"La vida real está de la chingada": Guillermo del Toro habla de fantasía y fascismo en el FICM

Excélsior pudo platicar con el cineasta en el marco de la celebración de los 20 años de El laberinto del fauno en el Festival Internacional de Cine de Morelia y hasta habló de las protesta por falta de agua en Jalisco

El director Guillermo del Toro recibio la medalla de la filmoteca UNAM en el marco del FICM
El director Guillermo del Toro recibio la medalla de la filmoteca UNAM en el marco del FICMElizabeth Velázquez

MORELIA.– Guillermo del Toro sigue siendo él mismo.  Ayer, cuando llegó al Festival Internacional de Cine de Morelia, bajó de una camioneta lujosa, negra y brillante; sin embargo, al descender, su actitud no correspondía con ese ostentoso transporte: unos fans ya lo esperaban y se detuvo a regalar fotos, autógrafos y abrazos a algunas señoras que reaccionaron muy efusivas. Caminó tranquilo y trató con amabilidad a quien se cruzaba en su camino.

 En su cine ocurre lo mismo: mantiene la misma sensibilidad de hace dos décadas, según reconoció en entrevista con Excélsior. 

Fíjate que el otro día, en el Museo de la Academia de Hollywood, compraron las cartas y el archivo de mi maestro de efectos especiales, Dick Smith, quien hizo El padrino, El exorcista y ganó por Amadeus. Cuando lo revisamos, encontramos la carta que le mandé en el ochenta y tantos, aplicando para aprender efectos especiales. La leí y dije: ‘Mira, sigo siendo el mismo’”, expresó el cineasta mexicano entre risas.

Aunque los principios del director al realizar una película se mantienen, hay elementos que sí han cambiado a dos décadas del estreno de El laberinto del fauno, cinta con la que ganó tres premios Oscar y nueve premios Ariel.

“Valoro mucho más la espontaneidad ahorita; valoro mucho más vivir el proceso de manera más gozosa y con muchas más herramientas. No sé si es mejor o peor, simplemente es la manera en que lo vives. Y sí, hay ciertos momentos en que ves la rigidez que había en aquel entonces. Esa rigidez no se ha ido, pero la barajas con maleabilidad”, explicó.

Las herramientas que ha adquirido en más de 40 años de carrera no alteran su forma de abordar una película: el proceso continúa alineado con la época en que filmó El laberinto del fauno. Para el tapatío, la clave radica en respetar las metodologías antes de permitirse experimentar.

“Sí, en la composición audiovisual de una película es importantísimo que nunca se traicione a sí misma. Eso es fundamental, porque hay una concepción casi arquitectónica y de ingeniería en la creación de un edificio audiovisual. Pero en la decoración aprendes a ser un poquito más flexible. La cohesión de los elementos audiovisuales siempre es, pues, donde está la composición”, añadió.

Existe otro aspecto que se ha transformado en el proceso del cineasta con el paso de los años: el propósito con el que crea cine. 

En conferencia de prensa se permite hablar de temas sociales, políticos, criticar el individualismo, la inteligencia artificial y el fascismo que vuelve a tomar fuerza en distintas partes del mundo. En entrevista, confesó que le gustaría que su obra transforme, en la medida de lo posible, esas realidades que percibe peligrosas, e invocó a uno de sus amigos, Alejandro González Iñárritu, para explicarlo:

Mira, yo creo que la función del arte... Hay un momento muy fuerte en la película de Alejandro, la de Bardo, en la que básicamente tiene la osadía y la valentía de decir que el arte no remedia los males sociales y a veces los absuelve. La verdad es que es cierto, pero a nivel individual sí creo que existe una purga, un elemento de catarsis importante en el arte. Eso es lo que creo que tenemos que celebrar ahorita. En eso han cambiado muchas cosas para mí”, reconoció.

Morelia festival de cine Guillermo del toro , FICM filmoteca UNAM
El director Guillermo del Toro recibio la medalla de la filmoteca UNAM en el marco del FICMElizabeth Velazquez

Guillermo del Toro adelantó durante su visita a Morelia que su próxima cinta El gigante enterrado, ya en marcha, mostrará su etapa a los 62 años.

“Todo el arte es autorretrato. Si hablas incluso de los otros, estás hablando de los otros a través de tu experiencia. Por ejemplo, cuando a ti no te gusta una película, eso habla de ti y de la cinta. Es decir, cuando piensas ‘detesto a esta persona’, mira, te ha de recordar algo tuyo. Lo mismo pasa con el arte”, detalló a Excélsior. 

El director se detuvo unos segundos durante la conversación para evocar a otro de sus amigos, George Lucas, creador de Star Wars, con el fin de profundizar en este concepto: el autorretrato, que enfocado en lo individual puede derivar en una experiencia colectiva dentro del cine y del arte en general.

Es curiosamente una manera de lograr colectividad. Cuando vino la inauguración del Museo de Lucas en Los Ángeles, creo que fue una de las cosas en las que coincidimos de manera preciosa. Cuando George dio su discurso, dijo: ‘Lo que nos hace nosotros, entre comillas, es el poder pronunciar el yo y el tú’. Y eso viene del autorretrato”, precisó.

La fantasía sigue siendo un camino

Su largometraje continúa siendo una obra revisitada por miles de personas en todo el mundo. 

El propio realizador detalló que la película se enseña en las escuelas estadunidenses en las asignaturas de español e historia, fenómeno que atribuye a la capacidad simbólica de la fantasía.

La vida real está de la chingada. La realidad no ayuda a articular nada, por eso me gusta la fantasía. El pensamiento tiene dos niveles: de proceso y de abstracción. El proceso es cuando tienes que procesar lo que te está pasando, y la abstracción es cuando quiero resolver asuntos más cósmicamente generales: ¿Por qué estoy aquí?, ¿cuál es el propósito en la vida?, ¿cuál es el propósito en la muerte?, problemas filosóficos, sociales”, reflexionó el cineasta.

Ana Bertha Navarro, su descubridora y productora, lo acompañó en su conferencia.
Ana Bertha Navarro, su descubridora y productora, lo acompañó en su conferencia.Elizabeth Velázquez

Para él, la fantasía puede albergar mucha más verdad que algunas ciencias. Mientras reflexiona sobre esto en la charla, vuelve a fijar postura:

“Si tú te pones a hablar científicamente de los griegos, ellos creían que las ranas salían por generación espontánea de la tierra cuando llovía. Por supuesto sabemos que esto es absolutamente absurdo, pero en aquella época esa era una fantasía en la que estuvimos todos de acuerdo y se volvió ciencia. La religión, la política, la geografía... son una mentira gigantesca en la que estamos todos de acuerdo. Aquí se acaba México y empieza Estados Unidos. Mira, aquí se acaba, no se nota acá. Eso es lo que pasa con la política, con todo lo que nos divide”, expuso.

Luego volvió al discurso de Lucas para recordar que una ciencia es una fantasía en la que todos están de acuerdo. Algo similar ocurre con la cinta que celebra su 20 aniversario: todos parecen amar esa ilusión. Quienes no la han visto, o deseen revivirla, pueden hacerlo ahora en formato 3D. Dos décadas después, El laberinto del fauno ofrece una forma de habitar la realidad.

“Es aterrador”

Guillermo del Toro también se pronunció sobre las manifestaciones juveniles en Guadalajara por los problemas con el agua y la represión denunciada por los participantes. 

Al ser cuestionado sobre las protestas en Jalisco, recordó que esa misma mañana se había dado voz a un grupo de jóvenes y defendió la necesidad de escuchar sus demandas.

Es absolutamente insostenible, indescifrable y aterrador que una cosa tan básica se tenga que pelear, manifestar, combatir, en lugar de tener la lógica, la humanidad y la presencia de liderazgo”, afirmó.

El cineasta insistió en que las manifestaciones deben encontrar espacio en cualquier circunstancia y expresó su respaldo a quienes salieron a las calles.

Hay lugares donde dice la gente: ‘Éste no es el momento’. No, este es el momento. ‘Éste no es el lugar’. No, éste es el lugar. Y hay que decirlo. Y aquí, en el estado, estoy con ellos al 100 %”, sostuvo.

El fascismo vuelve

Sobre El laberinto del fauno, ambientada en la España franquista, Del Toro recordó que un periodista cuestionó, en aquel estreno de 2006, que abordara el fascismo cuando este ya había sido derrotado. Al mirar el presente, el director reconoció que la desesperación que acompañó aquella película vuelve a hacerse presente.

Yo nunca pensé que todo lo que se había ganado de alguna forma se iba a volver a perder en Estados Unidos”, expresó.

La reflexión sobre el paso del tiempo llegó a su propia generación. A los 62 años, Del Toro lamentó las condiciones sociales y morales que enfrentan los jóvenes y la responsabilidad de quienes les antecedieron.

Como generación, me duele muchísimo ver que una, dos o tres generaciones le fallaron completamente a esta generación”, dijo.

Foto: Elizabeth Velazquez
Ivana Baquero, Guillermo Navarro, Guillermo del Toro y Ana Bertha NavarroElizabeth Velázquez

El director describió el mundo que reciben los jóvenes como uno de ruinas morales, sociales y espirituales. Frente a ese panorama, habló de la dificultad de defender una perspectiva esperanzadora.

Parece mucho más fácil adherirse al pesimismo que a un pedacito de esperanza”, reflexiono.

Pero al final de la conferencia con medios de comunicación en el Festival Internacional de Cine de Morelia aseguró que una esperanza para cambiar estas realidades es la cultura.

“El costo de realizar un festival de cine es medible, pero el costo de no tenerlo es incalculable, el espacio para la cultura debe existir, porque es un signo de esp

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