Maná enloquce el corazón de México
La banda cantó lo mejor de su trayectoria que los ha posicionado en el gusto del público
Para Maná, presentarse en el Foro Sol frente a miles de personas en un concierto propio es, sin duda, un agasajo. Y es que casi después de tres décadas que tocaron en este recinto, ayer la banda de Guadalajara grabó el cierre de su gira México lindo y querido, en el recinto capitalino.
Una hora y siete minutos después de lo que indicaba el boleto, el grupo apareció en el escenario para dar vida a Cómo te deseo. En medio de una lluvia de luces blancas y rojas Maná inició su cierre de gira.
Un escenario dividido con dos pantallas, una en forma de cenefa en la parte superior del escenario y otra en el fondo del entarimado, las luces amarillas y un coro de miles de personas hicieron que De pies a cabeza se apoderara del Foro Sol como un himno que anunciaba que la fiesta iba a ponerse buena, intensa y que iba para largo.
“Muy buenas noches, Ciudad de México”, lanzó Fher antes de que los primeros acordes antes de que Ángel de amor sonara en las bocinas del recinto de la alcaldía Iztacalco, en donde al parecer, a la gente le dio la oportunidad de entonarse mejor para cantar previas a que la banda saliera al entarimado.
“¡Qué bonito se siente estar aquí en el corazón de México, en el corazón azteca de nuestro país! Para nosotros es una emoción enorme, más grande que este Foro Sol y volvernos a encontrar con nuestro país, así que esta noche nos la vamos a pasar chingonsísimo, de puta madre”, dijo Fher antes de que la banda diera vida a Corazón espinado, canción original de Santana.
Con la iluminación en tonos púrpura, la nostalgia propia de la letra y la brutalidad de Alex en la batería llegó el turno de Manda una señal, en la cual el público acompañó a la banda con su voz en el tema donde Sergio Vallín hizo gala de su habilidad en la guitarra, la cual fue el indicativo para Labios compartidos en la que Fher caminó por la pasarela que conectaba el escenario principal con el público.
“Esta noche queremos traer un poco de lo que hicimos en nuestro primer disco, hemos tenido desde entonces la preocupación de cuidar nuestra madre tierra, y asumir las consecuencias de no cuidarla. Esta canción se la quiero dedicar a todos nuestros chiquitos que son las nuevas generaciones, esto se llama ¿Dónde jugarán los niños?”, dijo Fher antes de darle voz al tema que da nombre a su primer álbum y antes de que Vallín se colocara una máscara de un lobo y un elefante apareciera en medio de la pantalla, justo atrás de la batería... todo mientras la luna se asomaba sobre el entarimado.
“Quiero decirles que estamos documentando esta hermosísima noche para todo el mundo, se nos hace una celebración enorme estar aquí, es una celebración de vida y nosotros y ustedes seguimos vivos después de un gran suceso, muchos amigos se fueron al cielo, pero nosotros seguimos vivos, es una celebración de amor y de vida, gracias por juntarse toda esta raza, esta es una canción que se puede oír de puta madre si la cantamos todos”, comentó Fher antes de incitar a su público a cantar Vivir sin aire. La respuesta no se hizo esperar; la gente cantó a todo pulmón y, como extra, encendió sus celulares.
Y de pronto, para muchos, fue como regresar a la secundaria hace 30 años con cada acorde de la canción, con cada palabra de la letra y recordar aquellos primeros amores de adolescencia y cómo este tema los hacía vibrar.
De pronto Fher quiso que, con vaso rojo en mano, brindar con toda la banda que se hizo presente. “Estamos terminando nuestra gira aquí, y aquí es una emoción inexplicable, salud por ustedes”, dijo el vocalista y dedicó a “todas las chilanguitas bonitas que andan pululando por todos lados, a todas ellas que van de flor en flor y nos van enamorando a los hombres”, dijo antes de que Mariposa traicionera se apoderara del público.
En medio de las primeras notas de Oye mi amor, las gradas del Foro Sol se estremecieron al punto de moverse, mientras las voces de la gente se hacían una para cantar: “Oye mi amor / no me digas que no / y vamos juntando los sueldos (sic)”, cantaron algunos.
Así, en medio de la emoción, llegó el turno de que Alex tomara la voz cantante y diera vida, mientras aporreaba los tambores, a Como un perro enloquecido, mientras Fher se unió a Sergio y Juan (Calleros), bajista, en las cuerdas.
El monstruo de la batería —sí, ese que forma parte también la banda de heavy metal De la Tierra— no iba a desaprovechar la oportunidad de hacer bailar a la banda con Me vale y aprovechar para demostrar su expertise en las percusiones y en el manejo de las masas. “A huevo, a hueeeevo”, dijo el baterista a quien miles de personas siguieron en la canción y a los que les regaló un espectacular solo de batería.
Y después de la tempestad de Alex vino la relativa calma en un escenario alterno, ubicado en medio de la Sección General B, donde los Maná no dudaron en hacerle un homenaje al divo de Juárez con Se me olvidó otra vez, a la cual siguieron Huele a tristeza, El reloj Cucú —que dedicó Fher a su papá—, Te lloré un río y Eres mi religión, en la que la banda subió a una chica, Regina, que tuvo a bien decir “soy mexicana y canadiense” a cantar con ellos, por lo cual recibió una buena rechifla, y a otra del Estado de México.
Maná regresó al escenario principal solo para deleitar a la banda con En el muelle de San Blas, Clavado en un bar y Rayando el sol, el éxito que les abrió el camino en la industria hace más de 30 años.
El dato
- Fueron 20 canciones y dos solos.
- 60 mil asistentes.
- La parte de general A fue en formato de asientos numerados.
- El show se grabó para después exhibirse.
- Fher portó una playera de la marca mexicana Ay wey! con una calavera.





