo que Filippa Giordano se proponía efectuar ahí una gala de ópera, por lo que la delegación sindical D-III de la Sección XI del SNTE protestó enérgicamente y denunció la falta de políticas claras y una normatividad que defina los usos del Palacio de Bellas Artes. No es mucho pedir. De otro modo, cobrará mayor vigencia el chiste aquel de Sergio Magaña, quien hacía la analogía con el teatro Blanquita, ése sí adecuado para todo espectáculo farandulero.
Religiosidad del TSJ y la PGJDF
El pasado viernes, el procurador general de Justicia de la capital, Miguel Ángel Mancera, y el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Édgar Elías Azar, decidieron pasarse el Estado laico por debajo de sus escritorios y acudieron entusiastas a una misa por el día de San Judas Tadeo y a una taquiza para recordar —suponemos— que el santo aquel también comía. Asistieron unos 300 agentes de la Policía de Investigación y los presentes recibieron las bendiciones de un sacerdote que no mostró placa de la corporación. Acto tan piadoso no logrará abatir los índices de criminalidad de la sufrida Ciudad de México, pero probablemente abra las puertas del cielo a los citados funcionarios, que ahora tendrán argumentos para demandar su elevación a los altares. De este modo, cada vez que la delincuencia haga de las suyas, los ciudadanos podremos encomendarnos al Santo Señor de la Procuración o al Azar del Altar, pero no a la Constitución, ignorada por los primeros obligados a respetarla.
Temazcala, Tezmalaca, Temalac
No hay acuerdo cabal sobre la grafía del sitio donde fue aprehendido el prócer independentista José María Morelos y Pavón. La Enciclopedia de México, lo mismo que Alejandro Villaseñor en sus Biografías de los héroes y caudillos de la Independencia, dicen Tezmalaca; México a través de los siglos usa Tesmalaca y el Atlas de la Guía Roji nos ofrece Temalac, en tanto que el benemérito Diccionario Porrúa se refiere al lugar como Temalaca. Otra variante es escribir Temazcala, como lo hacen en la página de internet de la Presidencia de la República. El Atlas histórico de la Independencia de México, obra del INEGI aparecida en 1985, emplea también Temazcala y lo mismo hace la historiadora Patricia Galeana en El proceso independentista que forma parte del libro México: independencia y soberanía, obra de 1996 que ella misma coordinó. En fin, que sería bueno irnos poniendo de acuerdo en el nombre de la población.
Breviario…
Manuel Naredo, funcionario cultural de larga y provechosa trayectoria, acaba de ser nombrado director del Centro Querétaro del Instituto Nacional de Antropología e Historia. @@@ Dolores Martínez Orralde fue nombrada directora de Arquitectura del Instituto Nacional de Bellas Artes en lugar del querido maestro Ramón Vargas, en tanto que Vania Rojas fue designada directora del Museo de Arte Carrillo Gil en sustitución de Ítala Schmelz, la que renunció hace unos días. @@@ Por tratarse de “un apasionado y riguroso conocedor del legado literario de la generación de escritores constelada en torno a la revista Contemporáneos, Miguel Capistrán fue elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.