Motopatrulleros de corazón; con gran acrobacia cuidaron la ciudad

El legendario escuadrón de la SSPDF se ha mantenido vigente desde 1927 que nació

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CIUDAD DE MÉXICO, 5 de julio.- Juan Cortés y Volante, era un niño cuando la película A Toda Máquina  (ATM) catapultó la figura del policía de tránsito en una especie de superhéroe y en un imán para atraer a las mujeres.

Pedro Infante y Luis Aguilar dieron rostro a los personajes que, de carne y hueso eran como su padre, quien entonces lo llevaba las prácticas de los motociclistas y estuvo presente en la filmación, como él mismo, mientras Ismael Rodríguez la rodaba.

A sus 74 años de edad, este hombre de pelo cano que viste uniforme color café obscuro, como el de los Tamarindos de los años 6o y 70, trae encuadernados sus recuerdos en un libro de edición personal que muestra con orgullo.

Ahí cuenta que en 1927 se creó de manera formal el agrupamiento de motopatrullas que dio la pauta para el argumento cinematográfico de Pedro de Urdimalas.

La relación que tuve, primero con don Pedro de Urdimalas nació de que teníamos la misma actividad: motociclistas, él civil y yo ya en el Ejército. Tuve la oportunidad de recibir toda clase de pláticas de cómo serlo desde 1935, y llevamos una relación muy amplia de visitarnos”.

El padre de Cortés y Volante trabó amistad con el ídolo de México y con el Gallo giro, relación que él heredó y durante los últimos 15 años de vida de Aguilar fue su amigo.

Me conoció de niño y recordaba que mi papá me llevaba a las prácticas y lo admirábamos; él dijo alguna vez, ‘éste va a ser un motociclista’, así fue como nació la amistad”.

El agente en retiro quien platica al lado de una motocicleta como en la que por varios años realizó la acrobacia conocida como tres cruces o tres cristos, suerte en la que podría durar hasta siete vueltas, considera que ATM presenta una historia de amor que para muchos del escuadrón se volvió una realidad.

Es muy cierto, no lo quería comentar, (pero) cuando salíamos de dejar nuestras motos, había mujeres en sus autos esperando a los galanes; varios de ellos se casaron con artistas”, reconoce.

Sobre ruedas

En las páginas de su libro se muestran referentes de los primeros escuadrones de acrobacia en moto en el país, que comenzaron en la Gendarmería Motorizada, integrada por policías del DF. Las motocicletas que utilizaron eran Harley Davidson de 1, 200 centímetros cúbicos, y un peso de 420 kilogramos.

El escuadrón no sólo estaban dedicado al espectáculo, también a ser agente de tránsito y de la Policía Federal, y comenzó a realizar giras internacionales en 1937, alcanzando gran popularidad en Centro y Sudamérica.

Más allá de los riesgos, de caídas y de que actualmente sus rodillas estén débiles por el esfuerzo realizado durante más de 60 años de conducir este vehículo, Juan Cortés y Volante define su pasión por las motos en una palabra: “orgullo”.

Belleza y santidad

Pepe Romero, como se le conocía en el escuadrón de acrobacia, es otro personaje que se ha forjado en este agrupamiento, actualmente integrado por 33 elementos en activo, que también desempeñan labores de tránsito.

De voz grave, pero que contagia alegría, habla de las satisfacciones y reconocimientos de dominar esos caballos de hierro, ya que los acróbatas de motopatrullas eran los primeros en ser considerados como escoltas lo mismo para mandatarios, funcionarios que para bellezas y pontífices.

Así escoltó a Maritza Sayalero, primera Miss Universo venezolana y a Juan Pablo Segundo, en su primera visita a México en 1979. “Nadie le gana a la escolta del Papa, era una cosa hermosa, hermosa, porque no llevaba el papamóvil, su vehículo era descubierto. Ahí veía uno como le arrimaban los niños, no he visto algo mejor que eso.

Allá estábamos formados cuando ya se iba. Toda la escolta nos quedamos en firme y como a 30 metros, él (Papa) se bajó del carro y se fue hacia el helicóptero, entonces volteó hacia donde estábamos nosotros y se acercó. Nos echamos a correr a saludarlo, dos alcanzaron a hacerlo, porque la seguridad no lo dejaba, pero nos echó la bendición, nos dieron nuestro llavero, un rosario: Esa ha sido la mejor experiencia”, dice sonriente.

Un prestigio ganado a pulso y disciplina

La fama y reconocimiento de este equipo internacional de acrobacia se ganan a pulso, señala Leonel Quintanar Sotelo, comandante y asesor del grupo, quien forma parte  de esa vieja guardia que ha hecho historia.

Explica que para formar parte del equipo se deben tener cinco años manejando moto, además de tres meses de práctica para poder ejecutar de siete a 10 números y una remarcada disposición y disciplina.

Este grupo destaca además de por la ejecución de sus números, por su vestimenta ya que en la camisa llevan bordadas las banderas de los países que han visitado con sus 43 números de acrobacia de manufactura mexicana.