La Torre Insignia de Tlatelolco renace tras 20 años de abandono

La Torre Insignia de Tlatelolco, abandonada desde 1985, será remodelada para oficinas. Vecinos celebran la obra que busca revitalizar la zona.

La Torre Insignia de Tlatelolco renace tras 20 años de abandonoFoto Canva
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La Torre Insignia de Tlatelolco renace tras 20 años de abandonoFoto Canva
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Tras dos décadas de abandono, la Torre Insignia, también conocida como Banobras, ubicada en el corazón de Tlatelolco, está siendo remodelada para volver a albergar oficinas. El inmueble, desocupado tras el sismo de 1985, será reacondicionado con nuevas tecnologías, estructuras más ligeras y mejoras de conectividad.

Trabajadores de la obra informaron que se espera que el edificio esté listo en aproximadamente cuatro meses. Actualmente se retiran paneles de vidrio de los años sesenta para ser reemplazados por estructuras de aluminio. También se están reparando los cimientos y se realiza el desmantelamiento de instalaciones eléctricas, muros interiores, alfombras y sistemas de elevadores.

En el estacionamiento anexo, con capacidad para más de 600 vehículos, se almacenan cientos de cajas con cerámica que se colocará en la torre. El espacio también será rehabilitado como parte del proyecto integral.

La Torre Insignia de Tlatelolco renace tras 20 años de abandonoFoto Canva
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¿Qué oficinas llegarán a la Torre Insignia?

Aunque aún no se ha colocado señalización oficial sobre la obra, trabajadores comentan que el inmueble podría ser ocupado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) o la Policía Federal Preventiva (PFP), aunque esta información no ha sido confirmada.

Vecinos como Carolina Romero, habitante de Tlatelolco desde hace 40 años, celebran la intervención. “Lo que necesitamos es que esta zona se recupere porque ha estado abandonada muchos años”, afirmó. Otros residentes denuncian que el edificio fue tomado por malvivientes y vandalizado, convirtiéndose en foco de inseguridad.

Corporativo Tlatelolco, entre especulación y abandonoCopiar

La torre fue adquirida en 2007 por la firma inmobiliaria estadounidense Cushman & Wakefield, que la ofrecía en renta como “Corporativo Tlatelolco”, a razón de 170 pesos por metro cuadrado, o en venta por 24 millones de dólares. Sin embargo, nunca funcionó plenamente.

El edificio, con 16,339 m² de oficinas, tiene pisos que van desde 1,400 m² en los niveles inferiores hasta 440 m² en el piso 22. En el año 2000, la Policía Judicial intentó establecer sus oficinas en el lugar, pero fue rechazada por la comunidad vecinal.

La zona donde se encuentra el inmueble ha sido revitalizada en los últimos años con obras como la Biblioteca Vasconcelos, la terminal del Tren Suburbano Buenavista, el Metrobús Manuel González y la Plaza Forum, lo que podría beneficiar su ocupación futura.

Historia de la torre: un ícono modernista

La Torre Insignia, inaugurada en 1964, fue diseñada por el célebre arquitecto Mario Pani como parte del proyecto urbano de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco, pensada como modelo de vida ideal urbana. Su estructura en forma de prisma triangular la convirtió en un ícono arquitectónico.

Con una altura de 127 metros y 25 pisos, la torre fue el segundo edificio más alto del país tras la Torre Latinoamericana. Fue construida con concreto reforzado, aluminio, acero y cristales, y contaba con 10 elevadores y una superficie construida de 22,000 m².

El edificio se ha mantenido en pie tras seis sismos importantes, y según expertos, podría resistir uno de 8.5 grados en la escala de Richter. Desde su edificación, ha pasado por tres remodelaciones, siendo esta la más ambiciosa tras su abandono en 1985.

La Torre Insignia de Tlatelolco renace tras 20 años de abandonoFoto Canva
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El carillón: tesoro oculto en lo más alto

En la cúspide del edificio se encuentra un carillón de 47 campanas, regalo del gobierno de Bélgica e instalado en 1964. Con un peso de 26 toneladas, fue construido por la prestigiosa firma Verdin.

Las campanas están bautizadas con nombres de figuras históricas como Hidalgo, Morelos, Cuauhtémoc, Madero y López Mateos, y el instrumento podía tocarse de forma manual o como pianola automática. La última persona que lo ejecutó regularmente fue Yolanda Fernández, hasta 1985, cuando el terremoto y el cierre del edificio suspendieron su uso regular.

Desde entonces, Yolanda visitaba semanalmente el lugar para hacer sonar el carillón, mantenerlo afinado y evitar que se oxidara. “Le toco a Dios”, decía mientras las melodías resonaban por Tlatelolco.

Tlatelolco hoy: entre historia y resiliencia

Actualmente, el 70 % de los 40 mil habitantes de Tlatelolco son adultos mayores. La reactivación de la Torre Insignia representa una oportunidad para revitalizar el entorno, generar empleo y recuperar un símbolo histórico de la modernidad mexicana.

Tlatelolco, con 11,000 departamentos, fue concebido como un modelo de ciudad autosuficiente, con escuelas, áreas deportivas, oficinas y comercios. La rehabilitación de la torre podría ser el inicio de un renacimiento urbano para toda la zona norte del centro capitalino.