'La dolce vita de un capitalista'

En 2014, el exguardaespaldas de Fidel reveló que el expresidente llevaba una vida de lo más lujosa

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CIUDAD DE MÉXICO.

El último líder del comunismo prefería los yates a las barcas, las mansiones a las humildes moradas y las partidas de caza a las de cartas.

La apariencia austera con la ropa deportiva de Adidas no comulgaba con la vida de un hombre que prefirió la comodidad de un millonario, según reveló hace un par de años su guardaespaldas Juan Reinaldo Sánchez en su libro La Cara Oculta de Fidel Castro, en el que contribuyó también la pluma del francés Axel Gyldén.

“En contra de lo que siempre dijo, nunca ha renunciado al confort del capitalismo ni ha elegido vivir con austeridad”, aseguró Sánchez, quien fue durante 17 años la sombra del líder de la Revolución Cubana.

“El comandante se cuidó mucho de mantener lejos de la vista de los cubanos su vida privada, el secreto mejor guardado de la Revolución. Fidel Castro solía pasar los fines de semana en un paraíso solo para millonarios”, señaló.

LOS PASEOS POR LOS FONDOS MARINOS

El carismático Fidel pasaba gran parte de sus tiempos de ocio con su compañero de batallas, el yate “Aquarama II”, un regalo del líder soviético Leónidas Breznev que Fidel recibió con mucho cariño y no dudó en cuidarlo bien. No obstante, al “Aquarama II” le acompañaban otros cuatro yates y varios barcos de pesca, para comer el pescado fresco.

Los paseos cruzaban la travesía de las aguas caribeñas y cristalinas de la isla privada y de ensueño del revolucionario en Cayo Piedra. Helipuerto, restaurante flotante, delfinario, refugio antiaéreo y hasta un criadero de tortugas tenía su paraíso de puertas cerradas, donde sólo unos pocos pudieron saborear estos lujos. Su esposa Dalia, el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez y el dueño de la cadena CNN Ted Turner fueron algunos de sus invitados VIP. 

“Para Fidel, la riqueza constituye ante todo un instrumento de poder, de supervivencia política y de protección personal”, señaló el exguardaespaldas, quien insistió en las mentiras de Fidel cuando éste afirmaba que “despreciaba el concepto burgués de vacaciones”.

Por otro lado, cuando las lluvias azotaban el Caribe, Fidel se instalaba en alguna de las 20 mansiones que poseía por toda la isla. Una de sus favoritas era “La Deseada” (provincia de Pinar del Río), como su mismo nombre indica.

“Hay una gran contradicción entre su discurso público y su actuación. Pedía sacrificios a los cubanos, mientras llevaba una dolce vita de gran capitalista sin limitaciones de ninguna clase, con todos los placeres a su alcance, desde el jamón de pata negra al whisky de 20 años”, declaró Sánchez, que describió al padre de la Revolución como un hombre “manipulador, inteligente, egocéntrico y de sangre fría”.

La revista Forbes, de hecho, en 2006 incluyó a Fidel en la lista de “los 10 reyes, reinas y dictadores más ricos”.

LAS DROGAS

Sánchez, ya fallecido, no se mordió la lengua en ningún fragmento de su libro y acusó al mismo Fidel de traficar con drogas, pues, al parecer, un conocido capo contaba con el amparo de Castro en la isla.

“Ese fue el momento en el que Fidel dejó de ser mi ídolo. Para mí, él era lo más grande, el hombre por el cual yo estaba dispuesto a morir. Pero a partir de ese momento me decidí a encontrar una manera de salir porque no podía entender que estuviera protegiendo a un hombre que había negado públicamente cualquier implicación en el tráfico de drogas”, manifestó el guarura, en declaraciones recogidas por la cadena británica BBC.

UN HOMBRE DE FAMILIA FRÍO

La vida sentimental del expresidente cubano también fue a lo grande con nueve hijos de cinco mujeres diferentes, pues la fidelidad tampoco comulgaba con el líder, según Sánchez, que añadió que Fidel mantenía en varias de sus mansiones encuentros extraconyugales que llevaba con la mayor discreción.

Como padre, al parecer tampoco Fidel Castro fue ejemplar: “Como papá también dejó mucho que desear. En 17 años nunca le vi dar un beso o tener un gesto de ternura con sus hijos, y cuando estos querían hablar con él tenían que pedir permiso a su madre”, reveló Sánchez, quien estuvo exiliado en Miami.

No obstante, no se sabe si estas acusaciones entran dentro de una veracidad absoluta, pero si alguna vez se confirmaran, a los que lloran la pérdida del que gobernó Cuba durante 47 años se les podría caer el mito de aquel  héroe austero que presumía de

ganar 900 pesos al mes.

La dinastía de los Castro

Aunque la figura más destacada de la familia Castro, después de Fidel, es Raúl, existen más miembros de la familia diseminados en cargos gubernamentales: “Creo que estaremos viendo más Castritos”, aseguró a Excélsior Ann Louise Bardach, autora del libro Sin Fidel. La Casi Muerte del Comandante, sus enemigos y la sucesión del poder en Cuba.

“Los miembros de esa familia van a estar jugando papeles importantes en el gobierno hasta que ya no puedan hacerlo”, destacó.

Una de las figuras más destacadas en la familia y, de acuerdo con expertos, el probable sucesor de Raúl al frente del gobierno es Alejandro Castro Espín, coronel del Ministro del Interior y asistente personal de su padre, que sirvió en la guerra de Angola y donde perdió un ojo.

Por otra parte se encuentra Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX) y quien ha jugado un papel destacado en la defensa de los derechos homosexuales en la isla.

El coronel Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, casado con Deborah Castro Espín, hija mayor de Raúl Castro, es otro miembro de la familia que posee un puesto importante en el gobierno, al frente de las empresas controladas por el ejército.

“Es también interesante, observar quiénes de la familia de Raúl van a ser los protagonistas en política y no la familia de Fidel. Pues los hijos de este último, con la excepción de Antonio Castro (vicepresidente de la Federación Internacional de Béisbol) y Fidel Castro Díaz-Balart, alias Fidelito  (asesor científico del Consejo de Estado), se mantuvieron fuera de la política”, dijo.

-María Fernanda Navarro

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